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La mañana de todos los miedos en Ceuta: "No puedo decirle a un padre que esté tranquilo con su hijo en el colegio"

La mañana de todos los miedos en Ceuta: "No puedo decirle a un padre que esté tranquilo con su hijo en el colegio"
Artículo Completo 956 palabras
La inseguridad y la incertidumbre de padres y docentes marcan el regreso a las aulas en la ciudad autónoma Leer

La incertidumbre se apodera de muchos padres ante el inicio del curso escolar hoy en la ciudad que ha marcado a todo el país desde el 30-J. Después de más de un mes de crisis en Ceuta, la vuelta a las aulas que presa de la dudas. Por eso en la tarde de ayer las familias se concentraron en la Plaza de los Reyes, frente a la Delegación del Gobierno, en protesta por la falta de medidas de seguridad, el miedo a los desplazamientos de los niños hasta los centros y la preocupación por el impacto psicológico que la situación está dejando tanto en alumnos como en docentes.

Lola Cuadra, responsable de CSIF en Ceuta, asegura que la prioridad absoluta es «proteger al alumnado ceutí y garantizar una vuelta al cole segura». Además, sostiene que el curso escolar ha comenzado con el sistema educativo al límite: «Los centros carecen de personal suficiente, en precario y sin especialistas y recursos necesarios para atender a todo el alumnado», sentencia.

Lutgarda Reyes de la Rubia conoce esa inquietud desde dos posiciones diferentes. Es profesora en el Colegio de Educación Infantil y Primaria Lope de Vega y también madre de un niño de 12 años con Trastorno del Espectro Autista que este año comienza el instituto. «Yo no le voy a decir a ningún padre que esté tranquilo», asegura. Para ella, las garantías ofrecidas hasta ahora por las instituciones no son suficientes para apaciguar la inquietud de las familias. «Yo le puedo decir a los padres que cuando entren sus hijos en el colegio vamos a hacer todo lo posible para que estén seguros y bien. Pero nosotros no somos psicólogos ni policías. Necesitamos apoyo del Ministerio. Tenemos miedo, incertidumbre y una profunda sensación de abandono». La incógnita que acompaña a los padres también se extiende al profesorado. «Es un septiembre atípico. Muchos compañeros pensamos que no deberían empezar las clases».

Lutgarda Reyes de la Rubia, profesora en Ceuta y madre de un hijo con Trastorno del Espectro Autista, ayer en la ciudad autónoma.ELENA IRIBAS

En el Colegio Lope de Vega, el lugar donde trabaja Lutgarda, una de las medidas adoptadas ha sido la incorporación de vigilancia durante las 24 horas. Según relata esta docente, un vigilante permanece en el centro desde las ocho de la mañana hasta las ocho de la tarde, cubriendo turnos de 12 horas, y hay otro que entra para realizar el turno nocturno. Asegura que esa es toda la seguridad de la que dependen.

La preocupación de los profesores no se limita únicamente a lo que pueda ocurrir dentro del recinto escolar. Representantes del ámbito educativo mantuvieron una reunión con Javier Rodríguez Torres, director general de Planificación y Gestión Educativa, en la que se les presentó una guía de apoyo psicosocial. Para Reyes de la Rubia, el documento resulta insuficiente: «Queremos que se establezcan protocolos con garantías. Si hay una invasión o nos entran en el colegio, ¿qué hacemos nosotros?», plantea. Los profesores, insiste, están preparados para enseñar, pero no para responder a situaciones de seguridad extraordinarias.

«¿cómo van a ir?»

El temor comienza, además, mucho antes de que los niños crucen la puerta del colegio. Muchos alumnos recorren solos las calles de Ceuta para acudir a clase y utilizan el transporte público: «¿Cómo van a ir los niños a clase? No puede haber un policía en cada esquina, faltan efectivos», sostiene. Tras 39 días de crisis, Reyes de la Rubia advierte también del desgaste acumulado entre los trabajadores de los centros educativos: «Sin haber empezado el curso escolar, yo veo compañeros que están agotados física y mentalmente por esta situación».

Por su parte las instituciones apelan a recuperar la normalidad y recuerdan la importancia de que los alumnos regresen a las aulas, mientras numerosos padres consideran que esa normalidad todavía no existe. «¿Cómo nos piden normalidad si no la tenemos en nuestro día a día?», se pregunta Lutgarda. «Los niños tienen que ir al colegio, ese es un derecho imprescindible, pero creo que eso no está por encima del derecho a la seguridad y del derecho a la vida».

Por ello hay padres que no van a llevar a sus hijos al colegio hasta que la seguridad no se garantice. Es el caso de Bárbara, madre de Julia, una niña de ocho años, y de un bebé que aún va a la guardería. En ambos centros educativos hay asentamientos de inmigrantes en las inmediaciones, lo que genera inseguridad a los padres. «Ellos van como Perico por su casa. Pululan sin control por la ciudad», explica Bárbara. Desde su casa, dice haber escuchado a los jóvenes asentados en el parque de abajo, «gritando todo el día que Ceuta es suya, cánticos en favor de la yihad y Allahu akbar (Allah es grande)».

Además, esta madre afirma que dentro del colegio han encontrado cuchillos, botellas de alcohol y los baños escolares han sido utilizados por los inmigrantes para asearse: «La situación sanitaria nos preocupa. Entran a la fuerza por las noches y aunque se vayan por la mañana el colegio no lo pueden desinfectar». Esta preocupación choca con su lado más humano: «Son personas y no pueden estar en esas condiciones. Pero como ciudadanos nos tienen que garantizar la seguridad y eso no lo han hecho. Por eso», remata , «mis hijos no irán al colegio».

Fuente original: Leer en El Mundo - España
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