Etapa 19ª
La gloria alienta a Pogacar y firma una victoria memorable en el Alpe d'HuezEl esloveno ataca desde abajo para recortar los tres minutos de ventaja de la fuga de Carapaz y Martínez, bate el récord de Pantini y triunfa en uno de los pocos templos que le quedaban
Regala esta noticia Añádenos en Google Tadej Pogacar celebra la victoria. (AFP)Iván Benito
24/07/2026 Actualizado a las 19:06h.Tadej Pogacar es uno de los pocos argumentos para contradecir que hay cosas que son imposibles. Si hay alguien que ponga en duda que los ... seres humanos somos iguales, ya esta él para despejarla. No ha habido ni hay, veremos en el futuro, otro hombre capaz de firmar una gesta como la acontecida esta tarde en las faldas del Alpe d'Huez. No se le resiste ni una escapada repleta de ganadores con más de tres minutos de ventaja. Ni un récord de Marco Pantani, al que nadie se había acercado en 31 años.
Pantani subió Alpe d'Huez en 36 minutos y 50 segundos en 1995. Pogacar paró el reloj en 35 minutos y 26 segundos.
Pogacar dejó tiesos sobre el asfalto al resto de contendientes. A 12 kilómetros de la cima se lanzó a por todas. Despejó cualquier síntoma de debilidad por la enfermedad de alguno de sus compañeros y se convirtió en el comecocos, el juego en el que una bola amarilla come a otros más pequeños y huye de los fantasmas. A los que le acompañen el domingo en el por todos les endosó entre dos minutos y medio y tres. Otro dato para medir el valor de la exhibición. Así se ingresa en la leyenda del Tour.
Triunfo en Alpe d'Huez
La estampa vista en los últimos años volvió a repetirse otra vez. Pogacar de amarillo. Una competición a solas. Esta vez cambió el escenario. Quería la victoria de etapa que no pudo lograr en 2022 en el Alpe d'Huez. Aquel día estaba herido. El día anterior fue uno de los pocos días que ha cometido errores sobre la bicicleta. Fue masacrado por el Visma. Pero desde que terminó la edición de 2023, nadie ha podido hacerle siquiera cosquillas.
El puerto de leyenda, que empezó a subirse hace más de 70 años, que reúne a lo mejor y lo peor de la historia reciente del ciclismo, victorias y episodios sombríos, y días inolvidables, como el de Iban Mayo o el de Federico Etxabe. Sus huellas hacen de la subida un lugar simbólico en el que Tadej Pogacar logró su victoria más difícil y, por ello, la más significativa de las cuatro que ha logrado en en esta edición que vuelve a coronarle como imbatible. Van ya 26 victorias parciales en el Tour con 27 años. Solo tiene a Hinault, Merckx y Cavendish por delante. Con el bretón compartirá curva en el santuario del Alpe d'Huez. Su nombre ya queda inscrito en esa biblia ciclista. Y ahora busca otra revancha, la de Montmartre. «Es una bonita etapa en París», reconoce.
Al fondo de la imagen, a Pogacar le acompañan dos ciclistas. Los dos últimos en ser engullidos. El orgullo de Richard Carapaz, con otra ascensión memorable, y la garra de Lenny Martínez, más rácano en busca de la primera victoria francesa. Subieron como el perro y el gato, con la mediación de un Sepp Kuss que quería dedicarle el Alpe d'Huez a Vingegaard. Todas las historias se entrelazaron en los kilómetros finales. Hasta el último arreón del esloveno entrando en la estación de esquí fue demoledor.