Richard Gasquet ha sido el último de una larga lista de figuras del circuito profesional en pronunciarse sobre el veinte por diez
Varios de los tenistas que se han pasado al pádel.- RODRIGO VÁZQUEZ
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Siempre ha existido una especie de rivalidad latente entre el deporte blanco y la modalidad de las cuatro paredes. Ambas son disciplinas de raqueta y, aunque evidentemente la primera cuenta con una mayor tradición y repercusión global, la pala está expandiéndose a un ritmo vertiginoso por todos los rincones del planeta. Sin embargo, más allá de debatir cuál es superior, son muchos los atletas que alternan ambas modalidades y algunos de ellos han desgranado las claves que las unen y las separan.
El último en sumarse al análisis ha sido Richard Gasquet. El francés es un histórico del circuito ATP que llegó a saborear el número siete del mundo. Derrotó a Rafa Nadal en sus inicios y, aunque no pudo alzar ningún Grand Slam, firmó una trayectoria envidiable. Ahora, tras haber colgado la raqueta, pasa sus horas de ocio empuñando la pala: “Siempre es un placer jugar con amigos. Es una actividad genial, divertida y que engancha a muchísima gente”, explicó en 'Padel Magazine'.
Richard Gasquet jugando al pádel.A pesar de la supuesta competencia entre ambos mundos, Gasquet señala que pueden coexistir en perfecta armonía y que cada aficionado puede encontrar su hueco: “Es muy lúdico, quizás más accesible que el tenis, pero para mí son complementarios. No rivalizan entre sí; creo que es fantástico disponer de las dos opciones”.
Una superestrella de la actualidad como Carlos Alcaraz, actual número dos del mundo, también se ha dejado ver por los palcos de Premier Padel o la Reserve Cup. El murciano mantiene una excelente relación con varios jugadores del circuito de la FIP e incluso se ha animado a compartir pista con ellos en partidos informales. Fiel a su estilo entusiasta, el de El Palmar mostró su admiración durante una entrevista en 'El Hormiguero': “A mí me encanta y, cada vez que el calendario me lo permite, juego. Es muy entretenido tanto para practicarlo como para el espectador. Hay diversidad de opiniones, pero a mí personalmente me apasiona”.
El pádel es pura diversión, pero psicológicamente el tenis es mucho más duro
Álex Corretja
Otra valoración de peso es la de Sara Errani, quien atendió a MARCA Pádel durante el P1 de Valencia, cita en la que recibió una invitación (wildcard) para competir justo después de proclamarse campeona de Roland Garros en dobles mixtos. No era la primera vez que la italiana realizaba una transición tan repentina, ya que ha probado fortuna en eventos de Premier Padel y FIP anteriormente. La boloñesa reconoció que la pala conecta mejor con el público actual y deseó que el tenis fuera “más flexible a la hora de implementar cambios”. “Está viviendo un crecimiento espectacular, evoluciona rápido y es un juego muy vistoso”, admitió.
Muchas diferencias e incluso una ayuda
Precisamente Álex Corretja es uno de los expertos que ha analizado con mayor minuciosidad los contrastes entre ambas disciplinas, destacando que el deporte de la red alta sigue siendo “más completo”. “Bajo mi punto de vista, el tenis exige un listón más alto, sobre todo en la parcela mental. En las cuatro paredes juegas arropado por un compañero, pero en el formato individual estás completamente desamparado en la pista, y esa es la gran brecha. Competir en dobles, en cualquiera de las dos modalidades, siempre propicia un ambiente más relajado y amigable. En el 'single' la soledad es absoluta y debes gestionarlo todo por ti mismo. El pádel es pura diversión, pero psicológicamente el tenis es mucho más duro”, desgranó el barcelonés.
Sara Errani jugando al pádel en un FIP.Eso sí, el catalán advirtió que destacar en uno no garantiza el éxito inmediato en el otro: “Haber competido al tenis te facilita el acercamiento inicial, pero eso no significa que vayas a jugar bien de forma automática. Para alcanzar un buen nivel técnico hay que invertir muchísimas horas de entrenamiento”. Asimismo, subrayó uno de los motivos por los que la pala resulta tan gratificante: “Lo interesante es que el jugador siempre percibe un margen de progresión constante, mientras que con la raqueta tradicional a menudo topas con un techo de cristal”.
Gaël Monfils, otro icono del tenis galo, también se ha confesado un auténtico ‘viciado’ a los cristales, hasta el punto de utilizarlos como herramienta para optimizar su rendimiento en el circuito ATP: “Lo considero un entrenamiento complementario y muy ameno, porque existen infinidad de sinergias: el bote de la pelota, la lectura técnica, el posicionamiento en la red... Es una vía de escape fantástica para airear la mente”. El parisino destacó un golpe específico que ha pulido gracias a esta práctica: “Cada vez que juego al pádel y regreso a la pista de tenis noto que voleo mucho mejor. La pala te obliga constantemente a dar un pequeño paso adelante hacia la red, y ese anticipo es, precisamente, lo que a veces me falta en el tenis”.
