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Miguel Ángel Asturias y el imperialismo bananero

Miguel Ángel Asturias y el imperialismo bananero
Artículo Completo 683 palabras
«La Compañía era más fuerte que el gobierno, más fuerte que las leyes, más fuerte que la voluntad de los hombres (…) el país entero era una finca, y los hombres, peones sin patria». Así escribe Miguel Ángel Asturias en 'El Papa verde' (1954), la obra central de su «trilogía bananera», en la que se incluyen también la anterior 'Viento fuerte' (1950) y la posterior 'Los ojos de los enterrados' (1960). Una inmensa parábola llena de selva, sudor y vidas truncadas que interpreta el universo de una gran multinacional frutera centroamericana como un sistema absoluto: un mecanismo infernal que, bajo el imperio del dólar , controla países, tierras, personas, lenguaje y hasta pensamiento. Sin citarla, el premio Nobel habla en su trilogía de la todopoderosa United Fruit Company, que operó en Honduras, Costa Rica, Panamá, Nicaragua, Colombia, Ecuador, Cuba y República Dominicana entre finales del siglo XIX y los setenta del siglo XXI. Y que en Guatemala estuvo directamente implicada en el golpe de Estado que derribó en 1954 al presidente Jacob Árbenz, con la intervención del gobierno estadounidense de Dwight D. Eisenhower , propiciando la llegada al poder del coronel Carlos Castillo Armas.Noticia Relacionada estandar Si Delcy maniobra en secreto en Washington con una delegación irregular David Alandete La vicepresidenta intenta acelerar contactos con EE.UU. mediante enviados con visados de turista, ante el próximo encuentro entre Trump y María Corina MachadoNo están los nombres propios en la novela de Asturias, sino los de sus personajes de ficción, que se convierten aquí en paradigma del modo de vida de las conocidas como «repúblicas bananeras» : la debilidad de sociedades y gobiernos convertidos en títeres sin escrúpulos, en provecho de puros intereses económicos. Una compañía sin alma que nos recuerda el mundo del gran hermano de Orwell, o el de la sociedad mundial de Huxley , pero con toda la fuerza de la gran literatura hispanoamericana. Ese ritmo lento, ese lenguaje embriagador, barroco y cargadamente simbólico que ilustra la opresión como uno de los eternos condicionantes de la condición humana .Claves Poder absoluto Golpes encubiertos Repúblicas sometidas Violencia estructural Lenguaje opresivo Historia recurrente Literatura denunciaUn asunto, el de la United Fruit, que ya había aflorado literariamente con otros ejemplos, como el del costarricense Carlos Luis Fallas, Calufa, con su novela 'Mamita Yunai' (1941), el testimonio de un autor que fue trabajador en las plantaciones. O 'Prisión verde' (1945), de Ramón Amaya Amador, que traslada la acción a Honduras. O más tarde, en el célebre episodio de la masacre de las bananeras que se cuenta, también de manera indirecta, en 'Cien años de soledad' (1967), de García Márquez . Y más cerca aún, con 'Tiempos recios' (2019), de Vargas Llosa , que narra el mismo episodio del golpe de Estado guatemalteco con todas sus claves de confabulación de políticos, empresarios, periodistas, espías y diplomáticos, en el trasfondo de la geopolítica mundial; el título de este último, por cierto, tomado directamente de Teresa de Jesús cuando hablaba de las persecuciones de la Inquisición en el siglo XVI.Lecturas para comprender hoy , cambiando acaso bananas por petróleo, y Eisenhower por Donald Trump , lo fácil que resulta desandar sesenta años en la historia del imperialismo estadounidense sobre su «patio trasero» del centro de América. Y comparando, aunque nos resulte odioso, estos Maduro, Delcy Rodríguez o Diosdado Cabello de hoy con aquel Castillo de Armas, tirano impuesto por la CIA que, también por cierto, terminó asesinado de dos balazos cuatro años después de haber tomado el mando en Guatemala, sin que todavía se sepa a ciencia cierta qué ocurrió…

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«La Compañía era más fuerte que el gobierno, más fuerte que las leyes, más fuerte que la voluntad de los hombres (…) el país entero era una finca, y los hombres, peones sin patria». Así escribe Miguel Ángel Asturias en 'El Papa verde' (1954), ... la obra central de su «trilogía bananera», en la que se incluyen también la anterior 'Viento fuerte' (1950) y la posterior 'Los ojos de los enterrados' (1960). Una inmensa parábola llena de selva, sudor y vidas truncadas que interpreta el universo de una gran multinacional frutera centroamericana como un sistema absoluto: un mecanismo infernal que, bajo el imperio del dólar, controla países, tierras, personas, lenguaje y hasta pensamiento.

Sin citarla, el premio Nobel habla en su trilogía de la todopoderosa United Fruit Company, que operó en Honduras, Costa Rica, Panamá, Nicaragua, Colombia, Ecuador, Cuba y República Dominicana entre finales del siglo XIX y los setenta del siglo XXI. Y que en Guatemala estuvo directamente implicada en el golpe de Estado que derribó en 1954 al presidente Jacob Árbenz, con la intervención del gobierno estadounidense de Dwight D. Eisenhower, propiciando la llegada al poder del coronel Carlos Castillo Armas.

La vicepresidenta intenta acelerar contactos con EE.UU. mediante enviados con visados de turista, ante el próximo encuentro entre Trump y María Corina Machado

No están los nombres propios en la novela de Asturias, sino los de sus personajes de ficción, que se convierten aquí en paradigma del modo de vida de las conocidas como «repúblicas bananeras»: la debilidad de sociedades y gobiernos convertidos en títeres sin escrúpulos, en provecho de puros intereses económicos. Una compañía sin alma que nos recuerda el mundo del gran hermano de Orwell, o el de la sociedad mundial de Huxley, pero con toda la fuerza de la gran literatura hispanoamericana. Ese ritmo lento, ese lenguaje embriagador, barroco y cargadamente simbólico que ilustra la opresión como uno de los eternos condicionantes de la condición humana.

Un asunto, el de la United Fruit, que ya había aflorado literariamente con otros ejemplos, como el del costarricense Carlos Luis Fallas, Calufa, con su novela 'Mamita Yunai' (1941), el testimonio de un autor que fue trabajador en las plantaciones. O 'Prisión verde' (1945), de Ramón Amaya Amador, que traslada la acción a Honduras. O más tarde, en el célebre episodio de la masacre de las bananeras que se cuenta, también de manera indirecta, en 'Cien años de soledad' (1967), de García Márquez. Y más cerca aún, con 'Tiempos recios' (2019), de Vargas Llosa, que narra el mismo episodio del golpe de Estado guatemalteco con todas sus claves de confabulación de políticos, empresarios, periodistas, espías y diplomáticos, en el trasfondo de la geopolítica mundial; el título de este último, por cierto, tomado directamente de Teresa de Jesús cuando hablaba de las persecuciones de la Inquisición en el siglo XVI.

Lecturas para comprender hoy, cambiando acaso bananas por petróleo, y Eisenhower por Donald Trump, lo fácil que resulta desandar sesenta años en la historia del imperialismo estadounidense sobre su «patio trasero» del centro de América. Y comparando, aunque nos resulte odioso, estos Maduro, Delcy Rodríguez o Diosdado Cabello de hoy con aquel Castillo de Armas, tirano impuesto por la CIA que, también por cierto, terminó asesinado de dos balazos cuatro años después de haber tomado el mando en Guatemala, sin que todavía se sepa a ciencia cierta qué ocurrió…

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Fuente original: Leer en ABC - Cultura
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