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Las familias españolas gastan 1.000 millones más en clases particulares: "Algo falla si cada vez más niños necesitan apoyo"

Las familias españolas gastan 1.000 millones más en clases particulares: "Algo falla si cada vez más niños necesitan apoyo"
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El gasto llega a 2.782 millones de euros al año, reflejando cómo cada vez más hogares recurren al apoyo externo para enfrentar a un sistema que traslada la demanda educativa al bolsillo familiar Leer

Natalia Aranda recuerda perfectamente cuándo empezó a necesitar ayuda externa para que su hijo no se quedara atrás en el colegio. Tras la pandemia, a Xaime se le atragantaron las matemáticas y, poco a poco, las dificultades comenzaron a amontonarse curso tras curso. Como madre soltera, no vio otra salida que contratar clases particulares.

Entre 160 y 200 euros al mes que, asegura, apenas podía permitirse, pero que consideraba imprescindibles para evitar que su hijo "se hundiera".

No es un caso aislado. Como ella, Marta Duarte recurrió a un profesor de apoyo para su hija Nora cuando vio que el ritmo de las clases empezó a acelerar. "Te lo quitas de otra cosa porque para nosotros es una prioridad", explica, poniendo rostro a una tendencia cada vez más extendida y que dibuja una realidad educativa en la que los hogares españoles son los más perjudicados.

El gasto de las familias en clases particulares alcanzó los 2.782 millones de euros en el curso 2023-2024, más de mil millones por encima de los niveles previos a la pandemia, según el último informe de EsadeEcPol.

El estudio señala que cerca de la mitad de los hogares con hijos estudiantes recurre ya a algún tipo de "educación en la sombra", un concepto que engloba desde clases de refuerzo hasta idiomas o enseñanzas artísticas. Porque, aunque la proporción de familias se ha mantenido relativamente estable en los últimos años, el gasto total se ha disparado, reflejando que quienes recurren a este apoyo están invirtiendo cada vez más recursos para complementar la formación de sus hijos.

Lucas Gortazar, uno de los autores del informe, señala que esta realidad no se trata de un fracaso del sistema educativo o de una pérdida de calidad escolar, sino de una falta de "nuevas políticas que anticipen y respondan a la demanda" generada por el propio diseño del sistema.

El informe también sostiene que, detrás de este crecimiento, conviven realidades muy distintas. Mientras algunas familias buscan que sus hijos puedan ampliar conocimientos o mejorar el dominio de idiomas, otras recurren a las clases particulares para evitar que sus hijos se descuelguen del ritmo escolar, como el caso de Marta y Natalia que describen las clases no como un lujo, sino como una herramienta necesaria para compensar dificultades de aprendizaje, aulas abarrotadas de alumnos o la falta de ayudas individualizadas en los colegios.

"El sistema educativo genera oportunidades, genera aprendizaje y también crea expectativas", explica Gortazar quién, a su juicio, ve que el problema no está en que las familias exijan más apoyo, sino en que esa demanda se está trasladando cada vez más al bolsillo de los hogares.

Sin embargo, más allá de los gráficos y las estadísticas, esta realidad se entiende mejor desde las cocinas, los salones y las cuentas corrientes de las familias. Detrás de los miles millones de euros que se destinan en España a clases particulares, hay padres y madres que sienten en sus carnes la sensación de tener que buscar fuera de las aulas de sus hijos el apoyo que consideran necesario para que sean capaces de mantener el ritmo.

"Es verdad que no deberíamos recurrir a esto los padres. Si, a algunos niños les cuesta más, claro, como nos ha pasado toda la vida. Pero yo nunca he dado clases particulares y ahora no sé qué está pasando en los colegios. Ahora todo va rápido. Casi con ataques de ansiedad y no me parece normal eso", afirma Marta.

La etapa de Primaria, el "boom" de los idiomas y el reto de la IA

Uno de los cambios más llamativos que detecta el informe es el desplazamiento de estas clases particulares hacia las edades más tempranas. Aunque tradicionalmente el refuerzo académico se asociaba a la ESO o al Bachillerato, donde la carga de trabajo es mayor, el estudio muestra un crecimiento más que notable de la demanda en Primaria, el gasto por alumno ha crecido más, con un aumento del 56% en euros reales.

Para Gortázar, esto responde a una lógica en donde las familias tratan de actuar antes de que las dificultades se acumulen. "La gran asignatura pendiente de la educación en España es invertir más en refuerzo y prevención", señala el investigador, que defiende programas de apoyo individualizado desde el principio para evitar que los alumnos arrastren problemas durante toda su vida escolar.

También identifica un auténtico auge de los idiomas, que concentran gran parte del gasto de los hogares (subió de 97€ a 139€). "Nos hace pensar que los idiomas no son solo una dimensión de consumo de ampliación, sino también una dimensión de refuerzo vehicular para vehicularizar mejor los aprendizajes", explica Gortázar. Es decir, que una parte de estas clases podrían estar ayudando a algunos alumnos no solo a aprender una lengua, sino a desenvolverse mejor en las materias que se imparten en ella.

Y, sumado a todo esto, el estudio también señala la afectación de los avances tecnológicos. La inteligencia artificial ya es capaz de resolver problemas, explicar conceptos complejos o generar ejercicios adaptados al nivel de cada estudiante en cuestión de segundos, por lo que los autores creen que su expansión podría alterar el mercado de las clases particulares en los próximos años, especialmente en etapas como la ESO y el Bachillerato.

Pero mientras ese debate se abre paso, familias como las de Natalia o Marta siguen tomando decisiones mucho más inmediatas. Cada mes, apartan un pedazo de sus ingresos para pagar unas clases que consideran necesarias para el progreso académico de sus hijos. Algo imprescindible pero que deja en el aire la cuestión de qué parte de la responsabilidad de que cada vez más familias sientan que necesitan buscar apoyo fuera del aula, corresponde a ellas y cuál al propio sistema educativo.

Fuente original: Leer en El Mundo - España
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