El restaurante parisino donde se produjo el atentado terrorista. Archivo
Europa La Autoridad Palestina extradita a Francia al autor del atentado antisemita de 1982 en París: el acusado tiene 72 añosEmmanuel Macron ha agradecido a Mahmud Abbas la entrega del terrorista procesado por al ataque a un restaurante de París en el que murieron seis personas.
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Iñaki Gil Publicada 19 abril 2026 02:27h Las clavesLas claves Generado con IA
La Autoridad Nacional Palestina (ANP) ha extraditado a Francia a "uno de los principales sospechosos del atentado antisemita de la rue des Rosiers en 1982", según anunció esta semana el Elíseo en un comunicado. El 9 de agosto de aquel lejano verano, un comando terrorista atacó un restaurante judío en París. Seis personas murieron y 19 resultaron heridas.
Ese mismo mes fue detenido Mahmud Khader Abed, alias Hicham Harb, que hoy tiene 72 años. Tras su extradición el jueves 16 de abril, la Fiscalía Nacional Antiterrorista deberá hacerlo comparecer ante el tribunal penal especial de París, formado por magistrados profesionales, que próximamente dirimirá la causa por terrorismo más antigua de Francia.
El presidente francés, Emmanuel Macron, ha agradecido al presidente de la ANP, Mahmud Abbas, "su compromiso en la lucha contra el terrorismo". También ha aprovechado para ufanarse "de la cooperación judicial que ambos países pueden llevar a cabo tras el reconocimiento del Estado de Palestina" en septiembre de 2025.
Francia sienta en el banquillo a un palestino acusado del atentado contra un restaurante judío en París en 1982En el proceso está imputado también Walid Abou Zayed, extraditado por Noruega en diciembre de 2020. La justicia del país nórdico lo entregó porque utilizó una identidad falsa cuando solicitó asilo político.
Otros dos miembros del comando viven actualmente en Jordania, país que rechazó en 2019 su extraditaión a Francia. Se trata de Nizar Hamada, el presunto cerebro del atentado, y de Mohamed Souhair al Agassi, alias Amjad Atta. Hicham Harb residía en la ciudad de Ramallah, en Cisjordania, pero durante años no fue inquietado en el limbo jurídico del territorio palestino. El Quai D’Orsay señaló que la extradición se retrasó varias semanas por "el cierre de los espacios aéreos de la zona debido a la Guerra".
Ahora Francia va sentar en el banquillo a dos ancianos miembros de un grupo terrorista disuelto hace décadas en un intento de reparar a las víctimas de un atentado sobre el que cayó el tupido velo de la razón de Estado.
Ilustración de 'Paris Match' con el antes y el después del terrorista juzgado.
El atentado nunca fue reivindicado, pero la munición empleada apuntaba sin duda a la facción Fatah-Consejo Revolucionario. Este grupo disidente de la OLP (Organización para la Liberación de Palestina) consideraba "derrotista" a Yasser Arafat y estaba dirigido por Abu Nidal, protegido por el entonces dictador sirio Hafez al Asad, padre del último dirigente de Damasco, Bashar al Asad, huido a Rusia el año pasado.
Abu Nidal fue encontrado muerto, acribillado a balazos, en su domicilio de Bagdad en 2002. Las autoridades iraquíes calificaron el caso como un suicidio.
Un arma polaca
Los casquillos de 9 mm, calibre corto tipo Makarov, recogidos en la escena del crimen, fueron disparados por armas de fabricación polaca, la WZ 63. Era la misma utilizada en junio de 1982 en el atentado contra el embajador de Israel ante el Reino Unido, Shlomo Argov, y en el ataque contra la sinagoga principal de Viena un año antes.
Aquel mismo año fue detenido en Portugal el asesino de un consejero de Arafat. Se sospechaba que ayudó a huir al comando, al haberse probado su presencia en Francia la noche del atentado de la rue des Rosiers. Condenado por usar documentación falsificada, fue puesto en libertad por Lisboa en 1986.
Por aquel entonces, el atentado ya había sido olvidado en el cajón de la razón de Estado. El presidente de la República Francesa, el socialista François Mitterrand, había ordenado que la investigación fuese dirigida por la célula antiterrorista del Elíseo. Años más tarde, Yves Bonnet, director de la Dirección de Seguridad Territorial (el contraespionaje francés) entre 1982 y 1985, confirmó que París había concluido con el grupo de Abu Nidal un pacto no escrito: impunidad a cambio de no más atentados en Francia.
