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La imputación de Zapatero acelera más la caída libre del sanchismo

La imputación de Zapatero acelera más la caída libre del sanchismo
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Cunde el desánimo entre los principales barones socialistas y, sobre todo, entre sus alcaldes. Leer
La aguja de marearLa imputación de Zapatero acelera más la caída libre del sanchismo
  • JAVIER AYUSO
Actualizado 20 MAY. 2026 - 01:12José Luis Rodríguez Zapatero, en el vídeo realizado ayer.EXPANSION

Cunde el desánimo entre los principales barones socialistas y, sobre todo, entre sus alcaldes.

¿Qué más le podía ocurrir a Pedro Sánchez tras el bloqueo parlamentario que le impide aprobar leyes, ver sentados en el banquillo a sus dos hombres de confianza, su esposa y su hermano, condenado su fiscal general y los cuatro batacazos históricos en las elecciones autonómicas en cinco meses? Parecía que la situación no podía empeorar, pero ayer volvió a caer otra bomba atómica sobre La Moncloa. La Audiencia Nacional citó ayer a declarar como investigado al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, acusado de liderar una trama delictiva para el tráfico de influencias, blanqueo de capitales y falsedad documental.

Es la primera vez en la historia democrática española que un expresidente del Gobierno es imputado y, aunque siempre hay que respetar la presunción de inocencia, supone un nuevo empujón a la caída libre en la que se encuentra el sanchismo. El líder socialista llegó al poder en 2018 mediante una moción de censura contra Mariano Rajoy, con el lema de regenerar el país frente a la corrupción del PP y ahora se encuentra cercado precisamente por los numerosos casos de corrupción de sus personas más cercanas.

La resolución en la que el magistrado de la Audiencia Nacional José Luis Calama da la condición de investigado a Zapatero señala que "las diligencias de investigación practicadas hasta la fecha permiten afirmar la existencia de una estructura organizada y estable, dirigida por José Luis Rodríguez Zapatero, orientada al ejercicio ilícito de influencias ante autoridades nacionales y extranjeras, así como la obtención de resoluciones administrativas y ventajas económicas en favor de terceros". Añade que esa red se articula mediante un "entramado societario complejo, nutrido de sociedades instrumentales" y mediante un núcleo operativo personal "que ejecuta las instrucciones del líder y canaliza los beneficios obtenidos".

Entre las operaciones, cita algunas de carácter internacional y "alto valor económico con petróleo y oro". Además, sostiene que el investigado creó una sociedad en Dubái para cobrar el 1% del rescate de la compañía aérea venezolana Plus Ultra, que supuso 530.000 euros, a los que habría que añadir otros pagos que llegan hasta dos millones de euros. Una resolución larga y detallada de todos los presuntos delitos que cometió el expresidente y que han sido investigados por la UDEF, de la Policía Nacional, bajo el nombre clave de Operación Tíbet.

Zapatero, que tendrá que declarar como investigado el próximo 2 de junio, salió ayer al paso de su imputación (mientras la Policía registraba su oficina, la de sus hijas y su vivienda), insistiendo en su inocencia, como viene haciendo desde hace meses en que se conoció que había una investigación en marcha. En un vídeo grabado y difundido por él mismo niega haber realizado gestión alguna en relación con el rescate de Plus Ultra y añade que colaborará con la Justicia y ejercerá su derecho de defensa.

Inmediatamente después, se sucedieron las reacciones de todas las fuerzas políticas del arco parlamentario. Mientras que el PP y Vox reclamaban la inmediata asunción de responsabilidades del presidente del Gobierno con su dimisión, desde el PSOE y sus socios y aliados se insistía en la inocencia del imputado y se repetían las acusaciones de lawfare contra la acción del magistrado. Una vez más, los socialistas y quienes les mantienen en el poder atacaban a la Justicia y despreciaban la separación de poderes.

El procedimiento no ha hecho más que empezar y tendrá su largo y penoso curso legal. Allí tendrá ocasión Zapatero de defenderse y probar su inocencia. Pero el simple hecho de estar imputado tras varios años de investigación en un sumario secreto, supone un golpe durísimo para Pedro Sánchez, cuya debilidad política sigue aumentando. El PSOE y su gobierno se encuentran en caída libre.

Ayer, antes de conocerse la resolución de la Audiencia Nacional, se esperaba una reacción oficial de los socialistas ante la cuarta debacle electoral en cinco meses. El lunes habían echado balones fuera, afirmando que era la federación andaluza la que tenía que analizar las causas del fracaso y que ya habría tiempo para trazar un plan de recuperación. Aunque, realmente, nadie esperaba ninguna autocrítica, como tampoco la hubo tras los batacazos en Extremadura, Aragón y Castilla y León. El lema de la noche del domingo era que los resultados en Andalucía no eran extrapolables a nivel nacional y que había tiempo para recuperarse porque las elecciones generales no se celebrarán hasta julio de 2027.

Pero la situación es muy diferente de la que quieren mostrar en Ferraz y en La Moncloa. El partido y el propio gobierno están en alerta roja ante los hechos que se vienen sucediendo en los últimos meses. Ha cundido el desánimo entre los principales barones socialistas y, sobre todo, entre sus alcaldes, que se temen que en mayo del próximo año puedan sufrir el mismo castigo que han recibido los candidatos autonómicos, sin que su líder haya hecho nada para remediarlo. Todos son conscientes de que la pérdida de votos hay que achacarla a la gestión de Sánchez y a sus pactos con los independentistas catalanes y vascos.

En público, algunos dirigentes del PSOE señalan que se ha producido una desconexión con la sociedad y que mientras no se solucione seguirán cayendo en todas las elecciones que se celebren. En privado van mucho más allá y señalan a Sánchez como máximo responsable del fracaso. Llegan a decir que el líder socialista se limita a aguantar pese al bloqueo parlamentario y a contar los días que le quedan para convertirse en el presidente más longevo, tras superar hace días a José María Aznar.

Desde La Moncloa y desde sus púlpitos mediáticos se insiste machaconamente en que hay tiempo para desarrollar una nueva estrategia de aquí a las generales y que todo pasa por avanzar en el modelo confederal que le hará recuperar el voto de los ciudadanos. En el fondo, defienden la "prioridad plurinacional", frente a la "prioridad nacional" de Vox y no se quieren dar cuenta que es precisamente su aventura con el independentismo lo que les ha hecho alejarse de la gente. Siempre se decía que el PSOE era el partido que mejor representaba la sociología española, pero el sanchismo ha acabado con ello.

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Fuente original: Leer en Expansión
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