Los modelos como Genie 3, que generan mundos interactivos a partir de texto, pueden cambiar la producción de videojuegos. Así impacta a compañías como Unity o Roblox.
La última inteligencia artificial de Google ha reavivado los temores a una disrupción en la industria de los videojuegos. La presentación de Genie 3, un modelo aún en pruebas capaz de generar entornos interactivos a partir de instrucciones de texto, ha encendido las alarmas en Wall Street ante el posible impacto en empresas del sector como Unity, Roblox, AppLovin o Take-Two Interactive.
Morgan Stanley certifica que el lanzamiento de Genie 3, aún en fase experimental, "ha despertado temores" sobre cómo esta nueva IA podría transformar la producción de videojuegos. Su presentación a finales de enero provocó que se evaporaran en una jornada 47.000 millones de dólares de valor de las cotizadas estadounidenses de esta industria.
Uno de los temores en los mercados es que los desarrolladores de videojuegos abandonen plataformas y motores consolidados como Unity o Roblox para migrar hacia modelos de mundo, que es como se conoce a este tipo de inteligencia artificial capaz de recrear, a partir de instrucciones de texto, un mundo físico completo por el que se puede interactuar y navegar.
Matthew Bromberg, consejero delegado del motor de videojuegos Unity, reconoce en un post en la red social X que estos nuevos modelos pueden generar "experiencias similares a las de los videojuegos, interactivas y de alta calidad" a partir de lenguaje natural.
Limitaciones de la IA
Sin embargo, señala sus limitaciones. En primer lugar, el nivel de precisión que se puede alcanzar está muy limitado por el hecho de que se utilizan mediante instrucciones de texto. Estos sistemas no pueden igualar a los motores tradicionales porque son probabilísticos, es decir, cada escena se genera a partir de la anterior, por lo que el entorno puede variar. Sin embargo, en los juegos todo debe ser consistente para todos los jugadores o mantenerse igual cada vez que el usuario vuelve a un lugar.
Jefferies señala que, a corto plazo, la inteligencia artificial no va a crear juegos completos, pero sí se empleará para probar ideas de forma rápida y eficiente. Es decir, los desarrolladores podrán utilizar estos modelos de mundo para generar prototipos de niveles, personajes o mecánicas de juego sin invertir tanto tiempo en programación o diseño manual. Por eso, creen que lo más probable es que compañías como Unity y Roblox incorporen esta tecnología como parte de sus herramientas de desarrollo.
Grandes videojuegos
Los analistas no ven un riesgo tampoco a corto plazo en el negocio de los grandes estudios de videojuegos como Take-Two, detrás de franquicias tan conocidas como GTA. Jefferies señala que este tipo de títulos es menos vulnerable a la disrupción de la inteligencia artificial porque los consumidores van a seguir buscando juegos de calidad que, ahora mismo, solo pueden dar estos estudios con altísimos presupuestos.
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