- La factura eléctrica apunta a una subida del 20% en agosto
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El precio de los combustibles encadena ocho semanas consecutivas al alza, con incrementos que rozan el 24% en caso del diésel y el 20% en el de la gasolina.
El final de las vacaciones se perfila como una pronunciada cuesta arriba para las familias españolas, que están viendo como la crisis energética derivada del conflicto en Oriente Próximo y del prolongado bloqueo del estrecho de Ormuz golpea con fuerza su poder adquisitivo ante el imparable encarecimiento de los combustibles, que ya encadenan ocho semanas consecutivas de subidas.
El precio medio del gasóleo se ha situado esta semana en 1,86 euros por litro, un 1,8% más que la semana anterior, mientras que la gasolina ronda en promedio los 1,72 euros, con un incremento del 1,5%, de acuerdo con el último Boletín Petrolero de la UE.
Pero el verdadero impacto del rally de los carburantes se deja notar en toda su crudeza en el incremento acumulado desde primeros de julio, cuando el Gobierno devolvió el IVA de los combustibles al 21%, frente al 10% aplicado temporalmente desde marzo. Desde entonces, el precio medio del gasóleo se ha disparado casi un 24%, mientras que el de la gasolina lo ha hecho un 19,8%, retornando a la zona de máximos de marzo-abril y dibujando un sombrío panorama para los consumidores a la puertas de la operación retorno de las vacaciones estivales.
La rebaja del IVA de los carburantes causó roces con la Comisión Europea, que advirtió a España de que reducir ese impuesto, aunque fuera temporalmente, vulneraba las normas comunitarias. A pesar de ello, el Ejecutivo mantuvo la rebaja hasta el 1 de julio, lo que, junto a otras medidas e incentivos fiscales, permitió atenuar el impacto de los precios energéticos en la cesta de la compra.
Efecto rebote
Ahora, sin embargo, el retorno del IVA a su nivel inicial ha ejercido un más que notable efecto rebote sobre los precios de la gasolina y el diésel. Y ello a pesar de que algunas petroleras han decidido extender más allá de agosto sus campañas de descuentos. La británica BP anunció hace una semana que prolongaba hasta el 13 de septiembre sus descuentos, de entre 10 y 15 céntimos por litro, dependiendo del tipo de carburante. Ayer se sumó Repsol, que irá más allá y ampliará sus bonificaciones, de hasta 45 céntimos por litro, durante todo septiembre. Otras compañías, como Moeve, han aplicado descuentos durante agosto (entre 10 y hasta 60 céntimos), pero de momento no han movido ficha de cara a septiembre.
La otra cara de la moneda es que, pese a las campañas de descuento, alrededor de medio millar de gasolineras (en España hay más de 12.700) venden ya el gasóleo cerca, o por encima, de los 2 euros por litro y el número de estaciones que lo hacen va en aumento a medida que se acerca la vuelta masiva de los españoles de sus vacaciones, tras un mes de agosto en el que, según cálculos de la Dirección General de Tráfico (DGT) se habrán producido más de 54 millones de desplazamientos de largo recorrido en todo el territorio nacional.
Se estima que solo entre este viernes y el próximo lunes, 31 de agosto, tendrán lugar 6,9 millones desplazamientos, unos viajes que serán mucho más caros que en la operación retorno del año pasado. Y ello a pesar de que el precio del petróleo se encuentra ahora por debajo de 90 dólares, muy lejos de los 118 que llegó a alcanzar a finales de marzo.
Sin embargo, llenar un depósito medio de 55 litros de diésel cuesta ahora más de 102 euros, casi 25 euros más que el año pasado por estas fechas, mientras que repostar gasolina ronda los 94 euros, cerca de 13,5 euros más que en el final del verano de 2025.
Pero quien no se consuela es porque no quiere. De un lado, pese al enquistamiento de la guerra en Irán y el persistente bloqueo de Ormuz, los precios de los carburantes no han alcanzado aún los máximos registrados en julio de 2022, en plena onda expansiva de la crisis energética que provocó la guerra en Ucrania. Entonces, el litro de gasolina alcanzó los 2,141 euros, mientras que el de diésel llegó a 2,1.
Y de otro, el precio de los carburantes en España es inferior al registrado en la eurozona. En el bloque de los países de moneda única el precio medio del litro de gasoil ha alcanzado esta semana los 2,119 euros, claramente por encima de los 1,86 euros que cuesta en España, mientras que en el caso de la gasolina, el promedio en la eurozona supera los 2 euros por litro (2,025), en contraste con los 1,72 euros en el mercado español. En Países Bajos, el litro de gasóleo cuesta 2,4 euros y el de la gasolina 2,35.
Golpe a las familias
Sin embargo, se trata de un magro consuelo, ya que un encarecimiento medio de doble dígito en los combustibles supone un torpedo en la línea de flotación del poder adquisitivo de las familias, que a falta de conocer el avance del dato de inflación de agosto, que el INE publicará hoy, soportaron un IPC del 3,6% en julio, su tasa más alta desde mayo de 2024, con los combustibles como grandes protagonistas de ese acelerón.
En este contexto, y debido a la fuerte subida del precio del gasóleo en las últimas semanas, el Gobierno se verá obligado a activar la cláusula de salvaguarda fiscal en este combustible, de modo que, en lugar de la rebaja equivalente a 5 céntimos en el Impuesto sobre Hidrocarburos que se preveía en un escenario más normalizado en septiembre, se aplicará un descuento de 20 céntimos por litro que, a tenor de la evolución reciente de los precios, puede quedarse corto aun antes de haber entrado en vigor.
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