España se va a convertir en el centro del catolicismo entre el 6 y el 12 de junio, los días que el Papa León XIV visite el país en un viaje de Estado que será un acontecimiento mundial. En clave nacional, han pasado 44 años desde la última vez que un sucesor de San Pedro pisó suelo español al máximo nivel que marcan los usos diplomáticos. Además, en el plano internacional, es un acontecimiento de dimensión global único por lo que significa la figura del actual pontífice en el polarizado orden mundial.
Para entender los compromisos de la agenda del Papa en España hay que comprender primero su figura y los pasos que forjaron la vocación de Robert Prevost, el religioso agustino nacido en Chicago, licenciado en Matemáticas y cuyo nombre pontificio es una declaración de intenciones, en línea con la orden agustina en la que ingresó con 22 años. Su fundador, San Agustín de Hipona, es considerado uno de los pilares fundamentales del catolicismo. Sus Confesiones, escritas en el año 397, son aún hoy objeto de estudio, interpretación y doctrina en la Iglesia. Si Prevost eligió seguir a uno de los más influyentes teólogos en su camino hacia el sacerdocio, en el Pontificado se identifica también con una figura clave.
El 8 de mayo de 2025 fue elegido en la cuarta votación del cónclave de obispos en El Vaticano. El primer Papa agustino escogió como nombre León XIV y se señaló a sí mismo como discípulo de León XIII. Es esta la figura que le guía en su camino como sucesor de San Pedro. León XIII fue el autor de la encíclica Rerum Novarum, un documento en el que abordó los derechos de los trabajadores, los límites del capitalismo y las obligaciones de los Estados y los empleadores frente al avance de la Revolución Industrial.
León XIV asimila estos tiempos de cambio, incluida la Inteligencia Artificial, con desafíos a la altura de los de su antecesor, 135 años después de la señalada encíclica. De hecho, inspirado por el famoso texto, llegará a Madrid dos semanas después de la publicación de Magnifica Humanitas (Humanidad maravillosa), la encíclica en la que aborda la Inteligencia Artificial como su particular rerum novarum. «Estamos llamados a interrogarnos sobre el gran proyecto de nuestra época: ¿qué estamos construyendo?», se pregunta el Papa en el texto, en el que advierte que la tecnología debe estar al servicio del hombre, y no al revés, y donde apuesta por «recordar algunos elementos esenciales para un discernimiento moral y social que proteja el primado de la persona, con el fin de que sea siempre la inteligencia humana, con su conciencia y su libertad, la que guíe las innovaciones técnicas y establezca con responsabilidad su uso y sus límites».
Los Reyes de España y el Papa León XIV, en un encuentro en El Vaticano el pasado marzo.EfeEste es el marco teológico que marca la presencia en España del vicario de Cristo. Pero su viaje tiene también una clave internacional importante por los desafíos del mundo actual. León XIV, estadounidense, se ha convertido en la antítesis del presidente de su país de nacimiento. Donald Trump se ha mostrado en numerosas ocasiones en contra de los postulados del Santo Padre. «No le temo a la Administración Trump. Seguiré hablando con firmeza sobre el mensaje del Evangelio, aquel por el cual trabaja la Iglesia», advirtió León XIV el pasado 13 de abril, después de que el presidente republicano afirmara que el Papa es «débil con el crimen y terrible en política exterior». Una crítica motivada por la petición de paz de León XIV después de los ataques de Estados Unidos a Irán. Su encíclica entra también en política y afirma: «Cualquier intento o proyecto de eliminar o someter una nación es gravemente inmoral y, por tanto, inaceptable».
Trump sumó a su ataque una imagen suya realizada con Inteligencia Artificial en la que se representaba a sí mismo como Jesucristo. Una imagen, junto a las críticas al líder de la Iglesia Católica, que tuvo consecuencias. Su principal aliada en Europa, la italiana Giorgia Meloni, calificó de «inaceptable» la actitud de Trump frente al Papa. Pero además sus críticas provocaron problemas internos: hay 60 millones de católicos en Estados Unidos, que han encontrado en Prevost a un referente, un alcance que no logró Francisco. De ellos, en torno al 56% votaron a Trump en las últimas elecciones. La crisis en materia interna fue tal que, el pasado 7 de mayo, el secretario de Estado, Marco Rubio, mantuvo una audiencia con el Papa en Ciudad del Vaticano. El portavoz de León XIV, Pietro Parolin, abandonó la tradicional diplomacia de las reuniones bilaterales para hacer público el motivo del encuentro: «Discutiremos todo lo ocurrido en los últimos días. No podemos evitar abordar estos temas».
