Llegaron a blanquear presuntamente más de nueve millones de euros. Para ello, utilizaron una red de empresas tapadera, entre ellas una sociedad pantalla sin actividad, a nombre de una persona que vivía en la indigencia y teóricamente dedicada al alquiler de embarcaciones en Mallorca. En realidad, no había barcos ni oficinas ni empleados, según las investigaciones policiales.
Con esa estructura societaria -la madeja llegó a contar con 16 empresas- perseguían camuflar su actividad ilícita, aprovechando, en el caso del falso alquiler de barcos, la avalancha de gastos de turistas alemanes en la isla, buscando así que su actividad y el tráfico de pagos no despertara sospechas y pasara desapercibida en el radar antiblanqueo.
El dinero, presuntamente procedente de una oleada de estafas con páginas web que empleaban como cebo el comercio on line y con el uso de técnicas de suplantación bancaria, se reinsertaba luego poco a poco en el circuito económico con facturas y servicios irreales.
Dos alertas de la Fiscalía alemana sobre compras fraudulentas pusieron a la Policía Nacional española tras el rastro de la banda, que ayer fue desarticulada en un golpe policial bautizado como operación Náutica, liderada por el Grupo de Blanqueo de Capitales de Palma y desarrollada a dos bandas, entre Baleares y Cataluña. En total fueron arrestadas nueve personas, acusadas de blanqueo de capitales, de pertenencia a organización criminal y, en el caso de dos de ellas, de falsedad documental.
La investigación llevaba más de dos años en marcha y se calcula que la red habría estafado a más de 3.500 personas, la gran mayoría ciudadanos alemanes. Un único empresario belga, sin embargo, habría sido damnificado con un fraude que ascendía a 100.000 euros.
Entre las compras que inicialmente levantaron las alarmas, había transferencias fraudulentas por teléfonos móviles e incluso por la compra de una excavadora. Al rastrear el destino del dinero, los investigadores llegaron hasta la empresa dedicada al alquiler de embarcaciones, un sector que en Baleares tiene uno de sus grandes mercados del Mediterráneo, donde mueve más de 200 millones de euros anuales.
Tirando de ese hilo, descubrieron una telaraña de sociedades incrustadas en diversos sectores económicos, según informó ayer la Policía a los medios.
La banda actuaba en varios países fuera de España pero sus líderes residían en Cataluña, en las inmediaciones de Barcelona. Allí serán puestos a disposición judicial y allí han sido detenidos.
El líder de la organización residía con su pareja en una villa de lujo en Sitges, localidad costera ubicada a unos 40 kilómetros de la capital catalana y punto estratégico por su cercanía con el puerto y el aeropuerto de El Prat. Allí, ambos se habían reunido con otros integrantes de la organización, por lo que ese chalé con vistas al mar era una ubicación clave para la red.
Tras seguir el rastro de las operaciones y de los distintos movimientos de la organización, los investigadores se desplazaron desde Palma, donde contaron con un amplio dispositivo de agentes de la Jefatura Superior de Barcelona que participaron en el operativo.
La Unidad de Intervención Policial ejecutó el asalto al inmueble. Una vez en el interior, los guías caninos encontraron importantes cantidades de dinero y especialistas del Grupo Técnico lograron incautarse de más de tres bitcoins. Asimismo, también participaron en el operativo numerosos agentes de la Udef de Barcelona que procedieron, juntos a los policías nacionales llegados desde Palma, a la detención de otros integrantes: el presunto asesor fiscal de la trama y uno de sus principales colaboradores.
Además de haber bloqueado previamente más de un centenar de cuentas bancarias con saldos superiores al medio millón de euros, los agentes policiales intervinieron numerosos objetos de lujo.
El botín
De entre todos los bienes incautados destacan dos coches deportivos italianos (un Ferrari y un Lamborghini, vehículos de alto valor en el mercado), otros cuatro coches de alta gama, dos motos acuáticas, en torno a 200.000 euros en criptoactivos, más de 100.000 euros en dinero metálico, entre ellos 1.300 dólares, o media docena de lingotes de oro.
Además, en el domicilio registrado se halló una colección de 18 relojes de lujo, joyas y artículos de marcas exclusivas que estaban apilados por las distintas estancias de la villa, que disponía de varias plazas de garaje e incluso un exclusivo gimnasio en su interior. El valor de todos los bienes incautados por orden judicial se estima en torno a los dos millones de euros, aunque todavía debe ser tasado oficialmente.
En el operativo la policía encontró numerosas pruebas de los hechos. Entre ellas, la posesión de once terminales TPV para emitir cargos con tarjetas y más de 100 tarjetas de bancos de varios países a nombre de miembros y colaboradores de la organización.
No es extraño que organizaciones criminales internacionales se escondan y operen desde distintos puntos de la costa catalana, especialmente en la zona sur más próxima a la ciudad de Barcelona. La cercanía a los nexos de comunicación -sobre todo el puerto y el aeropuerto, pero también la AP-7- y el hecho de que sean núcleos con chalés de lujo dispersos son dos factores importantes que permiten a estas bandas no llamar en exceso la atención y mantener igualmente un alto nivel de vida, acorde con el entorno en el que se instalan.