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María Lara: la luz como medida del tiempo

María Lara: la luz como medida del tiempo
Artículo Completo 695 palabras
«Cuando llega la primera hora de la tarde, con la penetración de la luz poderosa al interior, este espacio se convierte en un lugar mágico, totalmente amarillo cálido, casi sin rastro de sombra; es un concierto de luz, la luz que nos envuelve. Y así, diariamente suceden muchas cosas más». Estas palabras de María Lara (Loja, Granada, 1940) en referencia al personal espacio que representa su estudio, y a las «cosas» que en él pueden suceder, nos sirve a la perfección para trazar las líneas maestras de su proyecto 'La lentitud de la luz'. Se trata de la primera exposición institucional que celebra en Madrid, un dato que, cuando menos, debe hacernos reflexionar ante determinados aspectos de visibilidad, apreciación y mérito dentro del mundo del arte contemporáneo. Siendo una figura singular de nuestra abstracción geométrica en las últimas décadas, lo cierto es que ha permanecido largo tiempo alejada del ámbito del mercado y de las instituciones, hecho que ha llevado incluso a considerarla 'una pintora secreta'.Noticia relacionada general No No ARTE Pervertir el Minimalismo con PSJM Miguel CerecedaSus señas de identidad plástica se centran en la investigación sobre la luz y sus variaciones; la utilización de estructuras geométricas muy delicadas y volátiles; el empleo de una paleta profundamente sutil y grácil; la reducción de la pintura a sus elementos más esenciales: color, escala, ritmo y composición, y unas definidas conexiones con el Minimalismo y la Abstracción lírica.Una injusticia históricaAhora, CentroCentro , que desde la llegada de su última directora artística, Julieta de Haro, ha apostado con todo acierto por una línea de revisar trayectorias creativas notables que no habían gozado previamente de suficiente atención institucional en nuestra capital, contribuye con esta muestra a reparar una cierta injusticia histórica. Su propio título nos lanza ya algunos guiños cómplices. Lara se acerca a la pintura desde una contemplación lenta, morosa. Sus cuadros nos van descubriendo poco a poco matices, tonos, registros cromáticos y lumínicos que aparecen gradualmente ante nuestra mirada, dando así gran importancia al tiempo necesario de contemplación, y exigiendo por tanto paciencia y atención, aspectos muy poco comunes en una época como la nuestra, dominada por la observación demasiado acelerada y rápida. Obras de María Lara de su retrospectiva 'La lentitud de la luz' en CentroCentro ABCEn esencia, profundiza en la relación entre la luz y su experiencia, y a la vez analiza de qué manera esa misma luz puede llegar a convertirse en una metáfora de la percepción, la memoria y el tiempo pausado.Esta propuesta expositiva reúne una selección de cerca de 40 obras, lienzos y dibujos, realizadas a lo largo de los últimos veinticinco años. Su principal hilo conductor reside en el hecho de que muchas han surgido de la 'lenta' observación de los juegos, trayectos y variaciones lumínicas que habitaban su propio estudio. arte_abc_0724Las pinturas, con sus campos cromáticos suaves y delicadamente estructurados, sus composiciones equilibradas y armónicas, sus formatos variados y bien desplegados, nos sumergen –a través de un montaje bien pensado y desplegado– en una atmósfera de calma y reflexión, en la que el tiempo es menos clave que la experiencia perceptiva. María Lara 'La lentitud de la luz' Lugar: CentroCentro (Madrid) Dirección: Plaza de Cibeles, 1 Comisario: Armando Montesinos Clausura: Hasta el 15 de noviembre de 2026 Valoración: ****Sin olvidar tampoco los excelentes dibujos, realizados con humildes líneas de lápices de colores, que provocan en nuestra visión una suerte de curiosa vibración musical-ocular.

«Cuando llega la primera hora de la tarde, con la penetración de la luz poderosa al interior, este espacio se convierte en un lugar mágico, totalmente amarillo cálido, casi sin rastro de sombra; es un concierto de luz, la luz que nos envuelve. Y ... así, diariamente suceden muchas cosas más».

Estas palabras de María Lara (Loja, Granada, 1940) en referencia al personal espacio que representa su estudio, y a las «cosas» que en él pueden suceder, nos sirve a la perfección para trazar las líneas maestras de su proyecto 'La lentitud de la luz'.

Se trata de la primera exposición institucional que celebra en Madrid, un dato que, cuando menos, debe hacernos reflexionar ante determinados aspectos de visibilidad, apreciación y mérito dentro del mundo del arte contemporáneo. Siendo una figura singular de nuestra abstracción geométrica en las últimas décadas, lo cierto es que ha permanecido largo tiempo alejada del ámbito del mercado y de las instituciones, hecho que ha llevado incluso a considerarla 'una pintora secreta'.

Sus señas de identidad plástica se centran en la investigación sobre la luz y sus variaciones; la utilización de estructuras geométricas muy delicadas y volátiles; el empleo de una paleta profundamente sutil y grácil; la reducción de la pintura a sus elementos más esenciales: color, escala, ritmo y composición, y unas definidas conexiones con el Minimalismo y la Abstracción lírica.

Ahora, CentroCentro, que desde la llegada de su última directora artística, Julieta de Haro, ha apostado con todo acierto por una línea de revisar trayectorias creativas notables que no habían gozado previamente de suficiente atención institucional en nuestra capital, contribuye con esta muestra a reparar una cierta injusticia histórica.

Su propio título nos lanza ya algunos guiños cómplices. Lara se acerca a la pintura desde una contemplación lenta, morosa. Sus cuadros nos van descubriendo poco a poco matices, tonos, registros cromáticos y lumínicos que aparecen gradualmente ante nuestra mirada, dando así gran importancia al tiempo necesario de contemplación, y exigiendo por tanto paciencia y atención, aspectos muy poco comunes en una época como la nuestra, dominada por la observación demasiado acelerada y rápida.

En esencia, profundiza en la relación entre la luz y su experiencia, y a la vez analiza de qué manera esa misma luz puede llegar a convertirse en una metáfora de la percepción, la memoria y el tiempo pausado.

Esta propuesta expositiva reúne una selección de cerca de 40 obras, lienzos y dibujos, realizadas a lo largo de los últimos veinticinco años. Su principal hilo conductor reside en el hecho de que muchas han surgido de la 'lenta' observación de los juegos, trayectos y variaciones lumínicas que habitaban su propio estudio.

Las pinturas, con sus campos cromáticos suaves y delicadamente estructurados, sus composiciones equilibradas y armónicas, sus formatos variados y bien desplegados, nos sumergen –a través de un montaje bien pensado y desplegado– en una atmósfera de calma y reflexión, en la que el tiempo es menos clave que la experiencia perceptiva.

Clausura: Hasta el 15 de noviembre de 2026

Sin olvidar tampoco los excelentes dibujos, realizados con humildes líneas de lápices de colores, que provocan en nuestra visión una suerte de curiosa vibración musical-ocular.

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