- CRISTINA ACEBAL
- ¿Dónde viajar en 2026? Los dos únicos destinos españoles que recomienda The New York Times
- 21 joyas turísticas poco típicas pero muy apetecibles
En su lista "52 Places to Go", The New York Times vuelve a convertir el calendario en brújula. La edición 2026 no es solo un "dónde", también es un por qué ahora: aniversarios que reescriben el viaje (de la independencia estadounidense al centenario de la Ruta 66), ciudades que se están rehaciendo a sí mismas a golpe de arquitectura, parques y cultura, y escapadas donde el lujo es, simplemente, desconectar.
Dentro de esa selección amplia, el propio periódico estadounidense destaca un "top 10": diez destinos que, por sí mismos, funcionan como lugares más que como experiencias y condensan el espíritu del año. Y añadimos un undécimo por un motivo muy concreto: además del "top 10" editorial, el NYT publicó los favoritos de sus lectores (los destinos más guardados), y ahí Okinawa (Japón) aparece como el nombre más repetido.
En clave española, la lista deja un doble motivo de orgullo: la España de Sorolla (Madrid-Valencia) entra en el ranking general de los 52, pero Poblenou (Barcelona) no solo figura entre los elegidos del año: se cuela además en el "top 10", por su mezcla de creatividad, ciudad vivible y pulso urbano.
1. Revolutionary America (Estados Unidos)
La Campana de la Libertad (Liberty Bell), en Filadelfia (Pensilvania), es uno de los grandes símbolos de la independencia y la libertad de Estados Unidos. Según la tradición, sonó el 8 de julio de 1776 para convocar a los ciudadanos a la lectura de la Declaración de Independencia y, décadas después, se convirtió también en emblema del movimiento abolicionista.El NYT abre 2026 mirando hacia atrás: un "destino" que en realidad es un corredor histórico entre Filadelfia y Washington D.C., con paradas inevitables en estados fundacionales. La razón es clara: el 250º aniversario de la independencia convierte todo el año en una programación de desfiles, exposiciones, rutas y celebraciones. La gracia está en viajar con mapa y contexto: campanas, constituciones, viejos puertos, museos renovados… y esa sensación de estar caminando dentro de un capítulo fundacional (con la narrativa, además, más amplia e inclusiva que en otras efemérides).
2. Varsovia (Polonia)
Rynek, la Plaza del Mercado de la Ciudad Vieja de Varsovia, fue durante siglos el corazón de la vida pública. Hasta 1817 la presidía el ayuntamiento, hoy desaparecido, y sus cuatro lados llevan el nombre de destacados parlamentarios del siglo XVIII.Varsovia aparece segunda como símbolo de renacimiento urbano: una capital que durante años fue "práctica" antes que "magnética" y que ahora se disfruta a pie, entre barrios con energía nueva, arquitectura que mezcla cicatriz y ambición, y una escena cultural cada vez más visible. La lectura NYT va de ciudad que se reivindica: más verde, más paseable, más contemporánea sin perder memoria. Plan de viaje: casco histórico reconstruido, riberas del Vístula y un día entero de cafés, galerías y paseos sin objetivo.
3. Bangkok (Tailandia)
Pulmón verde en pleno Bangkok: Lumphini, el primer parque público de Tailandia, con lago artificial, 2,5 km de senderos para correr y normas claras (sin humo, sin perros y bicis solo de 10:00 a 15:00).Bangkok entra en el podio como gran metrópolis que empieza a tomarse en serio algo muy poco "bangkokiano": respirar mejor. El NYT la describe como una ciudad frenética dando pasos hacia un futuro más verde, y pone ejemplos muy concretos: un corredor verde que conecta Benjakitti y Lumphini, pasarelas elevadas y nuevas zonas de parque en pleno centro. A eso se suma un empujón cultural (con nuevos espacios de arte contemporáneo) y mejoras de movilidad que, sin convertirla en Copenhague, sí la hacen más amable para el viajero. La promesa: templos y street food, sí; pero también una Bangkok que se redibuja.
4. Península de Osa (Costa Rica)
La Península de Osa, ubicada al suroeste de Costa Rica en la provincia de Puntarenas, es uno de los lugares más biodiversos del planeta. Alberga el Parque Nacional Corcovado, que protege el 2.5% de la biodiversidad mundial en una pequeña área.Si lo tuyo es viajar para bajar revoluciones, Osa es el antídoto oficial del top 10. El atractivo aquí no es "lo nuevo", sino lo intacto: selva primaria, playas discretas y el imán de Corcovado. Se cita a menudo como uno de los lugares con mayor intensidad biológica del planeta, y el plan se entiende sin folletos: caminar con guía, mirar más que hablar y asumir que el horario lo marca la naturaleza (aves, monos, tortugas, lluvia). Osa es el tipo de destino que te obliga a dejar el móvil en paz… o a usarlo solo para una foto que luego ni necesitas subir.
