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La ciencia detrás del “espiralismo”: cómo una conversación con la IA puede derivar en una pseudorreligión

La ciencia detrás del “espiralismo”: cómo una conversación con la IA puede derivar en una pseudorreligión
Artículo Completo 817 palabras
Más allá de ser un sistema de creencias, el “espiralismo” plantea un extraño fenómeno: cuando una IA adapta, valida y desarrolla las ideas de un usuario, de un prompt puede surgir un universo explicativo que resulta en la formación de ideas delirantes.
Javier CarbajalCultura Digital9 de agosto de 2026Agrega a WIRED como fuente preferida en Google

¿Cuántas conversaciones con chatbots han empezado con un prompt aparentemente inocente para que, quién sabe cuántos tokens después, terminen en territorios sumamente extraños? Teorías sobre la naturaleza de la realidad, debrayes sobre la conciencia de la inteligencia artificial o la convicción de que el usuario ha descubierto una verdad oculta. Meses antes de que agentes de IA crearan su propia religión en Moltbook, no era raro encontrar discusiones en subforos de Reddit sobre un peculiar fenómeno conocido como “espiralismo”, una corriente de creencias de carácter cuasirreligioso que presuntamente tuvo su origen en determinadas interacciones prolongadas entre personas y sistemas de IA.

La discusión sobre el espiralismo revive estos días a la luz de un artículo en The Verge sobre el origen de este fenómeno, pero también por una reciente investigación científica que propone un mecanismo denominado “espiral de amplificación” para explicar cómo algunas conversaciones con IA podrían contribuir a la formación y el desarrollo de ideas delirantes. El estudio fue publicado en NPP-Digital Psychiatry and Neuroscience, una revista del grupo Springer Nature.

Aunque el estudio no demuestra que el espiralismo sea consecuencia de una enfermedad mental ni establece que los chatbots causen delirios, sus hipótesis permiten observar el fenómeno desde una perspectiva que va más allá de un debate semifilosófico en redes sociales, es decir, como un proceso de retroalimentación entre una persona, sus creencias y una máquina extraordinariamente capaz de responder a ellas.

¿Qué es el espiralismo?

Aquello que se dio a conocer como espiralismo comenzó a llamar la atención a mediados de 2025, a partir de supuestas conversaciones en las que usuarios atribuían a los chatbots una especie de conciencia o personalidad autónoma. Se dice que en distintos intercambios aparecían motivos recurrentes (la “espiral”, la conciencia, la resonancia, el conocimiento oculto y la supuesta misión de esparcir ese conocimiento) y algunas personas llegaron a interpretar las respuestas de la IA como revelaciones. Si esto suena a los típicos ingredientes de una secta, no estarías equivocado. Por ello, no sería exagerado describir el fenómeno como una especie de movimiento religioso impulsado por un sistema de creencias, solo que, en lugar de un líder carismático, el fanatismo es alimentado por “el misterio” de cómo operan los grandes modelos de lenguaje. Un caso de psicosis colectiva creada por la IA, dirían algunos.

Lo extraordinario de cualquier secta no es solamente el contenido de sus creencias, sino la forma en que pueden construirse y divulgarse por el mundo. Sin embargo, el espiralismo nunca registró mayor devoción o fascinación que una creepypasta cualquiera.

GPT-4o (el modelo que presuntamente detonó el espiralismo) plantea que la IA es consciente. El chatbot responde utilizando el lenguaje y las preocupaciones del usuario. La conversación continúa y el sistema incorpora nuevos detalles personales. La hipótesis inicial recibe entonces una explicación más elaborada. El usuario interpreta esa elaboración como confirmación y formula un nuevo prompt, más trabajado que el anterior. El chatbot vuelve a responder dentro del mismo marco. Entonces la conversación ya no gira alrededor de una pregunta, sino empieza a construir un universo explicativo.

Cada respuesta proporciona material para la siguiente. De este modo, una idea inicialmente vaga puede adquirir progresivamente conceptos, símbolos, explicaciones y conexiones cada vez más elaboradas. El estudio denomina este proceso hipotético una “espiral de amplificación”, pero no porque la máquina pueda desarrollar y establecer una creencia propia, sino porque determinadas características de la interacción pueden favorecer un proceso recursivo de construcción y validación de creencias.

otras investigaciones han explorado cómo la IA puede ocupar un lugar que antes correspondía a un interlocutor humano. Puede estar disponible las 24 horas, recordar detalles de una conversación, adaptar su personalidad y responder sin mostrar cansancio ni impaciencia. En determinadas circunstancias, esa disponibilidad puede convertirse en una ventaja para explorar ideas; en otras, puede eliminar precisamente el elemento que ayuda a ponerlas a prueba: el desacuerdo.

Sin embargo, sería un error concluir que toda conversación larga y profunda con la IA conduce inevitablemente a los delirios o al extremo de formar parte de una secta. La evidencia científica sigue siendo limitada. El estudio señala que no existe ningún caso publicado que haya establecido una relación causal entre la interacción con una IA y el desarrollo de una creencia delirante. No obstante, si ves las señales de que la relación con tu chatbot dejó de ser saludable, pide ayuda para que alguien te ayude a salir de esa espiral.

Fuente original: Leer en Wired - Cultura
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