Junts fue el primero de los socios de investidura de Pedro Sánchez que le conminó a convocar elecciones anticipadas ante la constatación de que el mandato estaba agotado por la parálisis de un Gobierno sin apoyos para aprobar nuevas medidas legislativas, ni siquiera por la vía del decreto. Los independentistas realizaron sorpresivamente esta petición hace un mes en el Congreso aprovechando una sesión de control al presidente y la reiteraron la pasada semana, al registrar la enmienda a la moción del PP que proponía votar sobre la disolución de las Cortes y la convocatoria anticipada de comicios y que acabó siendo vetada por la Mesa de la Cámara Baja, en la que el PSOEy Sumar -los partidos que conforman el Ejecutivo- tienen mayoría.
Tras denunciar la «inaudita» maniobra del órgano rector del Congreso, Junts contempló cómo, sólo un día después, y siguiendo la recomendación del PNV, el presidente entreabría por primera vez la puerta al adelanto electoral, en el supuesto de que los Presupuestos Generales del Estado, que asegura se propone presentar, sean tumbados por una oposición en la que se encuadra Junts desde que rompió su alianza con los socialistas en octubre de 2025.
Según fuentes nacionalistas consultadas por EL MUNDO: «Junts considera que Sánchez usa ahora los Presupuestos como arma para justificar la convocatoria anticipada de elecciones sin ligarla a la corrupción». Dicho de otro modo, que está armando el relato para culpar a PP, Vox y los socios de investidura que no acepten apoyar sus cuentas de un eventual anticipo electoral y fijarlo unos meses antes del final técnico de la legislatura, pretendiendo desvincularlo del cerco de la Justicia, que asola tanto al PSOE como al entorno familiar más próximo al jefe del Ejecutivo.
Con el fin de no empezar a ser señalado ya por Sánchez como culpable de la falta de Presupuestos en España, Junts evita anticipar su posicionamiento ante la posible presentación de las cuentas. Prefiere subrayar la hipocresía del presidente. «Junts no cree a Sánchez», admiten las mismas fuentes nacionalistas, que señalan cómo la formación liderada por Carles Puigdemont se aferrará al argumento que ha venido utilizando a lo largo de toda lalegislatura para descartar su apoyo a los Presupuestos Generales del Estado: que el Gobierno «tendría que cumplir primero con las deudas contraídas con Cataluña por la no ejecución de anteriores Presupuestos estatales para sentarse a negociar unos nuevos».
Ya apuntó en esa dirección el pasado viernes la portavoz de Junts en el Congreso, Míriam Nogueras, cuando manifestó: «Es cínico y frívolo plantear unos Presupuestos nuevos cuando no se han cobrado los anteriores». La también vicepresidenta de los neoconvergentes insistió en que ve la legislatura «bloqueada», señaló que el PSOE «está inmerso en una crisis que no es solo de presunta corrupción»y tildó la posible presentación de las cuentas por parte del Gobierno de «cortina de humo».
¿Significa eso que Junts puede cambiar de opinión respecto al apoyo de una moción de censura contra el presidente del Gobierno impulsada por el PP? Las fuentes consultadas por este diario aseguran que, taxativamente, no. «Junts no se va a mover con la moción», aseguran, mientras recuerdan el desafío planteado a Feijóo: «Si el PP quiere moción, que se vaya a Waterloo» a pedírsela personalmente a Puigdemont, quien espera a la sentencia sobre la amnistía que el Tribunal Superior de Justicia de la Unión Eurpea (TJUE) emitirá el 16 de julio para organizar su regreso, en el supuesto de que sea favorable para sus intereses.
Las fuentes consultadas por este periódico indican que en Junts cunde la percepción de que «al PP, en realidad, le da igual la moción de censura». «De que la plantea a sabiendas de que ni Junts ni el PNV la van a apoyar» y teniendo claro que «antes o después ganará y alcanzará La Moncloa».
Según las mismas fuentes, Junts no está preocupado por el posible desgaste que le generen las continuas interpelaciones del líder de los populares, Alberto Núñez Feijóo, quien la pasada semana calificó de «trileros» tanto a Junts como al PNV y reclamó «dejar de tomar el pelo a la gente» para promover el final de la legislatura y la convocatoria automática de elecciones generales para que los ciudadanos decidan sobre un cambio de Gobierno.
Junts mantendrá un argumentario que está convencido que le funciona: aquel en el que esgrime que su misión no es «poner o quitar Gobiernos en el Reino de España», que ni es socio del PSOE ni lo es del PP y que mantendrá su hoja de ruta -velar por los intereses de Cataluña- independientemente de quien ostente el poder en el Estado