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Fuenlabrada y Coslada lideran el alza de los precios en el área metropolitana madrileña, mientras que Santa Coloma de Gramanet y Sant Adrià de Besòs despuntan en los alrededores de la Ciudad Condal.
Si hace unos años, cuando los inversores marcaban el paso en el mercado inmobiliario, la gran consigna era apostar por la localización antes que por las características de la vivienda, ahora, en un entorno dominado por la demanda para uso propio y con las facilidades para el teletrabajo, lo que marca la prioridad de la demanda es el precio: lo mejor que el comprador pueda pagar, aunque sea más lejos del trabajo. Eso está trasladando la demanda desde las grandes urbes a su periferia, provocando subidas de precios que, en muchas ocasiones, superan las de la capital.
Así, Fuenlabrada, Coslada o Móstoles lideran la subida de precios en el área metropolitana madrileña, con alzas por encima del 20% en el primer trimestre del año con respecto al mismo periodo del pasado ejercicio, de acuerdo con los datos adelantados a EXPANSIÓN por la tasadora Gloval, mientras que Santa Coloma de Gramanet, Sant Adrià de Besòs y Badalona cogen impulso en torno a Barcelona, con subidas de precios hasta cinco puntos superiores a las de la Ciudad Condal. En cambio, las zonas más exclusivas, como Las Rozas o Sant Cugat del Vallès, registran alzas notablemente por debajo de la media.
En concreto, Fuenlabrada despunta entre las grandes ciudades de la periferia madrileña, con un incremento del precio de la vivienda del 23,1%, hasta los 2.684 euros por metro cuadrado en el primer trimestre del año, seguida de Coslada (un alza del 22,4%, hasta los 3.065 euros), Móstoles (22,2%, hasta los 2.771 euros), Alcorcón (20,8%, hasta los 3.157 euros), Getafe (20,4%, hasta los 3.069 euros), San Sebastián de los Reyes (20%, hasta los 3.748 euros), Leganés (19,8%, hasta los 2.987 euros), Alcobendas (19,6%, hasta los 4.610 euros) y San Fernando de Henares (18,9%, hasta los 2.690 euros).
Estos municipios van seguidos de los incrementos también muy intensos, aunque algo por debajo de la subida en la capital, de Boadilla del Monte (un avance del 18,7%, hasta los 4.252 euros), Tres Cantos (16%, hasta los 3.982 euros) y Rivas Vaciamadrid (16%, hasta los 3.164 euros). Cierran la lista Las Rozas de Madrid (con un alza del 12,8%, seis puntos por debajo de Madrid capital, hasta los 4.070 euros por metro cuadrado), Majadahonda (15%, hasta los 4.486 euros) y Pozuelo de Alarcón (15,4%, hasta los 5.066 euros).
Con ello, las cifras ponen de manifiesto que, aunque todos los municipios en torno a Madrid registran fuertes incrementos, este avance es mucho más intenso entre aquellas zonas más asequibles, ya estén más cerca o más lejos de la capital, algo que se ve reflejado en las fuertes subidas de Fuenlabrada, Móstoles y Leganés o las alzas más comedidas de Las Rozas, Majadahonda y Pozuelo. Así, el análisis de las cifras de todas las ciudades de la periferia madrileña muestra que, por cada 100 euros que aumenta el precio de los inmuebles, el crecimiento de los precios se frena en 0,6 puntos porcentuales, si bien es verdad que hay algunos puntos que escapan de esta tendencia general, como Alcobendas, entre las zonas con precios relativamente elevados que suben por encima de la media (aunque hay que tener en cuenta que La Moraleja puede distorsionar la estadística), o Rivas Vaciamadrid, entre los que tienen un crecimiento algo más moderado.
Barcelona
También en la Ciudad Condal sucede un fenómeno similar. Los precios en el Área Metropolitana de Barcelona subieron un 12,6% entre el primer trimestre de 2025 y el mismo periodo de este año, hasta alcanzar los 3.160 euros por metro cuadrado, en unas alzas que vinieron lideradas por Santa Coloma de Gramanet (con una subida del 18,2% anual, hasta los 2.445 euros), seguida de Sant Adrià de Besòs (17,3%, hasta los 2.782 euros), Badalona (16,5%, hasta los 2.724 euros), Esplugues de Llobregat (14,5%, hasta los 3.857 euros), Cornellá de Llobregat (14,2%, hasta los 2.830 euros), El Prat de Llobregat (13,7%, hasta los 2.920 euros), LHospitalet de Llobregat (13,7%, hasta los 2.786 euros) y Sant Joan Despí (13,6%, hasta los 3.353 euros), mientras que Montcada i Reixac queda ligeramente por debajo de la media, con un alza del 12,2%, hasta los 2.270 euros). Cierran la lista, con avances más moderados, Sant Cugat del Vallès (que registra una subida del 7,4%, hasta alcanzar los 4.818 euros por metro cuadrado), Sant Just Desvern (7,7%, hasta los 4.350 euros) y Cerdanyola del Vallès (10,8%, hasta los 2.822 euros).
De nuevo, también en Barcelona, las cifras ponen de manifiesto que los mayores incrementos se producen en las zonas más asequibles, como Santa Coloma de Gramanet, Sant Adrià de Besòs o Badalona, mientras que las localidades más exclusivas registran avances bastante más moderados, como es el caso de Sant Cugat del Vallès, Sant Just Desvern o la propia capital de la provincia. De hecho, por cada 100 euros por metro cuadrado, el ritmo anual de crecimiento de los precios se modera en algo más de medio punto porcentual, si bien es cierto que hay algunos municipios que salen de esta tendencia, como es el caso de Esplugues de Llobregat, con un precio más elevado que la media y un avance muy sustancial, o de Cerdanyola del Vallès, que no logra fuertes subidas de precios a pesar de ser relativamente asequible.
El hecho de que las subidas se concentren en las localidades más asequibles tanto en Madrid como en Barcelona se debe, fundamentalmente, a que en los últimos años los compradores habituales han tomado el relevo de los inversores y, mientras que estos últimos apostaban por valores seguros en las zonas de renombre dentro de las grandes capitales, quienes compran para vivir se ven obligados a desplazarse a aquellas zonas donde se pueden permitir comprar, después de las fuertes subidas de precios en las capitales, y priorizan las características del inmueble (su luminosidad, amplitud, aislamiento, distribución, eficiencia energética...) sobre su localización.
Este movimiento, además, viene impulsado por las posibilidades abiertas por el teletrabajo, que no solo han favorecido el desplazamiento de la demanda a zonas cada vez más alejadas de los núcleos de trabajo, sino que también han impulsado la búsqueda de espacios más amplios y viviendas más cómodas, que resultan mucho más escasas y caras dentro de las grandes ciudades. Y todo parece indicar que la subida del euríbor entre marzo y abril reforzará esta tendencia, al elevar el coste de las hipotecas.
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