"Los casi 400 eventos de ondas gravitacionales acumulados en nuestro catálogo nos han introducido en una nueva era de la astronomía estadística, donde esta creciente colección de señales detectadas permite realizar estudios de poblaciones y pruebas de la relatividad general con una precisión sin precedentes”, afirmó Leo Tsukada, de la Universidad de Nevada Las Vegas.
Durante décadas, estos “agujeros negros imposibles” desconcertaron a los astrofísicos. Sus masas no encajaban con lo que debería dejar el colapso de una sola estrella masiva, ni pertenecían al rango de los agujeros negros supermasivos. Aun así, los detectores registran decenas de estos objetos.