Viernes, 09 de enero de 2026 Vie 09/01/2026
RSS Contacto
MERCADOS
Cargando datos de mercados...
Cultura

Martin Scorsese, ni gángster ni santo ni mortal

Martin Scorsese, ni gángster ni santo ni mortal
Artículo Completo 1,131 palabras
Martin Scorsese iba a ser sacerdote pero le gustaban demasiado las mujeres. Quizás, como ha confesado en varias ocasiones, podría haber sido también mafioso , porque en Little Italy los gánsteres corroían hasta la sangre azul y las cosas se arreglaban por favores o hacha en mano, como le pasó a su padre con un casero. La ley de la calle era la de la violencia. El cineasta encontró la alternativa para ser todo eso y nada en el cine, apartado de todo por un asma, recluido de la vida, forzado a mirar la de los demás a través de la ventana, su primer encuadre. Luego vendrían más a través de la cámara. La vida, al final, se abrió camino. También su arte, condenado al influjo de esa infancia de 'voyeur', vista desde fuera, a la contradicción, a la paradoja entre ser santo o pecador . Ha terminado siendo ambas: «Es un santo porque pregunta (y se pregunta) constantemente sobre el bien y el mal, para luego actuar mal, a menudo, en la vida real», reconoce Isabella Rossellini, su tercera esposa.Noticia Relacionada pantallas estandar Si El padrino ha muerto, ¡larga vida a la mafia británica! Lucía Cabanelas El buen hacer de la ficción de Reino Unido, el empeño de Guy Ritchie y series icónicas como 'Peaky Blinders' han engullido un género y alumbrado otro con códigos propiosLo hace en la serie documental 'Mr. Scorsese', de Apple TV+, en la que Rebecca Miller cede la palabra al maestro, que divaga sobre esa niñez y cómo esta influyó en toda su obra, analiza sus películas, la influencia de la religión y sus traumas y revienta tabúes hablando de salud mental, drogas o ser un mal esposo y un padre ausente. El documental definitivo sobre Scorsese coexiste con el homenaje que le regala el periodista cinematográfico Ian Nathan en 'Martin Scorsese. El cineasta más venerado' (Libros Cúpula), una obra completa que radiografía las inquietudes del cineasta y su talento, su inspiración para analizar toda su carrera. En 'The Studio', la primera serie como creador de Seth Rogen que se estrenó también el año pasado, el cómico mata la que iba a ser su última película. Una broma macabra que, de momento, se queda en eso: este 2026 se espera su vuelta al ruedo, 'What Happens at Night' , un thriller psicológico de fantasmas protagonizado por Leonardo DiCaprio y Jennifer Lawrence , adaptación de la novela de Peter Cameron. La coincidencia es, en esencia, una especie de epílogo al legado de una leyenda del cine que sigue ajena al tic tac del reloj de la vida como siempre ha hecho: dibujando planos a mano en los márgenes del guión, fiel a su fe, dirigir. Martin Scorsese, gángster, cura, omnipresente.Religión y violencia vertebran la carrera del director, entre santo y pecador«Soy viejo. Leo cosas. Veo cosas. Quiero contar historias y no hay más tiempo», admitió durante la promoción de su anterior filme, 'Los asesinos de la luna', en 2023. Leyenda del pasado siglo, ha logrado alguno de sus mayores éxitos en el XXI. Siempre con el complejo por la recaudación de sus amigos Steven Spielberg o George Lucas, ha encontrado un respetable lugar en la taquilla. También el respeto de la crítica, pese a la exclusión de muchos merecidos premios. A sus 83 años sigue trabajando porque es trabajar o morir. Siempre ha sido así. La epifanía llegó tras un infierno de drogas a finales de los setenta, cuando (mal)vivía con el músico Robbie Robertson, de The Band , intentando enterrar en polvo blanco el rotundo fracaso de 'New York, New York' . Una hemorragia interna lo llevó al hospital. «La mayor parte de mí quería morir. Porque en ese momento no podía hacer más mi trabajo. Me sentía incapaz de crear», reconoce el director. Pero llegó Robert de Niro con un guión de Paul Schrader bajo el brazo y el 'sí' como única respuesta posible. «Me miró y me dijo: '¿Qué diablos quieres hacer? ¿Quieres morir así?'», recuerda Scorsese. No quería. De ese revés llegó otro, pero en el cuadrilátero: 'Toro salvaje'.Cine y vida«Mi pasión por el cine también surgió de la soledad, una que todavía me acompaña», dice en el documental el director. Hay mucho de él en el atormentado Travis Bickle , un 'outsider', un extraño como se sentía él mismo, por eso De Niro siempre está solo frente a la cámara, mientras que en los planos del resto de personajes sí aparece él. El estudio amenazó con destruir la película al ver su crudeza. Martin Scorsese se planteó coger una pistola y robar las latas, pero al final, en otra genialidad, cambió el color de la sangre de rojo a marrón y burló la calificación R. La violencia siempre como deseo oculto, como fantasía encubierta, como el papel que se reservó del hombre armado en el asiento del taxi de Bickle o el sicario que se lleva a Johnny Boy en 'Malas calles'. «Como artista, en cierta manera soy las dos cosas, gángster y cura», dijo.Y efectivamente en casi todos sus títulos tienen el mismo peso la violencia y la religión. Tachado de pagano, de hereje, por atreverse a rodar su visión 'mundana' del hijo de Dios en 'La última tentación de Cristo' , la culpa, la redención, las doctrinas se repiten casi tanto como las voces en 'off', que a menudo suenan en su cine como una letanía. «Los pecados no se redimen en la Iglesia. Se redimen en las calles». Piensa el personaje de Harvey Keitel en 'Malas calles', pero no cuesta trabajo imaginar haciéndolo al propio Scorsese. «Creo que hay espiritualidad en las películas, aunque sea una fe sustitutiva», aseguró el director en una ocasión. El cine y la vida, como una cuestión de fe. El evangelio según Martin Scorsese.