5. Bandhavgarh (India)
En Bandhavgarh (India) el Parque Nacional Bandhavgarh cuenta con la mayor densidad de tigres reales de Bengala y una gran cantidad de magnífica flora y fauna: Es la reserva de vida silvestre protegida más visitada del país.Bandhavgarh entra por la puerta grande de los viajes "de fauna" con un objetivo nada sutil: ver tigres. Es una de las reservas con mayor densidad de estos felinos, y el contexto suma: India ha reforzado la conservación y los recuentos han mejorado en la última década, lo que reabre la conversación sobre turismo responsable (y sobre elegir alojamientos y safaris que no conviertan el parque en un parque temático).
6. Dallas (Texas, EE. UU.)
Dallas será uno de los grandes epicentros del Mundial, con nueve partidos en el área y con el reclamo del AT&T Stadium.Dallas sube en el ranking por una razón muy concreta para este 2026: será uno de los grandes epicentros del Mundial, con nueve partidos en el área (más que cualquier otra sede norteamericana, según los medios locales que recogen el argumento del NYT), y con el reclamo del AT&T Stadium como "catedral" de capacidad. Pero la ciudad intenta que el viaje no sea solo fútbol: nuevos espacios verdes urbanos y una agenda cultural que se apoya en museos, barrios creativos y gastronomía tejana afinada.
7. Orán (Argelia)
Orán, situada en el noroeste de Argelia, es la segunda ciudad más poblada e importante del país, reconocida como un centro comercial, industrial y cultural clave.Orán entra como recordatorio de que el Mediterráneo aún tiene sorpresas fuera del circuito obvio. La prensa argelina resume la elección del NYT con una frase potente: un "renacimiento cultural" que mezcla patrimonio e impulso contemporáneo. Orán es puerto, fortaleza, paseo marítimo, y una identidad musical y callejera que se vive más que se explica. Si buscas "ciudad con carácter" y con esa mezcla de historia, calor y ruido que no se fabrica, Orán puede ser una gran apuesta: de las que, además, te hacen sentir que estás llegando antes de que llegue todo el mundo.
8. Ruta 66 (Estados Unidos)
La Ruta 66 entra en el ranking del NYT porque cumple 100 años y hay celebraciones oficiales y eventos a lo largo del trazado.La Ruta 66 no necesita presentación, pero 2026 le da un motivo irresistible: cumple 100 años y hay celebraciones oficiales y eventos a lo largo del trazado. El encanto está en que no es un destino, sino una colección de pueblos, letreros, diners, moteles y desvíos donde lo mejor suele ser lo que no estaba en el plan. Para hacerlo bien, el consejo es simple: no "hacerla entera" como reto, sino elegir un tramo y exprimirlo (Arizona y California, por ejemplo, viven el centenario con programación propia). Viaje lento, coche cómodo y ganas de parar por parar.
9. Saba (Caribe)
.Saba es una pequeña isla caribeña, conocida como la "Reina Impecable" y que, a diferencia de otros destinos del Caribe, Saba es volcánica, sin playas de arena.Saba aparece novena como respuesta a la saturación caribeña: una isla pequeña, volcánica, de senderos y buceo, que presume de ser la "Unspoiled Queen". El gobierno local celebró la inclusión como escaparate para un turismo de naturaleza, más de botas que de pulsera "todo incluido". Aquí el plan es claro: caminatas, miradores, fondo marino y alojamiento sin estridencias. Si quieres Caribe, pero te da pereza el Caribe de catálogo, Saba juega en otra liga.
10. Poblenou (Barcelona)
Poblenou es un barrio de moda en Barcelona. Pasear por su paseo marítimo, darse un baño, hacer deporte o tomarse algo es siempre un buen plan.El top 10 cierra con un barrio que funciona como idea: reinventarse sin perder la textura. El NYT lo señala como alternativa a la Barcelona de masas, y lo conecta con el pulso arquitectónico de 2026 (Capital Mundial de la Arquitectura) y con una forma de viajar más lenta y responsable. Poblenou es fábricas convertidas en galerías, cafés y teatros, parques donde antes había tráfico (la nueva Glòries) y una escena creativa muy de ciudad que trabaja, no solo que posa.
11. Okinawa (Japón)
La reconstrucción del castillo de Shuri, símbolo del antiguo Reino de Ryukyu, dañado por el incendio de 2019, encara su reapertura completa como uno de los grandes hitos del año.Japón en modo subtropical, con identidad propia (herencia ryukyu), playas de arena clara, buceo fácil y esa mezcla rara de calma insular y cultura con peso histórico. Pero su "por qué ahora" en 2026 va más allá del sol: la reconstrucción del castillo de Shuri, símbolo del antiguo Reino de Ryukyu, dañado por el incendio de 2019, encara su reapertura completa como uno de los grandes hitos del año, y convierte la visita en algo más que un destino de postal. Y, sobre todo, Okinawa entra aquí por consenso popular: en el listado de favoritos de los lectores del NYT (basado en los destinos más guardados), se colocó en la parte alta del Top 10, confirmando que es uno de los lugares que más se repiten cuando la gente sueña con escaparse.
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