El Papa se ha convertido, pues, en la antítesis de Trump con autoridad moral para encarnar ese papel. Su posición, que es la del Evangelio, es la compartida también por los líderes del Gobierno español. Bajo el liderazgo de Pedro Sánchez, España ha condenado el ataque unilateral de Estados Unidos a Irán y ha rechazado participar en ninguna acción de apoyo a esta guerra. Una actitud que también mantuvo durante los ataques israelíes contra Gaza y que le acerca al Papa. Todo el Gobierno trabaja para escenificar acercamiento con la Santa Sede en los días de la visita. De hecho, el Consejo de Ministros lo declaró «evento de especial interés público». Sánchez, que no acudió al funeral de Francisco ni al nombramiento de León XIV, ha mantenido una audiencia previa en El Vaticano con el Papa. Una cita necesaria en los protocolos diplomáticos de un cura que incomoda a sectores políticos españoles.
El Papa León XIV, durane una audiencia en El Vaticano con unas religiosas.AFPAunque el Ejecutivo se va a esforzar por mostrar buena sintonía con El Vaticano, con presencia en el mayor número de actos posibles, la encíclica del Papa tiene también puntos que pueden hacer reflexionar a los políticos españoles, especialmente en el Gobierno. Así, León XIV afirma en su texto que «cuando la política renuncia a una visión a largo plazo y se reduce a cálculos de corto plazo o a polarizaciones estériles, los discursos sobre el bien común pierden credibilidad, y al mismo tiempo crecen las desigualdades y las fracturas sociales».
Porque entrando en materia del viaje en sí, la pobreza, los jóvenes y la inmigración son el marco que encuadra la visita del Santo Padre. León XIV llegará a Madrid el 6 de junio y cumplirá con el protocolo de ser recibido en el Palacio Real, pues la visita se produce oficialmente por la invitación del Rey Felipe VI, que redactó una carta en febrero para instarle a venir. Tras ese primer acto, Prevost no perderá tiempo y se irá a Cedia 24 horas, un centro de Cáritas de acogida de personas sin hogar. Lo advirtió el arzobispo de Madrid, Luis Cobo: «El Papa entra a España por el mundo de la fragilidad». Y eso incomoda a algunos, pero va en consonancia con su visión del mundo. El 4 de octubre de 2025, León XIV publicó su primera exhortación apostólica, Dilexi Te, en continuidad con la encíclica Dilexit Nos que redactó el Papa Francisco. El texto, una reflexión sobre el cuidado de la Iglesia por los pobres y con los pobres, lo recibió inconcluso como herencia de Francisco y lo hizo suyo para que «los ciudadanos puedan percibir la fuerte conexión que existe entre el amor de Cristo y su llamada a acercarnos a los pobres».
A lo largo de 19 folios, León XIV aborda la pobreza, la situación de los presos y de los inmigrantes. Colectivos que aparecen durante su visita a España de forma recurrente, a los que acoge y señala como los más importantes. A la visita a Cedia en Madrid se suma la cárcel de Brians en Barcelona o varios encuentros con personas migrantes y una ofrenda floral en el puerto de Arguineguín para subrayar el drama de la migración irregular. «El compromiso en favor de los pobres sigue siendo insuficiente», escribió el Papa en su primera exhortación, donde denunció que «todavía persiste una cultura que descarta a los demás sin advertirlo siquiera y tolera con indiferencia que millones de personas mueran de hambre o sobrevivan en condiciones indignas del ser humano».