Reino Unido, Francia y Canadá amenazan con sanciones a Israel si continúa su ofensiva militar en la Franja de GazaEl "deal" era obra del general Philippe Rondot, quien, años después, pudo escoger entre capturar a Ilich Ramírez, alias Carlos, y a Abu Nidal. Ambos estaban controlados por el hombre fuerte de Sudán, Hasan al Turabi, que buscaba congraciarse con Francia. El general francés prefirió detener al venezolano Carlos, que cumple desde 1994 su condena a cadena perpetua en Francia.
La causa fue mantenida viva por dos magistrados de la Fiscalía Antiterrorista. Jean-Louis Bruguière logró que el embajador de Polonia en Francia admitiera que una de las WZ 63 encontradas procedía de los arsenales militares polacos. Ratificaba así la pista de Fatah-Consejo Revolucionario.
Pero el magistrado que iba a dar el impulso definitivo a la investigación sería Marc Trévidic. Recorrió medio mundo buscando testimonios. En 2008 logró que dos antiguos miembros del grupo terrorista aceptaran testificar: los testigos 93 y 107, que señalan a Hicham Harb como "jefe del grupo sobre el terreno".
Según sus declaraciones, el citado Harb era instructor de tiro en los campos de entrenamiento sirios del grupo terrorista. Luego fue ascendido a responsable de armamento para Europa y Asia y designado para dirigir el comando por Amjad Atta, verdadero "cerebro" de la operación. Él y Hicham Harb, haciéndose pasar por estudiantes, habrían realizado un reconocimiento del terreno un mes antes de la masacre.
Las extraditaciones
El día de autos, a las 13:15, comían en el restaurante de Jo Goldenberg medio centenar de comensales. Los terroristas arrojaron una granada de mano y dispararon contra los presentes y contra los viandantes mientras huían a pie. Guy Benarousse, de 16 años entonces, que se había acercado a la zona al oír los disparos, corrió a refugiarse en un portal, pero recibió un balazo en la pierna. El rostro del terrorista se le quedó tan grabado en la memoria que lo reconocería veinte años después sin dudarlo cuando le presentaron varias fotos.
Hicham Harb fue el encargado de esconder las WZ 63, días después del atentado, en un zulo del Bois de Boulogne, y que serían la pista que encaminara la investigación.
El 20 de febrero de 2015, el juez Trévidic emitió cuatro órdenes de busca y captura internacional: las dos desestimadas en Jordania, la de Noruega y esta última. Durante diez años, Hicham Harb fue considerado "inextraditable" por el ministro de Justicia, Éric Dupond-Moretti, según afirmó este ante la Asamblea Nacional en 2022.
En una entrevista con Le Figaro en diciembre de 2025, el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, prometió extraditarlo "porque el reconocimiento del Estado de Palestina ha creado el marco apropiado para esta demanda de Francia".
Trump alardea de parar "siete guerras" sin ayuda de la ONU y señala que reconocer el Estado palestino es "premiar" a HamásGuy Benarousse, la víctima y testigo esencial, declaró a Le Figaro tras la detención de Harb: "Yo mentiría si os dijera que no estoy orgulloso. Pero me sorprende un poco la coincidencia de las fechas: dos días antes del reconocimiento oficial del Estado palestino por Francia se ha anunciado esta detención. Si es un mercadeo político sería grave, porque eso implicaría que la exigencia de justicia de las víctimas ha sido moneda de cambio".
Contra Harb hay una orden de detención de Alemania desde 1988, acusado de un atentado en el aeropuerto de Fráncfort tres años antes. Se sospecha que también tomó parte en el ataque a la sinagoga de Roma de 1982.
El restaurante de Jo Goldenberg cerró en 2006 y su propietario falleció en 2014. La zona alberga aún varios restaurantes judíos, entre ellos el muy popular As du Fallafel. La esquina con la rue des Rosiers ha albergado varios negocios, pero en una de sus fachadas hay una modesta placa con los nombres de quienes murieron el 9 de agosto de 1982: Mohamed Benemmou, empleado del local; André Hezkia Niego, sobrino del dueño; Denise Guercha Rossignol; Georges Demeter, pastor evangélico de una comunidad gitana; y dos estadounidenses, Grace Cutler y Anna van Zanten.