- ARTUR ZANÓN Londres
- Globalvia operará en el Metro de Londres por 3.000 millones
- Globalvia vende en Inglaterra una filial con 380 autobuses
- El socio de Globalvia explora vender también su parte en Go-Ahead
El Gobierno de Starmer asume los 7.400 empleados de GTR, que gestionaba el 17% de los pasajeros de Reino Unido y suponía la sexta parte del beneficio de Go-Ahead, filial del grupo español. El posible relevo de Starmer ha abierto el debate sobre el control público de los servicios
Go-Ahead, filial británica de Globalvia, perdió ayer su principal negocio por facturación: la operación de cuatro servicios ferroviarios, agrupados en Govia Thameslink Railway (GTR) después de que el Gobierno de Keir Starmer haya nacionalizado el principal operador ferroviario privado del país.
Para un turista, GTR es más conocido por ser la compañía que explota el Gatwick Express (el servicio directo entre el segundo aeropuerto del país y Londres y Brighton), aunque bajo ese paraguas figuran, además, Great Northern, Thameslink y Southern.
En concreto, el Gobierno británico ha aprovechado una ventana de la concesión para asumir la gestión de esos servicios desde las dos de la madrugada de este domingo.
Algunas cifras muestran la magnitud de la nacionalización. GTR facturó 1.999 millones de libras (2.306 millones de euros) en el ejercicio acabado el 31 de marzo de 2025, algo más de la mitad de todo Go-Ahead, con un ebitda de unos 30 millones de libras, aproximadamente el 15% de la compañía. GTR suma el 17% de los desplazamientos en ferrocarril de todo el país.La puntualidad fue del 68,2%. La compañía cuenta con unas 7.400 personas en plantilla y gestiona 236 estaciones.
Llenar el agujero
La pérdida de este servicio creará un agujero para Go-Ahead, que está participada en un 49% por Globalvia y en un 51% por Kinetic. Se trata de un negocio con una facturación muy alta, pero con unos márgenes muy limitados, de entre el 0,5% y el 1,5% de los ingresos, dependiendo de varios factores:operaciones, experiencia de cliente y resultado financiero.
La compañía nació en 1987, cuando comenzó a desregularse el sector de los autobuses en Reino Unido, y en 1997, al calor de la privatización del ferrocarril, la firma, asociada con la francesa Keolis, comenzó a gestionar Thameslink bajo la empresa Govia, cuya actividad se ha nacionalizado ahora. Desde ese año, fue ganando nuevas concesiones. En 2025, con el Gobierno laborista, firmó una prórroga de tres años con el Ministerio de Transporte (DfT, por sus siglas en inglés) que tenía la particularidad de que se le podía retirar el servicio con una prenotificación de tres meses.
Uno de los célebres autobuses rojos de dos pisos de Londres, cuya red parcialmente gestiona Go-Ahead.DREAMSTIMEEXPANSIONEl Partido Laborista llevaba en su programa electoral para las elecciones de 2024 el compromiso de pasar a manos públicas las diferentes líneas de transporte ferroviario al entender que la privatización había sido un fracaso en cuanto a precios y calidad del servicio. Las concesiones que van pasando a manos públicas se están integrando en la empresa pública Great Britain Railways.
Go-Ahead, que sigue sin consejero delegado después de la salida de Miguel Parras el año pasado, ya llevaba tiempo buscando otros contratos que pudiesen suplir la pérdida de GTR. De hecho, ha intentado crecer por otras vías en Reino Unido, Australia y Suecia.
Metro de Londres
La licitación más notable que ha ganado Go-Ahead últimamente corresponde a la gestión de la Elizabeth Line, la línea del Metro de Londres más moderna, arrebatada a una compañía china. La filial de Globalvia ganó el contrato en 2024, por 3.000 millones de libras, a través de GTS, consorcio participado por Go-Ahead en un 65% y por las firmas japonesas Tokyo Metro y Sumitomo Corporation, en un 17,5% cada una.
Estación de Liverpool Street de la Elizabeth Line, que gestiona un consorcio liderado por Go-AheadDREAMSTIMEEXPANSIONEl año pasado, Go-Ahead creció en Suecia con la compra de Trossö Bus y comenzó a operar la red de metro de la capital, Estocolmo, que tiene unos 350 millones de usuarios anualmente.
En Australia, donde opera autobuses en Sídney, ha reforzado su equipo para buscar oportunidades. Un ejemplo es el nombramiento de la CEO de GTR, Angie Doll, como directora general del negocio ferroviario de la compañía para ese país y Nueva Zelanda (no se quedará en la empresa nacionalizada).
Operativa de Go-Ahead
Go-Ahead opera autobuses en Reino Unido -por ejemplo, parte de la flota de doble piso de color rojo de Londres-, Irlanda, Singapur, Australia, Suecia y Noruega, y en ferrocarril, además de Reino Unido, en los dos países escandinavos citados.
La nacionalización de GTR es la primera que sufre la filial de Globalvia, pero son varias las que se han llevado a cabo desde que los laboristas llegaron al poder. La intención del ejecutivo de Starmer es operar prácticamente todos los servicios de pasajeros a finales de 2027 a través de una compañía pública.
Antes de GTR, Downing Street ya había recuperado la gestión de otras compañías: West Midlands Trains, Greater Anglia, c2c, South Western, Northern, TransPennine Express, Southeastern y LNER. Las siguientes serán Chiltern Railways y Great Western Railways.
¿Más nacionalizaciones?
Debe recordarse que no todo se nacionalizará. Por ejemplo, las compañías de material rodante, propietarias y encargadas del mantenimiento de los ferrocarriles, seguirán en manos privadas, así como todo el transporte de mercancías. En cambio, Network Rail, equivalente al Adif español, es público.
El posible cambio de primer ministro en Reino Unido va abrir el debate sobre si hay que ir a más en la nacionalización (o un mayor control público) en servicios como el agua y la energía.
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