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Menorca, la (gran) isla gastronómica

Menorca, la (gran) isla gastronómica
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Pistas de alta cocina que reúnen tradición gastronómica menorquina, creatividad y calidad para ofrecer una experiencia completa y auténtica. Leer
GastronomíaMenorca, la (gran) isla gastronómica
  • MARTA FERNÁNDEZ GUADAÑO
Actualizado 31 AGO. 2026 - 00:00Sala de Aquiara, espacio de alta cocina de Morvedra Nou.Ignacio VinyasSeguir a Expansión en GoogleHaz que nuestras noticias aparezcan en tus búsquedas

Pistas de alta cocina que reúnen tradición gastronómica menorquina, creatividad y calidad para ofrecer una experiencia completa y auténtica.

Es la isla más tranquila de Baleares, con el plus añadido de aunar playas de aguas cristalinas con bucólicos entornos rurales, un paisaje donde se suceden productos locales, una variedad de perfiles de cocineros, más veteranos o más jóvenes, y diferentes modelos de negocio. Todavía queda verano para visitar Menorca y reservar en alguna de estas pistas que permiten acercarse a la gastronomía menorquina.

  • Aquiara. ¿Será el artífice de la primera estrella Michelin de la historia de Menorca? Al talentoso José María Borrás le sobran arrojo, capacidad y visión culinaria para conquistar la gastronomía menorquina en clave fine dining en Aquiara, el restaurante que dirige con apenas 27 años. Es el proyecto de alta cocina de Morvedra Nou, alojamiento boutique del grupo hotelero Annua Signature, donde el cliente puede encontrar la paz merecida en unos días de descanso -más aún en un la tranquilidad de septiembre-, mientras prueba la cocina de Borrás que asume el rol de director gastronómico del hotel. En Aquiara, recorre productos y productores de la isla -de la que el cocinero es originario-, bajo reglas de absoluta estacionalidad. El menú degustación (130 euros; 210, con maridaje) comienza con un maravilloso carrito de charcutería menorquina, en el que Megan Hernández, pareja de Borrás y jefa de sala, explica los embutidos de la isla, incluidos su propio pâté en croûte en clave local y una sobrasada convertida en vedette. Le sigue una sucesión de platos sabrosos, delicados, creativos y super menorquines, sin que falte una mahonesa hecha en directo en la sala por la brillante Megan.
José María Borrás, jefe de cocina de Aquiara, dentro de Morvedra Nou, hotel boutique donde es director gastronómico.Ignacio Vinyas
  • L'Espiell. Situado en una finca del siglo XVII rodeada de tancas -paredes de piedra seca que históricamente han dividido el campo menorquín sin cemento-, Morvedra Nou -a apenas nueve kilómetros del Puerto de Ciudadela y a siete de Cala Turqueta- añade un par de pistas más para comer gracias a la dirección gastronómica de José María Borrás en este hotel boutique. Además de Aquiara, capitanea L'Espiell, formato de bistró menorquín con platos a la carta, cuyas mesas están situadas en un pinar dentro de la finca que ocupa el hotel. "Reinterpretamos la cocina bistró francesa con autenticidad y delicadeza", sostiene el joven chef. Un lugar ideal para cenar, incluso en el arranque del otoño -Morvedra y sus restaurantes están abiertos hasta finales de octubre-. El hotel completa su oferta con El Sunset, concepto más casual para picar algo y tomar un cóctel disfrutando de la puesta de sol por las tardes.
