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La genética explica por qué los fármacos tipo Ozempic no funcionan igual en todos

La genética explica por qué los fármacos tipo Ozempic no funcionan igual en todos
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Un estudio identifica dos variantes de genes en diferencias de pérdidas de peso e intensidad de efectos secundarios tras cotejar datos de 30.000 pacientes

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Plumas de la solución inyectable de Lilly con tirzepatida. Reuters La genética explica por qué los fármacos tipo Ozempic no funcionan igual en todos

Un estudio identifica dos variantes de genes en diferencias de pérdidas de peso e intensidad de efectos secundarios tras cotejar datos de 30.000 pacientes

M. Gallardo

Miércoles, 8 de abril 2026, 17:28 | Actualizado 17:49h.

... la pérdida de peso o los efectos secundarios al tomar medicamentos con péptido similar al glucagón tipo 1 ( GLP1 ), es decir, los conocidos bajo marcas como Ozempic o Mounjaro.

Nature, resulta clave para el desarrollo de futuros tratamientos para la obesidad, donde la utilización de la información genética en la orientación de los mismos puede resultar determinante para su éxito.

Los agonistas del receptor GLP-1 , como la conocida semaglutida (Ozempic, Wegoby, Rybelsus) y la tirzepatida (el principio activo de Mounjaro), son medicamentos que imitan las hormonas intestinales naturales. Estos fármacos ayudan a regular el apetito, la liberación de insulina y la digestión, y se han popularizado para tratar la obesidad. Sin embargo, aún se desconocen las razones por las que algunas personas pierden más peso que otras, o por las que algunas experimentan efectos secundarios como náuseas o vómitos, a veces de tal intensidad, que hacen inviable seguir con los fármacos.

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índice de masa corporal (pérdida del 0,641 %), lo que corresponde a aproximadamente 0,76 kg de peso extra perdido por alelo en individuos que portan esta variante en comparación con aquellos que no la portan.

Otra variante (rs1800437, en el gen del receptor del polipéptido inhibidor gástrico) se asoció con náuseas y vómitos relacionados con la medicación en personas que tomaban tirzepatida, pero no se asoció con la cantidad de peso que perdieron.

Estos hallazgos sugieren que las diferencias genéticas en los genes diana del fármaco podrían explicar por qué las personas responden de manera diferente a los fármacos GLP-1.

Posibles limitaciones y desarrollos

No obstante, los autores señalan que varios factores no genéticos también están fuertemente asociados con los resultados del tratamiento —como el sexo, la edad y el fármaco GLP-1 que toma la persona— y estos siguen siendo predictores importantes de la cantidad de peso que se pierde.

«Los efectos de la genética parecen modestos», precisan los autores en su estudio, y se necesita más investigación con conjuntos de datos más amplios y a largo plazo para comprender cómo la información genética podría respaldar las decisiones clínicas en el futuro.

Para Ana Belén Crujeiras, directora del grupo de investigación de Epigenómica en el grupo de Endocrinología y Nutrición del Instituto de Investigación Sanitaria de Santiago (IDIS), este hallazgo demuestra que la genética, tal y como coinciden los autores, podrá aportar información complementaria en el futuro, pero su utilidad en la práctica clínica actual «es limitada», valora a SMC.

«Hoy por hoy, es mucho más útil y eficiente ajustar el tratamiento según variables clínicas modificables (dosis, adherencia, comorbilidades, edad, sexo) que basarse en test genéticos. Además, desde una visión moderna de la obesidad, los factores ambientales, que actúan también vía mecanismos epigenéticos, siguen siendo los principales determinantes y, por tanto, el principal objetivo terapéutico», concluye.

Cristóbal Morales, responsable de la Unidad Salud Metabólica, Diabetes y Obesidad Hospital Vithas Sevilla y vocal de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO), celebra por su parte la publicación de este estudio, que viene a respaldar lo que los médicos vienen diciendo: "Que la obesidad es una enfermedad muy compleja, en la cual la genética tiene mucho que ver, aunque no lo explique todo».

«El estudio -prosigue- arroja mucha luz sobre una preocupación habitual en la práctica clínica: cada persona responde de manera diferente. Nosotros hablamos de hiperrespondedores e hiporrespondedores, y además cada paciente presenta efectos secundarios distintos. El estudio es muy relevante y pertinente porque aporta claridad a una problemática actual en consulta».

Un futuro, considera el especialista, con un apoyo en la genética, que facilite lo que hoy se conoce como la medicina de precisión en un campo tan complejo como el de la obesidad, que permitiría elegir el mejor fármaco o diseñar el tratamiento más adecuado, sería un «auténtico sueño».

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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