La marca Valencia CF está valorada en 76 millones de euros, un 51,6% menos que en su máximo de 2022, según Brand Finance. Mientras buena parte de la industria del fútbol ha disparado su valor comercial, el club encadena cuatro años de retrocesos y confía buena parte de su recuperación económica al Nou Mestalla.
Caronte se está impacientando. El barquero del Aqueronte lleva tiempo viendo cómo un club español lucha por su supervivencia. El Valencia CF lleva años coqueteando con una situación crítica, pero conserva un activo que todavía sostiene a la entidad: una afición que no está dispuesta a aceptar tan aciago destino. Los datos son contundentes. El club de la capital del Turia pierde valor y su presente comercial ofrece una fotografía muy distinta a la de aquel equipo que ganaba títulos, disputaba finales europeas y competía por LaLiga con el Real Madrid y el FC Barcelona. Según el último informe Football 50 de Brand Finance, la marca Valencia CF está valorada en 76 millones de euros, un 4% menos que el año anterior.
Sin embargo, esta caída no es una cifra aislada. El primer informe de Brand Finance en esta materia (2011), situó al club ché en la posición 21 de Europa, con una marca valorada en el equivalente a unos 58 millones de euros. En 2012, ocupó el puesto 31 con 53 millones. Posteriormente avanzó hasta los 64 millones en 2013, 73 millones en 2014, 81 millones en 2015 y 86 millones en 2016. El primer gran salto llegó en 2017, cuando la valoración aumentó un 50%, hasta 129 millones. La evolución posterior fue más irregular. El Valencia quedó fuera de los cincuenta primeros en 2018, cuyo último integrante estaba valorado en 100 millones, pero regresó un año después con aproximadamente 106 millones. En 2020 alcanzó los 140 millones; en 2021 retrocedió hasta unos 129 millones; y en 2022 registró su máximo histórico, con 157 millones y la posición 34 del mundo.
Ese ejercicio no continúo en una línea alcista, sino que fue el último rebote antes del desplome del valor de marca de la entidad blanquinegra. En 2023, la tasación descendió un 31,5%, hasta 108 millones. En 2024 bajó hasta unos 95 millones; en 2025 quedó en 79 millones; y en 2026 se redujo nuevamente. Desde su máximo de 2022, la marca ha perdido 81 millones de euros, un 51,6%, y acumula cuatro descensos anuales consecutivos. Además, desde 2025 permanece fuera de la lista de las cincuenta marcas de clubes más valiosas del mundo.
El Valencia se descuelga del crecimiento del fútbol
Pero, ¿qué ha pasado para que el Valencia CF pierda su fortaleza comercial? La valoración actual todavía supera en un 43% nominal los 53 millones de 2012. El verdadero deterioro se aprecia al comparar al Valencia con el conjunto de la industria: Brand Finance calcula que el valor agregado de las cincuenta principales marcas futbolísticas ha aumentado un 220% desde aquel año. El club no ha perdido todo el valor creado desde el inicio del informe, pero se ha descolgado del crecimiento comercial experimentado por sus competidores. El Valencia no sigue la estela del fútbol contemporáneo.
Asimismo, la caída no puede explicarse exclusivamente por los malos resultados. Su evolución coincide con una reducción de la capacidad deportiva y económica del Valencia. Peter Lim no originó todos los problemas financieros del club, pero, como máximo accionista, sí es responsable de las decisiones adoptadas durante la mayor parte de la última década. El aterrizaje del actual propietario del club a través de la sociedad Meriton Holding y que ocupa el puesto 2.236 de Forbes con un patrimonio estimado de 1.900 millones de dólares, se dio en un momento en el que el Valencia ya tenía dificultades para atender sus obligaciones financieras. Su llegada puede resumirse en pocas cifras. Cuando Meriton Holdings adquirió alrededor del 70,4% del capital en 2014, Reuters estimaba la deuda total del Valencia en unos 360 millones de euros, de los que aproximadamente 220 millones correspondían a Bankia. La operación accionarial fue valorada en cerca de 100 millones y estuvo acompañada de una nueva reestructuración del pasivo. Un año después se aprobó la capitalización de un préstamo de 100 millones concedido por Meriton, reforzando los fondos propios.
La primera etapa de Lim no fue del todo negativa. Según Transfermarkt, entre 2014/15 y 2019/20 el Valencia destinó unos 494 millones de euros a fichajes e ingresó 369 millones por ventas, con un desembolso neto de 125 millones. La estabilidad alcanzada con Mateu Alemany y Marcelino García Toral permitió al equipo lograr dos cuartos puestos, regresar a la Champions y conquistar la Copa del Rey de 2019, un rendimiento que elevó los ingresos ordinarios desde 105,5 millones hasta 184,68 millones en 2018/19. Sin embargo, el beneficio neto se limitó a 1,48 millones y la deuda en sentido amplio alcanzó 529 millones, reflejo de la dependencia de los traspasos. La salida de Marcelino y Alemany en 2019, seguida de la ausencia de competiciones europeas desde 2020, la pandemia y la reducción de la inversión deportiva estrecharon nuevamente el negocio. En 2024/25, de cuando son los últimos datos disponibles, la facturación fue de 103,7 millones, con un resultado de explotación de 23,8 millones y un beneficio antes de impuestos de 2,2 millones, lastrado por unos gastos financieros de 22,4 millones.
Un horizonte incierto
Pese a que los valencianistas temen dejar su templo, el club ha reordenado su deuda para financiar el Nou Mestalla. En noviembre de 2024 cerró 121,3 millones de euros de financiación corporativa a largo plazo y un préstamo puente de 65 millones, posteriormente amortizado, con Goldman Sachs como estructurador del primer tramo y acreedor del segundo. Asimismo, en junio de 2025 obtuvo otros 322 millones: 237 millones mediante bonos a 28 años y un interés fijo del 5,82%, y 85 millones a cinco años cuya devolución dependerá de la venta de los terrenos del actual estadio. La operación ha aplazado vencimientos y mejorado la liquidez, aunque no elimina las obligaciones financieras: sin el fondo de titulización, el fondo de maniobra todavía era negativo en 19,8 millones. El nuevo recinto, cuya apertura está prevista para el verano de 2027, tendrá 70.044 localidades y más de 6.500 asientos de hospitalidad.
El estadio tendrá 70.044 localidades y más de 6.500 asientos de hospitalidad. En la imagen, Peter Lim, propietario del club, durante su última visita en las obras del nuevo estadio el pasado mes de julio.Aunque el estudio encargado a CSL prevé más que triplicar los ingresos, la asistencia media actual apenas cubriría el 62% del futuro aforo. La rentabilidad dependerá, por tanto, de la oferta prémium, el patrocinio, el gasto por espectador, los eventos no deportivos y la venta de los terrenos del viejo Mestalla, que vivirá este año su última temporada. Brand Finance todavía sitúa al club como la sexta marca española más fuerte, pero solo la novena por valor, una brecha que el estadio puede ayudar a reducir si abre en plazo, permite atender la deuda y viene acompañado de la recuperación deportiva.
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