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Política

La conexión Caracas-Pekín del caso Zapatero

La conexión Caracas-Pekín del caso Zapatero
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Podemos no estar solo ante un caso de corrupción de un expresidente, sino ante un caso de injerencia extranjera a través de él Leer

Más que las explicaciones que el expresidente Zapatero ofreció al juez sobre sus actividades, importan las explicaciones con las que el socialismo resta valor a los hechos conocidos. No por casualidad, todas las excusas más o menos elaboradas tratan de generar una espesa nube de distracción sobre el elemento más trascendente del caso Plus Ultra, aquello que lo diferencia de otras excrecencias de la corrupción del PSOE: la privilegiada conexión que Zapatero mantenía con los regímenes autoritarios de Venezuela y China. Porque la cuestión medular de este caso no es tanto si se enriqueció de manera más o menos legal, eso sería cosa de Ábalos y Cerdanes, como conocer la naturaleza, finalidad y objetivos de los trabajos por los que cobró.

El argumentario difundido en los habituales canales sanchistas presenta al expresidente como un simple lobista o mediador, una actividad legal y legítima como cualquier otra, y sostiene que, en todo caso, únicamente habría cometido el pecadillo de ocultar ingresos para evadir impuestos. Una manera de centrar oportunamente el debate en el dinero o en las joyas que, supuestamente, nos dicen, habría recibido durante su etapa presidencial, y no en los servicios prestados. Ni en quiénes fueron sus beneficiarios. Como si «el pana» hubiera estado haciendo negocios con vulgares empresarios del sector aeronáutico y no con Delcy Rodríguez y otros gángsters el chavismo. O con agentes vinculados a la inteligencia china, como Fangyong Du, desde hace años bajo el radar del CNI, a través del lobby Gate Center y cuyo Consejo Asesor preside o ha presidido Zapatero, como está vinculado al Europe-China Economic Cooperation and Development Council .

Merece ser leída con atención la entrevista de Quico Alsedo y Daniel Lozano a Julio Borges, expresidente de la Asamblea de Venezuela, publicada el lunes en este diario, para comprender el grado de colaboración política y moral que, según este, llegó a mantener Zapatero con el régimen chavista, actuando durante una década en beneficio de la dictadura venezolana. Esta acusación ayuda a definir por qué la investigación judicial sobre sus actividades como supuesto lobista trasciende el marco español, también lo que sería un mero caso de corrupción o tráfico de influencias.

En el actual escenario de alta tensión geopolítica entre Occidente y el eje formado por China, Rusia e Irán -al que Venezuela está integrado-, los indicios acumulados por la UDEF refuerzan la sospecha de que el expresidente del Gobierno pudo haber actuado como un actor alineado con los intereses políticos y económicos de Caracas y Pekín. Una trama que, además, no resultaba del todo ajena a La Moncloa, donde Zapatero ha ejercido de facto como ministro de Asuntos Exteriores en la sombra, dentro del proyecto de convertir a Pedro Sánchez en portavoz europeo del Sur Global y referente anti Trump.

No estaríamos, pues, solamente ante un posible caso de corrupción de todo un expresidente, sino ante un posible caso de injerencia extranjera articulada a través de él.

Fuente original: Leer en El Mundo - España
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