El PP ha aprendido la lección de Extremadura de cara a las elecciones de Aragón, el 8 de febrero, y de Castilla y León, el 15 de marzo. Tanto Jorge Azcón como Alfonso Fernández Mañueco tienen claro que deben alinear sus campañas con el discurso nacional y contar con los presidentes autonómicos del resto de España, a diferencia de lo que hizo María Guardiola, que encapsuló su perfil para maximizar el mensaje propio, pero acabó sufriendo y desfondándose un poco en la última semana de campaña.
Los dos barones con más ascendencia entre la militancia, Isabel Díaz Ayuso y Juanma Moreno, tendrán un papel considerable en las siguientes elecciones. Ayuso tendrá tres actos en Aragón y ha sido invitada a la campaña de Castilla y León, igual que Moreno. Mañueco también contará con los dos ex presidentes de Gobierno, José María Aznar y Mariano Rajoy, que tendrán actos en su comunidad. Y Aznar presentará su último libro, Orden y libertad, el día 21 en Aragón, cerrando la precampaña.
La popularidad de Rajoy «se dispara entre los jóvenes, por las frases. Por las tautologías. Si se pone serio, no», explican en el PP de Castilla y León. «Feijóo sale bien en las encuestas, tiene mejor valoración aquí que en otras CCAA, porque era el vecino y la gente lo conoce. Y Aznar, también. La marca nacional tira del PP», añaden.
«No repetiremos el error de Guardiola: Rajoy y Aznar vendrán un día y Feijóo, varias veces. Los barones, también, pero tampoco mucho», acotan. En el PP de Aragón inciden en lo mismo: «Nosotros vamos a volcarnos con todo: lo nacional y lo aragonés». De hecho, Azcón ha tenido desde el primer día muy claro que él sí quería «nacionalizar» la campaña, porque en Aragón hay grandes temas estatales que afectan especialmente a sus ciudadanos.
Singularmente, el del «agravio» de la financiación regional. El sentimiento de infravaloración respecto de Cataluña es mayoritario entre los aragoneses. Un 91% de ellos rechaza la reducción de la financiación efectiva que supondría el nuevo sistema y el 52% considera que el acuerdo entre ERC y el Gobierno nacional perjudica los intereses de Aragón, según una encuesta encargada por el Ejecutivo de la comunidad.
No en vano, de aprobarse lo pactado por el Gobierno y ERC, Aragón sería la última comunidad en financiación efectiva, según el análisis del think tank Fedea, con un índice de 94,4 sobre 100. Es decir, 5,6 puntos por debajo de la media. Para el presidente regional, el nuevo principio de «ordinalidad» -que las CCAA que más aportan no pierdan posiciones en el ranking de receptoras- supone «desigualdad e insolidaridad». Y está «diseñado para privilegiar a unos pocos políticos catalanes».
Sobre esta idea pivotará toda su campaña, en la que cargará muy duramente contra su rival del PSOE, Pilar Alegría, por haber sido la portavoz del Gobierno que, a su juicio, «privilegia a los independentistas». El candidato fue muy gráfico ayer, durante el acto de firma de la Declaración de Zaragoza con el resto de barones del PP, en su crítica a María Jesús Montero: «Nos quiere joder». «¡Ni nos vamos a arrodillar ni nos van a humillar, y eso también se vota en las próximas elecciones!», exclamó.
El PP de Aragón cuenta con encuestas que lo sitúan entre 29 y 31 escaños (actualmente tiene 28), aún lejos de los 34 que marcan una mayoría absoluta que nadie ha conseguido jamás en esta comunidad. Seguiría dependiendo de Vox, que se mantiene al alza y sube hasta los 11-12 diputados (tiene 7). El PSOE de Pilar Alegría caería con fuerza, desde los 23 escaños que obtuvo Javier Lambán hasta una horquilla de 18-20.
El resultado de Aragón Existe (3-4) no sería suficiente para qué Azcón se librase de las exigencias de Vox, mientras que Podemos quedaría al borde de no tener representación (0-1), IU sacaría uno y la Chunta Aragonesista, entre uno y tres.
En Castilla y León, Mañueco disolverá hoy las Cortes para convocar los comicios el 15 de marzo. El barón cuenta con mejorar su resultado de 2022 (31 escaños) hasta 33 o 34, y seguir dependiendo de un Vox al alza.
El PSOE podría subir dos escaños, de 28 a 30. Uno, el del nuevo procurador que suma Segovia. Otro, el de Podemos, que quedaría a cero. Y otro, en Soria, tierra natal del candidato socialista, Carlos Martínez. Pero, a cambio, perdería uno en Burgos.
La financiación es un eje clave de la campaña en esa comunidad. «Es un tema que nos viene muy bien y muy mal al PSOE», explican los populares. Que la campaña se produzca en un contexto de choque nacional y tantas noticias internacionales perjudicará a Unión del Pueblo Leonés (3), Por Ávila (1) y Soria Ya (3), que ahora mismo suman siete procuradores y en las encuestas internas bajan a «cuatro o cinco».