En un momento en el que la derecha radical trata de asentar el concepto de «prioridad nacional» en sus pactos de gobierno con el PP en varias autonomías y que quiere quitar las ayudas a Cáritas para luchar contra la inmigración, el Papa afirma que «no se puede amar a Dios sin extender el propio amor a los pobres». Va más allá en su texto, en el que expone su pensamiento sobre los colectivos que visitará en España. Sobre las personas privadas de libertad, el Santo Padre recuerda las palabras de Francisco, quien afirmó que para él entrar en una cárcel era «siempre un momento importante, porque la cárcel es un lugar de gran humanidad». Pone el foco sobre las personas migrantes y reivindica «iniciativas como los centros de acogida para refugiados, misiones en las fronteras y los esfuerzos de Cáritas y otras instituciones». Un pensamiento que choca con el líder de Vox, Santiago Abascal, pese a que este -que, como Trump, ha escenificado en redes su pelea con los obispos españoles- se declara católico y pugna por el voto joven de esta religión, ahora que el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) ha constatado un aumento de la fe entre los jóvenes.
León XIV almuerza con personas pobres, a quienes pone en el centro de la Iglesia.EfeDe la decena de discursos que el Santo Padre pronunciará a lo largo del viaje, será el tercer día, en el Congreso de los Diputados, donde interpele a nuestros dirigentes políticos. En la sede donde descansa la soberanía nacional, el Papa será un faro moral que hablará a los políticos como referencia ética del camino a seguir en estos tiempos. Habrá recuerdos al derecho a la vida unas semanas después de que el Gobierno aprobara el proyecto de reforma constitucional para incluir el derecho a la interrupción voluntaria del embarazo. Es la primera vez que el máximo representante de la Iglesia católica comparece ante las Cámaras reunidas en Pleno y, pese a ausencias y posibles protestas, la Curia es consciente de la importancia de este mensaje y su trascendencia para un futuro, también en las relaciones actuales de la Iglesia española. Es posible que Prevost, siguiendo lo que afirma en su encíclica, recuerde a diputados y senadores que «corresponde al Estado garantizar la cohesión, la unidad y una justa organización de la sociedad civil, para que el bien común realmente pueda ser procurado con la contribución de todos. Esto significa, en concreto, que el poder público tiene la delicada tarea de armonizar con justicia los diversos intereses en juego, buscando el equilibrio entre bienes particulares y bienes de conjunto, sin dejar atrás a los más débiles», escribe.
Un mensaje que quiere lanzar al mundo también desde el Palacio Real de Madrid. Será allí donde tendrá lugar su primera alocución. El Papa será recibido con honores en el Patio de la Armería, donde una unidad de la Guardia Real formará para él. Posteriormente, los Reyes y León XIV recibirán a los invitados al encuentro. Se trata de una breve recepción con altas instituciones y el cuerpo diplomático acreditado en España. Se les ha invitado por petición expresa del Vaticano, confirmando el interés que el Santo Padre tiene en que sus palabras lleguen desde Madrid al mayor número posible de países. El Jefe del Estado también pronunciará un discurso de bienvenida.
Pero el Papa no sólo hablará ante autoridades, pues su apretadísima agenda quiere que, siguiendo el lema del viaje, Alza la mirada, el mayor número de personas se paren a escuchar y se pregunten y reflexionen. León XIV también se dirigirá a los jóvenes en la vigilia de la Plaza de Lima, donde les interpelará directamente a ellos como la esperanza para el futuro. Hablará a familias cristianas en el estadio Santiago Bernabéu y al mundo de la empresa, el deporte y la cultura en el Movistar Arena. Probablemente, la alocución más emotiva será la que se produzca en el puerto de Arguineguín de Gran Canarias, donde honrará a las personas migrantes en un acto en el que, por petición del representante de la Iglesia, habrá el menor número de autoridades posibles.
Y no faltarán, por supuesto, los actos religiosos. Están previstas cuatro misas multitudinarias en las cuatro ciudades españolas que visita el Papa. La más importante, la del domingo 7 de junio, cuando además se celebrará el Corpus Christi. Ya el martes habrá otra en la Sagrada Familia de Barcelona, donde el Papa conocerá la cripta donde está enterrado Gaudí. El jueves será la tercera en el Estadio de Las Palmas y el viernes cerrará su paso por España con otra Eucaristía en el puerto de Santa Cruz de Tenerife.
Terminará allí una intensa semana en la que España se convertirá en el altavoz de León XIV. El Papa escenificará en la visita la materialización de lo que escribe, lo que convertirá el viaje a España en un punto clave de su pontificado. El de un líder del catolicismo que quiere aportar luz en medio de la crisis del orden internacional.