Se podría decir que José Serrano posee un doctorado cum laude en la noche madrileña. Empezó con apenas 16 años y, desde entonces, ha pasado por las puertas de famosas discotecas, bares universitarios de Moncloa y algunos de los locales más conocidos de los polígonos de la región.
Se podría decir que José Serrano lo ha visto casi todo. Desde reyertas que terminaron en tragedia hasta peleas con navajas, agresiones, intoxicaciones y aglomeraciones en las discotecas. Escenas que a veces no llegan a los titulares, pero que forman parte de la intrahistoria madrileña.
«Antes la noche era más peligrosa. Yo viví la época de los polígonos, que fue bastante movidita. Había peleas todos los días. Ahora hay insultos y faltas de respeto, pero no son problemas tan graves como antaño», declara este veterano, que ahora trabaja en la sala Independence Club.
Lo mismo sucede con Edgardo Barauna, que como Serrano ha sido mucho más que un portero de discoteca. A la entrada del bar Torero, ha ejercido de mediador, psicólogo improvisado, vigilante, relaciones públicas y, en muchas ocasiones, de árbitro para evitar que un problema acabara convirtiéndose en una emergencia. Por eso, cuando hablan de la evolución de los porteros, lo hacen con la autoridad de quien se ha ganado cada galón a pie de calle.
Examen cada cinco años
Ellos han sido dos de los 785 candidatos que se presentaron el pasado domingo al examen de los controladores de acceso en la Universidad Politécnica de Madrid, la cifra más elevada de los últimos 10 años. La prueba es necesaria para que los aspirantes puedan obtener o renovar el carné que les permite ejercer.
A diferencia de otras profesiones, los porteros se tienen que examinar cada cinco años para seguir trabajando en el sector y deben acreditar que no tienen antecedentes penales, unos requisitos que se impusieron después de varios graves incidentes a las puertas de los locales.
«Es injusto que cada cinco años nos tengamos que volver a presentar a contestar las mismas preguntas. A los políticos no les examinan de nada y ni siquiera les piden los antecedentes penales. Si no te presentas, no tienes carné y no puedes seguir trabajando», se lamenta Serrano.
Un portero, a la entrada de Independence Club.JAVIER CUESTAEn la última convocatoria este requisito ha sido eliminado y ya no será necesario que los porteros tengan que superar este tipo de pruebas cada lustro. El examen incluye una parte teórica en la que los aspirantes deben acreditar conocimientos sobre la Constitución, normativa administrativa y penal, seguridad y régimen de armas.
Además, la prueba incorpora este año nuevos contenidos relacionados con la igualdad de género, la prevención de la violencia sexual y la protección del medio ambiente.
Desde la Asociación Noche Madrid destacan la profesionalización de un sector que siempre ha arrastrado el estigma de la violencia, tras casos como el del Balcón de Rosales en 2008, cuando un portero asesinó a Álvaro Ussía, sobrino del famoso columnista.
Proteger a la mujer
Por eso, argumentan que la figura del portero ha evolucionado de forma muy significativa en los últimos años y ahora su labor no sólo se limita a seleccionar quién atraviesa o no la puerta de las discotecas sino que va mucho más allá con la prevención de incidentes, la protección de la mujer y la organización de los accesos para que haya menos ruido en la calle.
«Los controladores de acceso son hoy los primeros agentes de mediación social de la noche madrileña. Su trabajo permite detectar riesgos, actuar ante situaciones conflictivas y colaborar con los Cuerpos de Seguridad cuando es necesario. Por eso es tan importante seguir avanzando en su formación y reconocimiento profesional», asegura Alejandro Zamarro, presidente de Noche Madrid.
Barauna, portero de Torero desde hace 15 años, también sostiene que la situación ha cambiado bastante en los últimos tiempos: «Hubo una época en la que había muchos tíos duros que pertenecían a los grupos de los Iraníes o los Miami. Pero aquello ya pasó. Ahora hay una nueva generación de jóvenes con una mentalidad totalmente diferente», indica.
En opinión de Serrano, los porteros tienen que tener mucho aguante porque cada día reciben todo tipo de improperios: «Todas las noches te insulta alguien y te tienes que aguantar. Se quedan en la puerta y te llaman hijo de puta durante horas. Son personas que van pedo y drogadas y pagan sus frustraciones contigo».
La entrada de la sala Torero, situada en Huertas.JAVIER CUESTATambién se queja de que ni la ley ni la Policía les amparan y que si alguien les agrede y ellos se defienden, saben que la Justicia les acabará condenando. «Debe ser que yo debo dejar pegarme. Pero yo no soy Superman. Sangro como todos y tengo mis sentimientos», se lamenta.
Todavía recuerda escenas como la que vivió en la discoteca La Riviera, cuando al cerrar uno de los roperos descubrieron que había una chica practicando una felación a un joven. Les pidieron que abandonasen la sala, pero ella se puso violenta y exigió una hoja de reclamaciones para protestar porque alegaba que había pagado su entrada.
A juicio de José Serrano, la clave para ser un buen portero es saber adaptarse al ambiente de cada sitio, conocer las normas de la sala y tratar a la gente con educación. «Hay que tener psicología y saber ganarte el respeto del público sin gritar. Tienes que encontrar un equilibrio porque no puedes ser borde, pero tampoco demasiado blando», apunta.
Desde Noche Madrid se muestran satisfechos de que una nueva promoción de porteros contribuya a reforzar las plantillas en un momento en el que existe una gran demanda de profesionales cualificados