  • Sa Llagosta. Es la casa de David de Coca y Mónica Cortassa en Fornells, localidad al norte de Menorca conocida por la langosta menorquina. Sus mesas a pie de puerto, a pocos metros del agua, y su comedor interior en dos plantas conforman una de las direcciones más reputadas de la escena menorquina. Aquí se trata de comer realmente bien platos de raíz tradicional, con leve revisión moderna en sus puntos. Se puede empezar con algunos entrantes como el Tartar de tomate o los Boquerones con el kimchi elaborado en Sa Llagosta, antes de pasar a la decisión más difícil: entre una decena de recetas, el cliente puede elegir cómo prefiere comer la langosta menorquina. Como primer acercamiento, es conveniente empezar con una caldereta. Pero hay muchas más opciones: al horno gratinada con all i Oli, a la planta, salteada, brava, encebollada, al ajillo... Mimo en cocina y hospitalidad en un negocio hostelero de verdad, con precio medio a la carta de 90-130 euros.
Sa Llagosta, casa de David de Coca y Mónica Cortassa en Fornells.Marta Fernández Guadaño
  • Sa Pedrera d'Es Pujol. Es el negocio de Dani González Mora y Nuria Pendás, en Sant Lluis. Este autodenominado "cocinero artesano" con raíces asturianas decidió afincarse en una casa de campo en Menorca, isla de la que procede su madre, en un espacio que es uno de los restaurantes más antiguos de Menorca, con pasado como merendero y presente como comedor de cocina menorquina con un punto creativo. La oferta se desdobla en menú (120 euros) y platos a la carta (75-120 euros): Cóctel de gamba de la isla, Embutidos artesanales y quesos locales, el llamado Huevo termal, Oliaigua amb figues -sopa fría menorquina de sofrito-, Raya a la manteca negra, Mar y montaña de pollo con cranca y caza en temporada. No hay que perderse su carro de quesos. Está situado en el sur de la isla, en el Caserío de Torret, en plena Menorca rural, cerca del pueblo de Sant Lluís y colindante con la Talaia de Sa Pedrera des Pujol -monumento megalítico que da nombre al negocio-.
  • Pintarroja. Es el restaurante temporal que Eugeni de Diego abre cada verano en Menorca -en 2026, cumple cuarta temporada-. El cocinero catalán trabajó en elBulli de 2005 a 2011; tras el cierre como restaurante del espacio de Ferran Adrià en julio de 2011, se sumó a elBullifoundation, hasta que se emancipó y lanzó sus propios proyectos como asesor y gestor a través de Ático by Eugeni de Diego, firma con su mujer Ana Alvarado. Ofrecen consultoría y desarrollan restaurantes propios, como Bar Lombo, Colmado Wilmot y la cervecería 640, en Barcelona. A pocos metros del mar, en Es Castell, Pintarroja es un pop-up estival bajo un formato de "chiringuito de puerto". Con Abel Hernández como jefe de cocina, los pescados del día llenan sus mesas dentro de una carta de cocina directa de plancha y parrilla y platos para compartir al centro. Precio de 45-75 euros. Está abierto hasta el 15 de septiembre.
Eugeni de Diego abre Pintarroja cada verano en Menorca.
  • En Caragol. Es el proyecto del cocinero Javier Riaño, que dejó Madrid para afincarse en la isla donde veraneaba de pequeño y donde cogió un chiringuito en Sant Lluís, para convertirlo en restaurante. Es una clara pista para comer arroces en Menorca: del Senyoret con rape y calamar ala Negro con sepia y gamba, pasando por el de verduras o el de carabineros. Además, Tabla de embutidos menorquines o los pescados llegados de lonjas cercanas. Precio de 55-75 euros.
  • S'Escopinya. "Vinos, tapas, platos", se define este espacio en Cales Fonts, en Es Castell, que sirve cocina ligada al Mediterráneo bajo la jefatura del chef Kaya Jacobs. El producto y el recetario local protagonizan una carta, con apartado de barra. Entre los platos, Gambusi frito de Menorca, Tomates locales con yogurt ahumado, anchoa y albahaca, Macarrones gratinados con butifarra de la isla, Bikini menorquín y Calamares a la plancha con cebolla caramelizada y sobrasada. Para tapeo, funciona de 12 de la mañana hasta las 23.00, mientras los platos de cocina se destinan a un horario de cena. Precio de 30-65 euros.
El viaje a Italia de Paco MoralesUn comedor de alta cocina en LimaLera, un restaurante con habitaciones Comentar ÚLTIMA HORA
Fuente original: Leer en Expansión
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