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Política

La memoria del PSOE y las preguntas de González son una lata para Sánchez: "¿Estamos tontos?"

La memoria del PSOE y las preguntas de González son una lata para Sánchez: "¿Estamos tontos?"
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La dirección socialista quiere que el ex presidente asuma que los tiempos han cambiado y que Sánchez puede-tiene el derecho a hacer lo que no han hecho los otros presidentes porque las mayorías se han terminado Leer

La dirección del PSOE, los que han convertido a Pedro Sánchez en un tótem mundial del liderazgo, y seguramente la mayoría de los militantes socialistas opinan que el ex presidente Felipe González ha abrazado las posiciones de "la derecha y la ultraderecha". Añaden, también, que a Sánchez las críticas de González le traen al pairo. Ésto último seguro que es cierto porque si le trae al pairo el hundimiento de sus candidatos en las elecciones autonómicas, es normal que escuche a su antecesor como quien oye llover.

No siempre fue así. En el penúltimo Congreso del PSOE celebrado en Valencia en octubre del año 21, Sánchez se abrazó en el escenario al ex presidente para celebrar la continuidad de la socialdemocracia en el Gobierno de España. Presentarse como sucesor de González era entonces su posición ideal. Y además, cosa que también es cierta, de vez en cuando los dirigentes socialistas recuerdan que González también pasó un calvario en la legislatura del 93 al 96, debido a los escándalos de corrupción y a la asfixia mediática del autodenominado sindicato del crimen, compuesto por periodistas de élite que organizaron una campaña de acoso y derribo echando una mano al PP para acabar con el Gobierno socialista. Hay fotos de sus reuniones. No estaban en la clandestinidad. Ahora, casi todos los que buscaban la caída de Gonzalez quieren erigirle un monumento por sus aceradas críticas contra Pedro Sánchez.

Rebeca Torró, secretaria de Organización del PSOE, y Pedro Sánchez, el lunes, en la reunión de la Ejecutiva Federal.EFEPSOE

El ex presidente más importante que ha tenido la democracia española, por los trece años de mayoría y porque lideró una transformación de España sin precedentes, no quiere vivir en la clandestinidad. Quiere opinar sobre las nuevas reglas del juego de este momento político, que son totalmente contrarias a las suyas. Le cuesta trabajo concebir que un presidente del Gobierno pueda estar en Moncloa una legislatura entera sin aprobar ni un proyecto de ley de Presupuestos. Es una obligación constitucional que incumplió algún año el ex presidente Rajoy. Y que Sánchez ha convertido en una circunstancia totalmente normal. Como tantas otras cosas, la normalidad política que protagonizaron González, Aznar, Zapatero y Rajoy ha saltado por los aires con Sánchez. La dirección socialista quiere que González asuma que los tiempos han cambiado y que Sánchez puede-tiene el derecho a hacer lo que no han hecho los otros presidentes porque las mayorías se han terminado. Incluso hablan de que el ex presidente está movido por el rencor y que es injusto con los nuevos dirigentes del PSOE.

«Después de dos años de gobierno uno es heredero de sí mismo», apuntó

Todo eso se lo reprochan a un hombre de 84 años que encarna la historia de España de las últimas décadas y que, aunque no quiere escribir sus memorias, tiene para llenar varias enciclopedias. González se sienta a tomar el café solo y es capaz de estar hora y media hablando de Deng Xiaoping, aquel que le enseñó uno de los dichos por los que se recuerda al ex presidente. "Gato negro o gato blanco, lo importante es que cace ratones". Y en mitad del imperio chino, puede hablar de las botas gastadas de Fidel Castro. "Me dijo que tenía los pies destrozados, como los míos ahora". González posee esa filosofía del carisma que tuvo y retuvo.

El mensaje fue: España no funciona. Como prueba, Adamuz

Y hasta los menos dispuestos a rendirse a sus encantos, el análisis político de fondo es el que más daño le puede hacer al Sánchez progresista. De su desayuno en el Ateneo, organizado por once periodistas de muy distintos medios, la comunicación se fija en la espuma de la tormenta que descargó contra Sánchez. Pero lo más relevante fue su pregunta acerca de las razones por las que cinco años después de la pandemia aún hace falta el escudo social, por qué en pobreza infantil estamos en los primeros puestos del ranking europeo y por qué nadie parece ocuparse del drama de la vivienda. "Después de dos años de Gobierno, uno es heredero de sí mismo". España no funciona. Fue el mensaje y el transporte ferroviario es una prueba. También dejó recado para Feijóo. Si su proyecto es solo echar a Sánchez, no me interesa. Y una cosa final. ¿Por qué no se pueden pactar con Bildu medidas sociales?. "Pero ¿de verdad vamos a creer que Bildu se preocupa por el bienestar de los españoles? ¿Estamos tontos?".

Fuente original: Leer en El Mundo - España
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