¿Usted lo sabía? Sé perfectamente lo que estoy preguntando. Negocié con Ábalos la investidura, la palabra de Ábalos era la palabra de Dios, y Dios era Pedro Sánchez. Así que menos caritas y no me cuente milongas. Ustedes no tienen un problema con el PP o con Vox, lo tienen con la gente que les ha defendido en sus trabajos o en las calles y ahora están decepcionados, cabreados y avergonzados».
Tras escuchar esta réplica de Gabriel Rufián al presidente del Gobierno en su dura comparecencia en el Congreso, un dirigente socialista exclamó: «Nos ha matado». En opinión de algunos miembros del PSOE ajenos a la dirección, el portavoz de ERC puso el dedo en la llaga donde más duele: en la responsabilidad política del presidente y en la decepción, el cabreo y el desánimo de los simpatizantes y potenciales votantes del PSOE y de toda la izquierda. Con gesto enfadado, el jefe del Ejecutivo despachó así a uno de sus socios más incondicionales de toda la legislatura: «Cometemos errores, no podemos ser perfectos, si usted lo es, enhorabuena, discúlpeme que no sea infalible».
En el último pleno del Congreso se produjo una situación inédita, a un año para el final de la legislatura. Los socios de investidura abandonaron al presidente del Gobierno, pero Pedro Sánchez también los abandonó a ellos. «Se ha equivocado en el tono, arrogante y soberbio, como perdonándonos la vida», señalaban diputados de lo que fue Sumar, ahora algo desperdigados.
Fuentes de lo que se llamó espacio confederal, que agrupa a las formaciones a la izquierda del PSOE, advirtieron que Rufián se estaba dirigiendo también a los votantes socialistas. El portavoz de ERC ha dicho en alguna ocasión que Sánchez se quiere quedar con los votantes de toda la izquierda. Lo cual permite vislumbrar un escenario en el que Rufián, muy aplaudido por las bases de la izquierda, especialmente por los más jóvenes, se mide directamente con Pedro Sánchez.
Así viene siendo desde que en los últimos meses, el portavoz de ERC se ha convertido en una referencia política informal a quien se escucha porque su lenguaje es más inteligible que el de los portavoces de lo que fuera Sumar. En un espacio que ahora mismo se asemeja mucho a un desierto, sin liderazgo, sin programa y sin que los potenciales votantes sepan si habrá una lista única o los quince partidos de Sumar se presentarán por separado a las próximas elecciones.
Gabriel Rufián ha dicho muchas veces que alguien tenía que dar un aldabonazo y hablar del elefante en la habitación -la imposibilidad de lograr un buen resultado electoral en toda España si los partidos de izquierda se presentan por separado-, y, en ese empeño, él mismo se ha convertido en ese elefante que nadie quiere ver porque, según admiten fuentes de Sumar, ha sabido conectar con los potenciales votantes de estos partidos. «Llega hasta donde nosotros no llegamos, aunque tampoco le pidas más que un tuit. Ahí se acaba Rufián».
El portavoz de ERC tiene en sí mismo una papeleta bastante compleja. Aunque él asegura que no va a tirar la toalla porque hay votantes que merecen ilusión y un proyecto de izquierdas que sea votable.
El portavoz disfruta de un capital político innegable -su último acto en Valencia reunió al doble de personas de las que se esperaba-, pero se encuentra por un lado con que la dirección de ERC no quiere ni oír hablar de un frente de izquierdas español, y por el otro, con la negativa rotunda de los partidos de Sumar a admitir su liderazgo. «Él está aprovechando una hipótesis teórica, aunque no real, de encabezar una lista de todos los partidos de izquierda para negociar con ERC su lista al Congreso. Todo lo demás es humo. No va a irse de ERC. Y no podemos poner nuestro proyecto de país en manos de un político independentista catalán».
La omnipresencia de Rufián como referente de la izquierda coincide en el tiempo con una negociación compleja de los partidos que formaban parte de Sumar, excepto Podemos, para una lista única. IU ha metido prisa para que el acuerdo de programa y la elección del líder para las generales sean después del verano.
También la dirección de ERC considera inviable el proyecto de Rufián. «Nosotros no somos la izquierda española, le deseamos lo mejor a esos partidos, pero los problemas que tengan para unirse o separarse no son cosa nuestra. No estamos para liderar la construcción de un frente de izquierdas. Queremos que Rufián siga siendo el portavoz de ERC en el Congreso», indican fuentes de la dirección del partido republicano.
La desértica fotografía que refleja la realidad de los partidos a la izquierda del PSOE conecta con el discurso de Pedro Sánchez ante el Comité Federal. La continuidad de su Gobierno hasta 2031 no depende sólo del PSOE, también de que exista otra edición de lo que fue Sumar. Según la media de los sondeos de intención de voto, los 152 diputados del PSOE y Sumar en las elecciones 2013 se han convertido en menos de 120. «Ciencia, método y orden, las cuentas no salen», dice en sus actos Gabriel Rufián.
En recuerdo de Rubalcaba y Buesa
El pasado mes de mayo se cumplieron siete años de la prematura e inesperada muerte de Alfredo Pérez Rubalcaba y la Fundación Felipe González ha entregado el VI premio Rojana que cada año rinde un homenaje al ex líder socialista. En este caso, el galardón ha sido para la Fundación Fernando Buesa, el portavoz del PSOE en el Parlamento de Vitoria asesinado por ETA en el año 2000. En la entrega de premios se dieron cita todos los ex ministros y dirigentes del PSOE que compartieron época con Rubalcaba. Ramón Jáuregui, dirigente muy relevante de los socialistas vascos, recordó que el asesinato del líder de la oposición al Gobierno de PNV y EA, apoyado por los proetarras, supuso un cambio de posición del PSOE, que apoyó la ilegalización de HB y firmó el Pacto Antiterrorista con el Gobierno de Aznar. Sandra Buesa, la hija del líder asesinado, lamentó que aún hoy, la izquierda abertzale no haya completado su recorrido ético y humano para abjurar completamente de la violencia.