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Lo que las fotos de la playa muestran de ti... y no son los michelines

Lo que las fotos de la playa muestran de ti... y no son los michelines
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Las imágenes que colgamos en redes de nuestras vacaciones revelan información muy delicada. «Hacerlo en un perfil privado también conlleva riesgos»
Lo que las fotos de la playa muestran de ti... y no son los michelines

Las imágenes que colgamos en redes de nuestras vacaciones revelan información muy delicada. «Hacerlo en un perfil privado también conlleva riesgos»

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José Carlos Castillo

24/07/2026 Actualizado a las 00:01h.

El posado en biquini a lo Ana Obregón, la foto de la bebida más llamativa que encontraste en el hotel, el vídeo de tu llegada ... a la cima de ese pico de los Pirineos... En vacaciones las publicaciones en redes sociales se disparan. Nadie puede resistirse a colgar esas imágenes de 'sufrimiento' veraniego para dar en el morro a los que se han quedado en la oficina y demostrar que no se vive la vida, que se exprime. Hay hasta datos contantes y sonantes: un 32% de los usuarios activos de las principales redes sociales publica información sobre sus vacaciones antes o después del viaje, según una encuesta de la empresa demoscópica Léger. Y ese porcentaje se eleva hasta el 51% en la franja comprendida entre los 18 y los 34 años.

Y es que la imagen revela más cosas de las que crees. Por un lado, a través los «metadatos EXIF (datos técnicos incrustados en el archivo de cualquier imagen)», señala Javier Cantón Correa, profesor e investigador de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR). Estos «pueden revelar la hora exacta a la que hemos sacado la foto, el modelo del dispositivo y, si la geolocalización estaba activada, las coordenadas GPS precisas del lugar donde la tomamos». Y por otro, por todo lo que se ve: «La ropa, las matrículas, los carteles, los paisajes o incluso los reflejos en gafas de sol permiten inferir ubicaciones, rutinas y nivel socioeconómico». Si, además, se utilizan sistemas de reconocimiento facial o de los objetos, «que hoy están al alcance de cualquiera gracias a herramientas como Google Lens o PimEyes», quedamos 'desnudos' «en segundos». No es menos precavido mostrar paisajes o elementos donde no aparezca nadie. «La vista desde una ventana, el contorno de una playa, un número de habitación e incluso la forma de una piscina pueden cruzarse en minutos utilizando herramientas como Street View o bases de datos de imágenes» que revelen donde estamos.

Esa no soy yo

Puede sonar rebuscado, pero eso, cruzar datos, es lo que hace cualquier ciberdelincuente sin mucho esfuerzo para 'cazarnos' en un renuncio. «Anunciar públicamente que uno está de vacaciones durante dos semanas es, en la práctica, dejar la puerta de casa entreabierta», prosigue Cantón, a quien dan la razón las asociaciones de seguridad y las diferentes policías, que son testigos de cómo muchos robos en hogares se producen en ausencia de sus dueños porque estos han colgado que estaban de viaje.

Ahora bien, no solo nos pueden entrar en casa por lo que subimos en redes, también pueden suplantar nuestra identidad... y es que a veces no nos damos cuentas y dejamos ciertos datos sensibles a la vista de todo el mundo: la etiqueta de ese paquete que aparece de fondo, el DNI escaneado en la pantalla del ordenador, el número del portal en el que vivimos al mostrar lo bonita que está la puerta recién restaurada... «Las fotografías de alta calidad, combinadas con información personal visible en perfiles públicos, pueden usarse para crear perfiles falsos convincentes o para intentar acceder a servicios que utilizan verificación facial. Además, los datos de ubicación acumulados a lo largo del tiempo construyen un patrón de comportamiento muy valioso para actores maliciosos con distintos fines», señala el docente de la UNIR.

A lo anterior hay que sumar el procesamiento que plataformas como Facebook, Instagram o TikTok hacen de las imágenes, Sus políticas de privacidad (redactadas de forma críptica) reconocen que los datos se utilizan para alimentar sus sistemas de segmentación publicitaria, siendo este el motivo por el que a menudo nos bombardean con anuncios relacionados estrechamente con nuestros intereses.

Capturas de pantalla

En este punto, muchos podrían pensar que la solución pasa por configurar nuestras cuentas de redes sociales como 'privadas' (esto es, deshabilitar que cualquiera pueda visualizar lo que publicamos), pero Cantón lo matiza. «Aunque las cuentas privadas evitan que el contenido caiga en manos de sistemas automatizados como 'scrapers', bots y motores de reconocimiento de imágenes, no eliminan el riesgo. Cualquiera de nuestros seguidores puede hacer una captura de pantalla, compartir o reenviar el contenido; y la plataforma procesa los datos con independencia de la privacidad visible».

De ahí que la publicación más segura en internet es aquella que no se hace.

–¿Entonces no puedo alardear de viaje o de visita al pueblo?

– La recomendación fundamental es publicar después de las vacaciones, no durante las mismas, lo que a menudo choca con el impulso de los jóvenes por 'postear' al momento sin evaluar las consecuencias o si en la foto aparece información identificable.

Por qué no puedo parar de subir fotos a 'Insta'

Quienes llenan su 'feed' de Instagram con estampas de postal y caipiriñas al borde de la piscina lo hacen, mayoritariamente, por una necesidad de aprobación externa. Así lo explica la psicóloga María Victoria Martos: «Cuantos más 'me gustas' recibo más siento que valgo, más se activa la dopamina y más trabajo para conseguir aprobación ajena. Es una necesidad de refuerzo constante que puede convertirse en un problema, puesto que condicionamos nuestro bienestar a vender una imagen idílica de nuestra vida. Surge entonces una brecha entre lo que manifiesto y la realidad, quien digo ser y quien soy».

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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