Esta funcionalidad es sólo para registrados

Esta funcionalidad es sólo para registrados

Esta funcionalidad es sólo para registrados

Esta funcionalidad es sólo para suscriptores

Martin Scorsese iba a ser sacerdote pero le gustaban demasiado las mujeres. Quizás, como ha confesado en varias ocasiones, podría haber sido también mafioso, porque en Little Italy los gánsteres corroían hasta la sangre azul y las cosas se arreglaban por favores o hacha ... en mano, como le pasó a su padre con un casero. La ley de la calle era la de la violencia. El cineasta encontró la alternativa para ser todo eso y nada en el cine, apartado de todo por un asma, recluido de la vida, forzado a mirar la de los demás a través de la ventana, su primer encuadre. Luego vendrían más a través de la cámara. La vida, al final, se abrió camino. También su arte, condenado al influjo de esa infancia de 'voyeur', vista desde fuera, a la contradicción, a la paradoja entre ser santo o pecador. Ha terminado siendo ambas: «Es un santo porque pregunta (y se pregunta) constantemente sobre el bien y el mal, para luego actuar mal, a menudo, en la vida real», reconoce Isabella Rossellini, su tercera esposa.

El buen hacer de la ficción de Reino Unido, el empeño de Guy Ritchie y series icónicas como 'Peaky Blinders' han engullido un género y alumbrado otro con códigos propios

Lo hace en la serie documental 'Mr. Scorsese', de Apple TV+, en la que Rebecca Miller cede la palabra al maestro, que divaga sobre esa niñez y cómo esta influyó en toda su obra, analiza sus películas, la influencia de la religión y sus traumas y revienta tabúes hablando de salud mental, drogas o ser un mal esposo y un padre ausente. El documental definitivo sobre Scorsese coexiste con el homenaje que le regala el periodista cinematográfico Ian Nathan en 'Martin Scorsese. El cineasta más venerado' (Libros Cúpula), una obra completa que radiografía las inquietudes del cineasta y su talento, su inspiración para analizar toda su carrera. En 'The Studio', la primera serie como creador de Seth Rogen que se estrenó también el año pasado, el cómico mata la que iba a ser su última película. Una broma macabra que, de momento, se queda en eso: este 2026 se espera su vuelta al ruedo, 'What Happens at Night', un thriller psicológico de fantasmas protagonizado por Leonardo DiCaprio y Jennifer Lawrence, adaptación de la novela de Peter Cameron. La coincidencia es, en esencia, una especie de epílogo al legado de una leyenda del cine que sigue ajena al tic tac del reloj de la vida como siempre ha hecho: dibujando planos a mano en los márgenes del guión, fiel a su fe, dirigir. Martin Scorsese, gángster, cura, omnipresente.

