Dos meses después de ser arrancada, la Guardia Civil ha localizado la cruz de Aneto. En el desarrollo de una misión de rescate en la cima de los Pirineos, los agentes han avistado desde su helicóptero el objeto despeñado por una ladera ubicada en la cara norte de la montaña. Tras el hallazgo, han decidido transportarla hasta el cuartel de Benasque, para evaluar los daños que haya podido sufrir durante el tiempo en el que ha estado abandonada a la intemperie.
Los hechos han sido confirmados por el alcalde de Benasque, Manuel Mora, quien a su vez ha explicado que la Guardia Civil ha decidido trasladar la cruz de forma inmediata, porque se encontraba en un sitio "bastante inaccesible y peligroso", y representaba "un riesgo en caso de que alguien la encontrara e intentara moverla".
La cruz fue arrancada del pico más alto de los Pirineos con una radial y, posteriormente, tirada montaña abajo. Hasta el momento, se desconoce quiénes pudieron ser los autores de este acto vandálico, ocurrido a mediados del pasado mes de abril. En todo este tiempo, la nieve, abundante en la cordillera oscense, la había cubierto por completo y ha sido la llegada de las altas temperaturas lo que le ha permitido salir a la luz.
La desaparición provocó una gran indignación entre la población del Alto Aragón, especialmente en los vecinos de la localidad de Benasque. En agosto se cumplen 75 años de su colocación y, desde entonces, solo ha abandonado la cumbre en tres ocasiones.
En 2005, la furia de un fuerte temporal la arrancó de la cima y la desplazó 70 metros hasta la cresta de Llosas. Fue localizada por unos montañeros que se encontraban en plena ascensión. Su segundo desplazamiento se produjo en el año 2023, cuando fue llevada a Benasque para ser restaurada y expuesta en el palacio de los Condes de la Ribagorza. Dos años después, en 2025, regresó a la cumbre a hombros de todos los vecinos del municipio.
De este modo, esta ha sido la tercera vez en la que la cruz ha abandonado el Aneto desde su instalación, la primera por un acto asociado al vandalismo. Cabe recordar que este enorme crucifijo pesa casi 100 kilos y mide más de 3 metros de alto por 2 de ancho, lo que hace prácticamente imposible que pueda ser robada sin trocearla.
En su ausencia, un joven francés de 18 años, identificado comoMaël Le Lagadec, decidió reponer la cruz por voluntad propia. Subió hasta la cima del Aneto junto a un amigo, con una cruz de madera de nogal negro de 35 kilos a sus hombros. El propio joven explicó que utilizó madera que llevaba años secándose y que aplicó un barniz especial para soportar las condiciones extremas de alta montaña.
Así, ambos iniciaron la ruta desde Llanos del Hospital alrededor de la medianoche y alcanzaron la cima del Aneto, a 3.404 metros de altitud, sobre las 14:40 horas, cargando la cruz a la espalda durante todo el recorrido. El joven compartió posteriormente imágenes y vídeos de la subida en redes sociales.