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La factura de la guerra en Rusia: inflación, internet bloqueado y una cifra de muertos desconocida

La factura de la guerra en Rusia: inflación, internet bloqueado y una cifra de muertos desconocida
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El conflicto ha cambiado también la vida en el país de Vladímir Putin, que trata de sostener la inversión en el frente y contener las voces críticas con todo tipo de medidas

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Una mujer sentada en un banco frente a los grandes almacenes Gum, en el centro de Moscú, AFP La factura de la guerra en Rusia: inflación, internet bloqueado y una cifra de muertos desconocida

El conflicto ha cambiado también la vida en el país de Vladímir Putin, que trata de sostener la inversión en el frente y contener las voces críticas con todo tipo de medidas

Álex Bustos

Moscú

Martes, 24 de febrero 2026, 16:27

... reconocer respecto a su anterior versión, cuando la invasión de la antigua república soviética era sólo un plan sobre el papel. La cifra de turistas ha caído en picado: de los 20 millones anuales a los 1,5 millones registrados en 2025. Los precios de muchos productos se han disparado, pero los salarios no han crecido al mismo ritmo. Las aplicaciones para salvar la censura en internet y acceder a la mayor parte de webs y servicios extranjeros se han hecho imprescindibles. Y en las calles, donde han desaparecido los negocios de numerosas firmas foráneas, abundan los anuncios para reclutar a efectivos para el frente.

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El régimen se encuentra enrocado y trata por todos los medios de protegerse de cualquier posible muestra de descontento hacia sus medidas, incluida la guerra de Ucrania, y de ideas que no considera de su agrado. El nivel de paranoia entre las autoridades rusas es tal que incluso se barajó la prohibición de películas y series de factura extranjera, como taquillazos como 'Harry Potter' o 'Juego de tronos'. Y esa obsesión tiene consecuencias entre los ciudadanos, que suelen negarse a hablar con la prensa -y especialmente la del exterior- sobre la situación en el país. «No es el mejor momento para responder a las preguntas de un medio extranjero», reconoce una mujer a este periodista. No obstante, y con todas las restricciones existentes, las opiniones críticas se han multiplicado en los últimos cuatro años.

Valeria (nombre ficticio) trabajaba en un medio independiente y, como otros tantos periodistas, se vio obligada a exiliarse. Se mudó a un país europeo sin saber cuándo podría regresar a Rusia por miedo a las consecuencias derivadas de su profesión como de su activismo. «Mi familia se quedó allí y solo puedo hablar con ellos por llamadas y, a veces, ni eso», explica, con temor a que las aplicaciones que utiliza para poder estar en contacto con los suyos dejen de funcionar. Actualmente, WhatsApp está bloqueado y Telegram parece que seguirá pronto el mismo camino.

La 'amenaza' de Occidente

Desde el inicio de la guerra, el Roskomnadzor -la entidad estatal encargada de las telecomunicaciones- empezó una cruzada digital contra todo aquello que le pareciera sospechoso de poder dar una versión distinta a la oficial sobre lo que sucedía en el frente o dentro de sus fronteras. El resultado ha sido el bloqueo de más de 2,6 millones de dominios en internet desde 2022. Entre los sitios prohibidos más famosos se encuentran redes sociales como X, Facebook, Instagram y TikTok y las plataformas propiedad del grupo Meta, además, fueron incluidas en la lista de organizaciones extremistas. Los medios independientes rusos y muchos extranjeros tampoco están disponibles. Y diversos servicios, como la mayoría de los portales de 'streaming', decidieron abandonar el país.

La versión oficial que se transmite a la población sobre este bloqueo masivo es que cualquier 'input' extranjero puede desestabilizar la nación y que el control de internet busca simplemente protegerles a ellos y al Estado. Esto es algo que defiende, por ejemplo, Masha. Esta moscovita, ávida consumidora de medios estatales, apoya todas las restricciones, que considera un mal necesario: «Estamos en guerra, no podemos permitir que Occidente nos desestabilice el país como pasó en los años noventa». Ella creció en la antigua Unión Soviética, donde había aún menos libertades. Vasily, más joven, tiene otro punto de vista: «Siempre se nos ha metido en la cabeza la idea de ser estoicos y aguantar lo que venga, como hicieron nuestros abuelos durante la Segunda Guerra Mundial», se queja, preocupado porque «parece que quieren convertir Rusia en Corea del Norte».

Las cifras

72.200 millones

de euros perdieron las compañías rusas en los primeros nueve meses de 2025. Un 25% más.

22% de IVA

pagan ahora los rusos. Antes ascendía al 20%. El equivalente del IRPF ha pasado del 13% al 22%.

50% del PIB,

según medios independientes rusos, destinaría el Kremlin a la guerra de Ucrania, lo que obliga a elevar impuestos a los ciudadanos.

Muchos rusos, sin embargo, prefieren dejar a un lado la política y centrarse en su vida personal, convencidos -como se les ha vendido desde el oficialismo- de que intentar cambiar algo era imposible o podía ir en su contra mientras las autoridades procuraban que Rusia se desarrollara. Sin embargo, la economía se resiente cada día más por la guerra y por las sanciones. Mientras los salarios no han subido significativamente, los precios de muchos productos sí lo han hecho. «El pepino está a precio de aguacate», publicaba a principios de mes el 'Komsomolets'.

Las pérdidas de las compañías rusas subieron un 25% -un total de 72.200 millones de euros- en los primeros nueve meses de 2025 y los impuestos también se han incrementado. El IVA ha pasado del 20% al 22%, el equivalente al IRPF se elevó en enero del año pasado del 13% al 22%... Debido al amplio porcentaje del PIB que se dedica a la guerra de Ucrania, y que es un secreto aunque medios independientes calculan que ronda el 40-50%, las arcas del Estado exprimen más al contribuyente para poder mantener el pulso en el frente.

«Siempre se nos ha metido en la cabeza la idea de ser estoicos y aguantar lo que venga, como hicieron nuestros abuelos durante la Segunda Guerra Mundial»

Vasily

Pero el coste más alto del conflicto es el humano. Rusia no ofrece cifras oficiales de fallecidos en el frente desde septiembre de 2022, cuando se contabilizaban 5.937, y dar cualquier otro número se considera «deslegitimación de las fuerzas armadas», lo que conlleva penas de cárcel que pueden alcanzar los quince años. Las regiones que más sufren la pérdida de soldados son además las más empobrecidas, como el Cáucaso y Siberia, donde los contratos con el ejército son suculentos ya que el salario medio en otros trabajos puede ser incluso menor a los 500 euros.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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