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Política

La "empatía" por ser "víctimas del acoso judicial contra sus familias" que une a Sánchez con Zapatero y suscita dudas en el PSOE

La "empatía" por ser "víctimas del acoso judicial contra sus familias" que une a Sánchez con Zapatero y suscita dudas en el PSOE
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Moncloa cree que el acoso por la corrupción puede llevar a la gente a ver al actual presidente del Gobierno como una víctima Leer

La política española amanece cada día estrangulada y asfixiada por un ambiente de agonía de legislatura. La agenda está en manos de los sucesivos trámites procesales de los sumarios judiciales de corrupción que afectan al PSOE. La oposición ha extremado aún más, si cabe, su discurso contra Sánchez, después de la imputación del ex presidente Zapatero, auténtica bestia negra de la derecha española, y de la aparición de sus joyas valoradas en un millón trescientos mil euros. Mientras, los socios de investidura hacen equilibrios en el alambre, le piden elecciones -PNV y Junts- o miran hacia otro lado, como ERC.

«La situación es muy dinámica», manifestó el presidente del Gobierno cuando los periodistas le preguntaron por la disolución anticipada. Y tan dinámica. Dinámica y paradójica. A punto de terminar la semana más dolorosa para el PSOE -hasta la fecha-, con el ex presidente Zapatero ante el juez que no se creyó nada de lo que declaró, Moncloa recibió el sábado un rayo de luz que hace bueno el refrán de que «no hay mal que por bien no venga». El auto del juez Peinado en el que le retira el pasaporte a Begoña Gómez, alegando que los policías pueden ayudarle a huir de España, permitió al presidente del Gobierno esponjarse en algo que ya venían diciendo las fuentes oficiales cuando fueron imputadas las hijas y la secretaria de Zapatero. «Igual se están equivocando Feijóo y los demás al desayunar, comer y cenar acosando e insultando al Gobierno por tierra, mar y aire. Se vislumbra cierto hartazgo entre la gente por la idea de que esta situación es insoportable y que los socialistas somos unos delincuentes. Hay mucha gente al margen de la histeria y la crispación que alimenta el PP. Y se puede producir un efecto contrario al que buscan, el efecto de victimizar a Pedro Sánchez y a Zapatero por los ataques que están recibiendo y las decisiones judiciales que afectan a sus familias. Cualquiera se puede poner en su piel», señalaban fuentes socialistas antes de conocer siquiera el auto del juez Peinado.

De hecho, el apoyo de Sánchez al ex presidente Zapatero, incluso a cuenta de las millonarias joyas que guardaba en la caja fuerte de las que aún no ha dado explicaciones, es una de las extrañezas que afligen a un PSOE ya de por sí atribulado y sufriente. «Es un apoyo sustentado en lo personal, Pedro Sánchez se pone en el lugar de Zapatero con sus hijas imputadas. Es una cuestión de solidaridad y empatía emocional por parte de una persona que se considera víctima de acoso judicial contra su familia, sólo por ser su familia». En el PSOE ha suscitado muchas dudas el respaldo total de Sánchez a Zapatero, teniendo en cuenta que una mayoría de los cargos altos y medios de las federaciones consideran que el asunto de las joyas de Zapatero no tiene un pase y desacredita al ex presidente en el plano de la reputación moral. «La mancha ética no se la puede quitar», señala un alto cargo del PSOE.

La dirección socialista y los hombres fuertes del Gobierno puntualizan que la actuación judicial contra Zapatero «suscita muchas dudas, ya que puede acabar todo en la nulidad y la prescripción, no hay ninguna prueba directa que le incrimine».

Otras fuentes señalan que Sánchez no puede tratar como un apestado -léase Ábalos, Cerdán o Leire- a quien ha sido el pilar de su última resurrección en las elecciones del 23, el muro de contención contra la ofensiva de los dirigentes del PSOE anterior a sus primarias y el referente moral de la mayoría de la izquierda en materia de derechos sociales.

«Interpretar a Pedro Sánchez es difícil y arriesgado», señala alguien que le conoce mucho, a propósito de las declaraciones del presidente sobre las elecciones anticipadas. En apariencia, el presidente ha dejado de hablar de julio de 2027 como la fecha electoral. Ahora se refiere al año 27. Sin más. Este pequeño giro discursivo, añadido al anuncio de que presentará los Presupuestos -los primeros y los últimos de la legislatura- han desatado todas las especulaciones.

En las apuestas, de momento, gana marzo como la fecha más probable, una vez que el Congreso rechace el proyecto de Presupuestos, cosa que se da por hecha al cien por cien. Ganar tiempo lo es todo para el presidente. «Sánchez pretende esperar al escenario que más le convenga, y acompañar eso de un trámite real o ficticio que es el de los Presupuestos», señalan fuentes de un partido socio del Gobierno.

Tanto Moncloa como los ministros del Gobierno indican que el debate sobre la disolución anticipada es tramposo e irreal. «Ya estamos en época electoral, y se equivocan quienes creen que Sánchez va a anticipar para perder el Gobierno. Él está convencido de que ganará las elecciones generales al PP. Las interpretaciones que se han hecho de sus declaraciones no son acertadas. Puede ir a término la legislatura o no, ya prácticamente en septiembre la legislatura está a término, y habrá demostrado que ha resistido y que llegará al año 27».

El silencio de los ex presidentes

Las discrepancias de todos los ex presidentes con José Luis Rodríguez Zapatero en materia de política exterior no son un secreto. González y Aznar, en menor medida Rajoy, han criticado abiertamente la estrecha vinculación de Zapatero con las autoridades chavistas encabezadas por Delcy Rodríguez. Desde la imputación del ex presidente, el resto de los integrantes del club de ex primeros ministros han guardado un discreto silencio. Únicamente Faes, la fundación que preside Aznar, emitió un comunicado algo burlesco contra el ex líder socialista. Felipe González, por contra, ha dado siempre la misma respuesta cuando se le ha preguntado, una defensa cerrada de la presunción de inocencia. Tampoco el ex presidente Mariano Rajoy se ha pronunciado sobre el particular, aunque ejerció durante dos legislaturas como líder de la oposición al Gobierno de Zapatero y en el diario de sesiones está la célebre definición que le dedicó en uno de los plenos, al llamarle «bobo solemne».

Fuente original: Leer en El Mundo - España
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