Lunes 18 de mayo. Son cerca de las dos de la tarde y por una puerta trasera de la sede del PSOE andaluz en Sevilla sale María Jesús Montero, la secretaria general y cabeza de cartel en las elecciones autonómicas celebradas el día anterior y en las que su partido ha perforado su propio suelo logrando los peores resultados de su historia. Acaba de celebrarse una reunión de la ejecutiva regional y, en ese mismo momento, el secretario de Comunicación, Fernando López Gil, da la cara ante los medios de comunicación para analizar la debacle electoral que ha hundido, aún más, al socialismo andaluz.
La imagen de Montero saliendo del viejo caserón del PSOE andaluz por una entrada secundaria, captada por las cámaras de La Sexta, es la última que se tiene de la líder socialista, que quiso esquivar, de este modo, a los periodistas que la esperaban tras la reunión de su equipo en el día después del batacazo del 17-M. Desde entonces, no hay ni rastro de María Jesús Montero.
Montero, saliendo de la sede del PSOE-A por una puerta trasera el lunes 18.LA SEXTADesaparecida sin ninguna explicación, el hueco en la agenda del PSOE-A lo han tratado de tapar, sobre todo, con la vicesecretaria general, la onubense María Márquez, y el secretario de Comunicación Política, además del portavoz, Francisco Cuenca, o el parlamentario Rafael Recio. Pero la ausencia de Montero, omnipresente desde que Juanma Moreno convocase las elecciones en el mes de abril es muy significativa.
En la ejecutiva regional, solo los más allegados mantienen el contacto con la líder socialista, mientras la mayoría presume que "se ha tomado unos días de vacaciones" tras encadenar su su salida del Ministerio de Hacienda con una campaña electoral que no ha sido fácil.
Hay silencio interno sobre Montero, pero también de cara al exterior, hasta el punto de que el partido no da información sobre el paradero de su secretaria general ni sobre la fecha en la que reaparecerá en la escena pública andaluza.
Agotamiento, tanto físico como psicológico, necesidad de desconectar y coger fuerzas... Son las razones que se escuchan entre los socialistas para justificar su ausencia, aunque hay que sumar a todo eso la resaca de unos resultados electorales que fueron desastrosos -dos escaños menos de lo que consiguió Juan Espadas en 2022- y, sobre todo, el impacto político y personal que están teniendo en los socialistas la sucesión de escándalos de corrupción que no dejan de ocupar la actualidad diaria. Solo desde la celebración de las elecciones andaluzas, el PSOE se ha visto sacudido por la imputación del ex presidente José Luis Rodrígueza Zapatero -el "talismán" de Montero que le ha acompañado con frecuencia en la campaña- y los registros e imputaciones por la trama socialista para desactivar las investigaciones judiciales contrarias a los intereses del partido.
"Son golpes muy duros para la militancia y para el votante", reflexionan fuentes de la ejecutiva regional del PSOE andaluz, que creen que, tras el verano, el partido y su secretaria general deben realizar una "reflexión profunda".
En la cúpula de la federación andaluza no esconden que el rosario de causas de corrupción que cercan al partido es un lastre que se suma a la mochila con la que llegó Montero a Andalucía, su identificación plena con el sanchismo, la defensa a ultranza del líder y su participación activa en pactos con los independentistas catalanes y vascos que en Andalucía son vistos como cesiones que rompen el principio de igualdad entre los territorios.
Montero, como número dos del PSOE a nivel nacional, ha trabajado codo con codo con los secretarios de Organización, desde José Luis Ábalos a Santos Cerdán y su cercanía, política y personal, a Rodríguez Zapatero la hace aún más vulnerable a los ataques de la oposición. Por no hablar del regreso a la actualidad del que fuera todopoderoso número dos de Mauel Chaves, Gaspar Zarrías, implicado en la trama de las cloacas de Ferraz.
La secretaria general del PSOE-A, María Jesús Montero, con el ex presidente Rodríguez Zapatero en un acto de campaña.EUROPA PRESSTanto es así que en el equipo de la secretaria general admiten que tanto escándalo (y los que puedan venir) socava el papel de Montero como jefa de la oposición en la legislatura que está a punto de inaugurarse -la constitución del Parlamento andaluz está fijada para el 11 de junio- colocándola en una posición de debilidad que en el PP no van a dejar a pasar para responder a cualquier crítica a la gestión del futuro gobierno que previsiblemente encabezará de nuevo Juanma Moreno.
Aunque de puertas afuera, los hay optimistas dentro del PSOE andaluz que sostienen que montero sabrá fajarse y estar a la altura.
En lo que coinciden unos y otros es en que el escenario político cambia tanto y tan rápido que no puede descartarse prácticamente nada.
De puertas adentro, en el PSOE andaluz, además del shock por los casos de corrupción, son pocos los que se atreven a moverse o alzar la voz para expresar algún desacuerdo con la línea oficial y, mucho menos, para cuestionar la continuidad de la propia Montero. Al menos hasta que se cierre el ciclo electoral con las generales que, como muy tarde, deben celebrarse a mediados del año que viene.
En medio de tanto silencio, en la ejecutiva regional se da por sentado que la secretaria general reaparecerá pronto, no más tarde de la próxima semana y de cara a la inauguración de la legislatura. Muchos coinciden en que antes de esa fecha deberá celebrarse una reunión del Comité Director del PSOE-A, el máximo órgano entre congresos, en la que, quizás, se escuche alguna voz discordante.