Apoyado por sus compañeros suma el noveno oro olímpico de su vida con la victoria en el 4x7,5 relevos y ya está solo en la cumbre del medallero histórico
Johannes Klaebo (29) llega a la meta en la prueba de relevos- GERARDO RIQUELME
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Johannes Klaebo ya no tiene a nadie al lado, ni por encima en la historia. Él marca el paso en el medallero olímpico de los deportes de invierno tras ganar el oro en la prueba de relevos 4x7,5, reducido por primera vez a esta distancia en lugar de los tradicionales 10 km por la adaptación de los programas a la igualdad de género. Suma nueve oros, una plata y un bronce.
Seguramente de todo el apretado programa que intenta en los Juegos Olímpicos de Milán-Cortina fue la medalla más sencilla. Y también la más cantada. Noruega lleva 13 mundiales ganando esta prueba en sus dos versiones. Todas las del siglo. Si pudieran, podrían presentar dos equipos para ocupar el oro y la plata. En Tesero no iba a ser nada distinto, aunque hace cuatro años la banda rusa de Bolsunov estropease los planes de Klaebo y cayeran a la plata.
El portentoso esquiador noruego fue el encargado de rematar el paseo noruego, iniciado en el estilo clásico por Emil Iversen, el que abrió también en 2022 la pelea con el llamado equipo del Comité Olímpico Ruso -en esa medida sui géneris que tomó Thomas Bach-, y continuado luego por Nyenget, que acompañó a Klaebo en el oro mundial de Trondheim 2025, y Einar Hedegart, el chico que había reventado en la prueba contrarreloj de 10 km en el último km cuando amenazaba con birlarle el oro al ídolo.
Hedegart da el relevo a KlaeboIversen apenas pudo sacar seis décimas a Estados Unidos, pero entregó primero. Se quedó un grupo delante en el que también estaba Canadá, Italia, Finlandia y Francia. Nyenget marcaba siempre el paso. El finlandés Niskanen lo desafío y el escandinavo le fundió en la antepenúltima subida. Dio el relevo a Hedegart con 10 segundos de ventaja.
Terminado el estilo clásico, donde parece que los esquiadores viajan en raíles, el oro, salvo caída, lo tenían en su poder. Faltaban por salir en el estilo patinador, el oro y el bronce olímpico de la especialidad del pasado viernes. No se adivinaba otro resultado. Hedegart, un futuro campeón -en seis Copas del Mundo ha ganado tres y ha hecho dos veces segundo en 10 km-, abrió una zanja para ceder los focos a Klaebo. Le dejó en su posta con 12 segundos de margen. Y Francia, su perseguidor, ya había quemado su mejor baza, Mathis Desloges, que ya suma tres platas en esta cita.
Klaebo se permitió economizar esfuerzos. El joven francés Victor Lobera, en una táctica suicida llegó a acercarse a seis segundos, en el primer kilómetro del último relevo. La megaestrella debió olerlo. Porque dos después, la diferencia era de casi 20 segundos. Ya no había emoción. Sólo por el bronce donde Italia y Finlandia discutían el cajón. El tetracampeón hizo la recta con los dos bastones en la mano izquierda, mientras los transalpinos incendiaban Tesero con el tercer puesto en un ataque fabuloso de Federico Pellegrino, campeón del mundo de sprint en 2017.
El rey de los Juegos ya es el equivalente a lo que supone Michael Phelps para los de verano. En Italia lleva cuatro oros y aspira a dos más. La exhibición que dio en la prueba sprint aún sigue siendo viral. Y como Astérix y la pócima, el mundo se preguntan qué han descubierto los noruegos para aumentar el VO2max que a los demás se les escapa.
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