Programa piloto catalán en el que ancianos y niños de preescolar conviven juntos. EE
Política La España que viene en 2035: con un 47% más de ancianos faltarán residencias y 'sobrarán' 850.000 plazas en los colegiosEspaña necesita crear 250.000 nuevas plazas de residencias en diez años, un déficit que exige una inversión inicial de 25.000 millones de euros.
Los expertos alertan de una sociedad "cada vez más sola" y exigen un pacto de Estado urgente para evitar el colapso de los cuidados.
Más información:España perdió plazas en residencias de mayores durante 2023: hay 3.263 menos
I. P. Nova Publicada 25 mayo 2026 02:06h Las clavesLas claves Generado con IA
El reloj demográfico de España dibuja un escenario sin precedentes. Dentro de una década, la fotografía del país cambiará drásticamente. Las aulas se vaciarán y las residencias de ancianos estarán a rebosar.
Para 2035, uno de cada cuatro habitantes (el 26,5%) superará los 65 años y la población de mayores de 80 será un 47,5% superior a la de hoy. Por contra, la educación obligatoria perderá cerca de 850.000 estudiantes.
Es la España que nos espera a la vuelta de la esquina:sin apenas niños y con una esperanza de vida que no deja de crecer, que en 2035 superará los 83 años para los hombres y se acercará a los 88 para las mujeres, según el INE.
En el otro extremo, la natalidad sigue en caída libre. Por eso, de aquí a 2035, la Educación Primaria perderá casi 400.000 escolares.
Según el último informe de la Fundación Ramón Areces, la Educación Secundaria (ESO)sufrirá un revés similar, con una caída de unos 400.000 alumnos, mientras que Bachillerato verá esfumarse a otros 157.000.
Sevilla se hace mayor: su población envejece más que la media española en los últimos años, sobre todo en mujeresAnte este vértigo demográfico, los actores implicados trazan diagnósticos muy distintos.
"Sin duda alguna estamos ante una transformación en la estructura social", advierte Rebeca Cordero, socióloga de la Universidad Europea de Madrid.
En el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 celebran la longevidad como un "éxito democrático" que exige transformar el modelo de cuidados. Y en el Ministerio de Educación apuestan por "convertir los riesgos en oportunidades" en las aulas.
No todos están tan tranquilos. "Vamos tarde. El tema del envejecimiento de la población requiere un plan integral", manifiesta Carlos García Carreras, directivo del grupo de residencias Arapa.
Aulas vacías
¿Qué se hace con un país al que le sobran pupitres?
Frente al inminente agujero negro de alumnos, fuentes del Ministerio de Educación aseguran que elsistema "está continuamente en adaptación".
Su receta es aprovechar la sequía de niños para elevar la calidad de la enseñanza, tal y como explican fuentes del Ministerio de Educación.
Para lograrlo, impulsan un nuevo proyecto de ley destinado a reducir de forma drástica las ratios.
El límite legal pasará a ser de un máximo de 22 alumnos por aula en Primaria (frente a los 25 de ahora) y de 25 en la ESO (frente a los 30 actuales).
Además, cada niño con necesidad educativa especial contará como dos a la hora de establecer plazas en la pública y concertada, garantizando así una atención mucho más individualizada.
Menos macro-residencias
El alivio logístico en los colegios tendrá su contrapunto en las residencias.García Carrerascalcula que si en educación sobrarán un 10% de las plazas, en la atención a mayores "van a faltar más del 50%".
Los números asustan. Para 2035 habrá 13 millones de ancianos en España.
Para darles cobertura, se necesitarían 250.000 plazas residenciales nuevas. Pero el ritmo de construcción en el país es de apenas 6.000 al año.
"Harían falta más de 40 años para lograr el objetivo, y faltan menos de diez", avisa el directivo de Arapa.
El principal freno es económico. Una plaza de nueva planta cuesta hoy más de 100.000 euros. Construir el tejido necesario exigiría 25.000 millones de euros de inversión inicial, más 8.000 millones anuales para mantener el servicio.
Si no hay un pacto de Estado urgente, las familias tendrán que "licuar su patrimonio inmobiliario" para costear los cuidados de sus mayores.
Pero desde el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 tienen una visión diferente de cómo abordar esta tormenta perfecta poblacional.
Que cada vez más personas superen los 80 años es un "éxito del Estado del Bienestar", aseguran en el departamento que dirige Pablo Bustinduy.
El Ministerio reconoce que es imperativo adaptar los servicios públicos a este tsunami de dependencia, pero descarta que la vía sea el ladrillo.
"La solución no puede basarse en que haya más plazas residenciales, algo que tampoco se ajusta a las voluntades de las personas y familias", afirman de forma tajante.
El envejecimiento reducirá 0,7 puntos anuales el nivel de vida en España hasta 2050 y obliga a disparar la productividadSu apuesta es otra: llevar los cuidados a las casas. Para ello, están modificando la Ley de Dependencia para ofrecer soluciones "de base comunitaria y próxima a los hogares".
Además, han creado un grupo interministerial (junto a Sanidad y Economía) para garantizar que el sistema público no colapse financieramente.
Y para hacer frente al gran reto del mercado laboral que asusta a las empresas, Asuntos Sociales está diseñando con Educación una nueva FP modular y rápida para formar a los "miles de nuevas trabajadoras" que el sistema va a requerir de manera inminente.
La 'generación sándwich'
Pero la España del 2035 no sufre solo un problema de plazas, leyes y presupuesto. Se enfrenta a una profunda metamorfosis cultural.
La socióloga Rebeca Cordero diagnostica un modelo social tendente al "individualismo, la competitividad y el hipernarcisismo".
Obsesionados por preservar la juventud y arrastrados por el FOMO (fear of missing out), apartamos la mirada de la vejez.
"En las grandes ciudades no es tan habitual ver gente mayor", ya que muchas acaban institucionalizadas y apartadas del imaginario colectivo.
El urbanismo corrobora esta frialdad.
En 2039 la vivienda unipersonal será el modelo imperante en España: casi 8 millones de personas vivirán solas.
Las casas de hoy son más pequeñas y las grandes redes familiares han desaparecido. Todo ello agravado por un sistema laboral asfixiante con "techos de cristal" y "suelos pegajosos" que penalizan la carrera de la mujer y hunden la natalidad.
Surge así el drama de la "generación sándwich" (la Generación X), aplastada por el deber de cuidar simultáneamente a sus padres ancianos y a sus hijos pequeños. Viendo el sacrificio, los Millennials y la Generación Z han dicho basta.
Rechazan una "vida cargada de responsabilidades" y apuestan por vivir "sin tantos lastres".
Paradójicamente, huyendo de las cargas, han caído en el aislamiento y sufren la misma epidemia de soledad que los ancianos a los que no quieren mirar.
El futuro inminente de España ya está escrito: la pirámide se encoge por abajo y se ensancha por arriba. El reto será construir a contrarreloj un país capaz de cuidar, financiar y, sobre todo, acompañar a una población anciana que corre el serio peligro de envejecer en el más absoluto de los olvidos.