Errani secunda la teoría de Monfils: “Considero que me aporta transferencia positiva. Me ayuda a ensayar los globos, afilar las transiciones hacia la red y descifrar la táctica desde otra perspectiva, por lo que veo muy enriquecedor compaginarlos”.
Sin embargo, esta visión choca frontalmente con la postura de Corretja: “Sirve para desconectar y pasar un buen rato, pero técnicamente no son equiparables. Por ejemplo, la mecánica de la volea se ejecuta de manera totalmente distinta, por lo que puede ser incluso contraproducente o peligroso si intentas calcar los mismos movimientos en escenarios diferentes”.
Inversiones a futuro tras el retiro
Gasquet, Corretja o Monfils no son los únicos que disfrutan saltando al veinte por diez una vez cerrado su ciclo profesional. A Rafa Nadal se le ha visto empuñando la pala en numerosas ocasiones y su alianza estratégica con Playtomic es buena prueba de ello. Además, su academia (Rafa Nadal Academy) está plenamente volcada con este sector: respalda a jóvenes promesas, alberga torneos oficiales y cuenta con franquicia propia en la Hexagon Cup, donde se ha proclamado subcampeona en dos ocasiones. En una línea idéntica se mueve Juan Carlos Ferrero, quien integró instalaciones específicas en su prestigiosa academia Equelite, sumando el asesoramiento de Sanyo Gutiérrez para potenciar su crecimiento.
Nadal 'se pasa' al pádel: "Me he divertido mucho..."El caso de Andy Murray es muy similar al del balear; el escocés ha confesado que actualmente pasa más tiempo entre paredes que en las canchas de tenis y lidera potentes vías de inversión. Al igual que Rafa, capitanea una franquicia en la Hexagon Cup junto al boxeador Anthony Joshua: el equipo AD/Vantage, flamante campeón de la edición de 2026. Del mismo modo, es cofundador junto al futbolista Virgil van Dijk de Game4Padel, una compañía dedicada a la expansión de este deporte mediante la construcción de infraestructuras y la promoción de ligas.
Si no sabes jugar al tenis, te pasas al dobles; y si tampoco sirves para el dobles, terminas en el pádel
Alexander Bublik
A ellos se une el propio Álex Corretja. El exnúmero dos del mundo combina su faceta de comentarista televisivo con proyectos de gran envergadura en el sector de la pala. Tras formar parte de la directiva de World Padel Tour antes de la unificación bajo el sello de Premier Padel, recientemente se anunció su incorporación a StarVie, la histórica firma española, para asesorar en el desarrollo de producto y liderar su expansión internacional.
Críticas y peligro a futuro
No obstante, la convivencia no siempre es idílica y el crecimiento de la pala también despierta recelos. Uno de los perfiles más beligerantes ha sido el de Alexander Bublik, quien encendió las redes sociales con unas declaraciones incendiarias: “Si no sabes jugar al tenis, te pasas al dobles; y si tampoco sirves para el dobles, terminas en el pádel”. Un desprecio que ya había manifestado con anterioridad bajo el mismo mantra: “Si no sabes jugar al tenis, juegas al pádel, así de simple”.
Bublik, durante un partido.LA PRESSEDesde una perspectiva mucho más analítica y preocupada, Novak Djokovic alertó sobre la amenaza real que supone la fiebre de la pala para la supervivencia del tenis tradicional, poniendo el foco en el negocio: “A nivel de clubes, el tenis está en peligro. Si no reaccionamos de forma colectiva y global, los propietarios van a reconvertir todas las canchas en pistas de pádel o pickleball. Los números son demoledores: en el espacio que ocupa una sola pista de tenis puedes edificar tres de pádel. Es pura matemática financiera; económicamente es un retorno de inversión infinitamente más rentable para cualquier club".
A pesar de las declaraciones de Djokovic o los dardos de Bublik, la realidad dictamina que los puentes entre ambas disciplinas son ya indestructibles. Lejos de fagocitarse, la convivencia demuestra que la raqueta y la pala se alimentan mutuamente: una aporta la mística, la dureza y la historia de un gigante global; la otra, la frescura, la socialización y una curva de aprendizaje que engancha al instante. El debate sobre cuál es mejor parece haber quedado obsoleto. Al fin y al cabo, ya sea con paredes de fondo o sobre las líneas de cal, el éxito reside en seguir empuñando una pasión. Y ahí, ambos deportes ganan por goleada.
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