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La Comisión cree que los conversores chinos que copan el mercado generan un riesgo para la seguridad económica.
La Comisión Europea recrudece su guerra comercial con China. El campo de batalla lo constituyen ahora los proyectos de energías renovables, a los que el Ejecutivo comunitario quiere blindar de posibles interferencias del gigante asiático. La institución que preside Ursula von der Leyenha vetado el acceso a fondos comunitarios a proyectos renovables que cuenten con piezas elaboradas en China. La acción proteccionista se centra en los llamados conversores, un componente encargado de convertir la electricidad de corriente continua proveniente de fuentes como paneles solares o baterías en corriente alterna que puede utilizarse para electrodomésticos y la red eléctrica.
La Comisión Europea señala que este bloqueo responde a cuestiones de seguridad económica, basada en riesgos de ciberseguridad y dependencia estratégica, y no una medida de política industrial para favorecer solo a las empresas europeas. Según aseguran fuentes comunitarias "se ha identificado que una de las amenazas más urgentes es el riesgo de interrupción de las infraestructuras críticas de la UE por actores extranjeros".
Estas mismas fuentes indican que las evaluaciones de riesgo e información clasificada de los servicios de seguridad de diferentes Estados miembros han confirmado amenazas como la posible manipulación de los parámetros de producción eléctrica, la interrupción de la generación de electricidad e incluso el acceso no autorizado a datos operativos. "En la práctica, esto podría implicar un apagado remoto de las redes de los Estados miembros, provocando apagones a nivel nacional", aseguran.
La medida de protección de la Unión Europea no se centra exclusivamente en China, sino que se extiende a los proveedores considerados de alto riesgo, un grupo que en la actualidad conforman China, Rusia, Corea del Norte e Irán. Pese a ello, en la práctica, es el gigante asiático el principal perjudicado, pues concentra el 80% de todo el mercado global de estos conversores que preocupan a la UE.
"Si dominan el mercado europeo, esa dependencia puede convertirse en un arma", indican fuentes cercanas a la Comisión Europea citando casos como la interrupción en el suministro de tierras raras a finales del año pasado.
El veto afecta a los nuevos paneles solares con piezas chinas, pero respeta la financiación ya concedida para los proyectos que ya están fabricándose siempre que se finalicen antes del próximo 15 de noviembre. Los proyectos renovables ya terminados tampoco se verán obligados a sustituir sus conversores para mantener su financiación europea.
Proveedores alternativos
Las empresas que quieran financiar nuevos proyectos de energías renovables con fondos públicos europeos deberán garantizar que los conversores no han sido fabricados en China. La Comisión Europea considera que, pese al dominio del país asiático en el mercado, las compañías disponen de suficientes alternativas de suministro. Bruselas apunta directamente a proveedores de Japón, Corea del Sur, Estados Unidos y Suiza, regiones también consideradas fuertes en la fabricación de conversores para cubrir la demanda de proyectos de energía solar, eólica o de almacenamiento.
Según los datos manejados por el Ejecutivo comunitario, el impacto del veto en el coste total de los proyectos será mínimo. Se estima que el uso de inversores de proveedores que no sean de alto riesgo supondrá un incremento del coste total del proyecto de menos del 2%.
La medida de Bruselas se limita a vetar el acceso a los fondos comunitarios a los proyectos que cuenten con piezas chinas porque no tiene base legal con la que ir más allá de esta medida. Por ese motivo, la institución europea insta a los Estados miembros a que repliquen esta directriz en los proyectos que recurren a dinero público nacional.
De cara al futuro, la regulación sobre seguridad europea permitirá a la Comisión el desarrollo de normativas técnicas con criterios de exclusión vinculantes, lo que facilitará que las medidas sobre los proveedores de alto riesgo se extiendan también a los proyectos con financiación privada.
Huawei, en el punto de mira de Bruselas
La directriz de la Comisión Europea de vetar el acceso a fondos comunitarios a los proyectos de energías renovables que cuenten con piezas chinas vuelve a poner en el punto de mira al gigante tecnológico Huawei. La compañía es considerada el fabricante número uno en el mundo de conversores para paneles solares, la pieza clave sobre la que Bruselas ha dado la señal de alarma y sobre la que gira su nueva medida de seguridad económica.
Bruselas ya había señalado en el pasado a la compañía China, con la que España mantiene diferentes contratos en materia de telecomunicaciónes.
"Huawei, junto con ZTE, ya han sido incluidos en el pasado, y existe una recomendación para animar a los Estados miembros a excluir a Huawei y ZTE de sus operadores de telecomunicaciones y de su infraestructura de conectividad. En el caso específico de Huawei, las preocupaciones ya existían desde hace tiempo", recalcó ayer Thomas Reignier, portavoz de la Comisión.
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