Religión y violencia vertebran la carrera del director, entre santo y pecador

«Soy viejo. Leo cosas. Veo cosas. Quiero contar historias y no hay más tiempo», admitió durante la promoción de su anterior filme, 'Los asesinos de la luna', en 2023. Leyenda del pasado siglo, ha logrado alguno de sus mayores éxitos en el XXI. Siempre con el complejo por la recaudación de sus amigos Steven Spielberg o George Lucas, ha encontrado un respetable lugar en la taquilla. También el respeto de la crítica, pese a la exclusión de muchos merecidos premios. A sus 83 años sigue trabajando porque es trabajar o morir. Siempre ha sido así. La epifanía llegó tras un infierno de drogas a finales de los setenta, cuando (mal)vivía con el músico Robbie Robertson, de The Band, intentando enterrar en polvo blanco el rotundo fracaso de 'New York, New York'. Una hemorragia interna lo llevó al hospital. «La mayor parte de mí quería morir. Porque en ese momento no podía hacer más mi trabajo. Me sentía incapaz de crear», reconoce el director. Pero llegó Robert de Niro con un guión de Paul Schrader bajo el brazo y el 'sí' como única respuesta posible. «Me miró y me dijo: '¿Qué diablos quieres hacer? ¿Quieres morir así?'», recuerda Scorsese. No quería. De ese revés llegó otro, pero en el cuadrilátero: 'Toro salvaje'.

«Mi pasión por el cine también surgió de la soledad, una que todavía me acompaña», dice en el documental el director. Hay mucho de él en el atormentado Travis Bickle, un 'outsider', un extraño como se sentía él mismo, por eso De Niro siempre está solo frente a la cámara, mientras que en los planos del resto de personajes sí aparece él. El estudio amenazó con destruir la película al ver su crudeza. Martin Scorsese se planteó coger una pistola y robar las latas, pero al final, en otra genialidad, cambió el color de la sangre de rojo a marrón y burló la calificación R. La violencia siempre como deseo oculto, como fantasía encubierta, como el papel que se reservó del hombre armado en el asiento del taxi de Bickle o el sicario que se lleva a Johnny Boy en 'Malas calles'. «Como artista, en cierta manera soy las dos cosas, gángster y cura», dijo.

Y efectivamente en casi todos sus títulos tienen el mismo peso la violencia y la religión. Tachado de pagano, de hereje, por atreverse a rodar su visión 'mundana' del hijo de Dios en 'La última tentación de Cristo', la culpa, la redención, las doctrinas se repiten casi tanto como las voces en 'off', que a menudo suenan en su cine como una letanía. «Los pecados no se redimen en la Iglesia. Se redimen en las calles». Piensa el personaje de Harvey Keitel en 'Malas calles', pero no cuesta trabajo imaginar haciéndolo al propio Scorsese. «Creo que hay espiritualidad en las películas, aunque sea una fe sustitutiva», aseguró el director en una ocasión. El cine y la vida, como una cuestión de fe. El evangelio según Martin Scorsese.

Esta funcionalidad es sólo para suscriptores

Periodista cultural especializada en cine y series. Autora de libros sobre cine clásico en la Editorial Notorious. En ABC desde 2013.

Esta funcionalidad es sólo para registrados

Escucha todos los capítulos del podcast de Historia de ABC

Carlos, peón de obra: «Trabajando 48 horas, puedes ganar 5.600 dólares al mes. Con las horas extra pagas el alquiler y la comida»

Los 5 imprescindibles para tu coche en invierno: evitan sustos, ahorran tiempo y te sacan de más de un apuro

Fuente original: Leer en ABC - Cultura
Compartir