Esta funcionalidad es sólo para registrados
Esta funcionalidad es sólo para registrados
Esta funcionalidad es sólo para registrados
Esta funcionalidad es sólo para suscriptores
Hace poco, en el programa 'Irrepetibles' de Radio 5 conducido por Carles Mesa, el escritor y crítico cultural Jorge Carrión decía que, en las últimas décadas, se ha bajado muchísimo nivel de la literatura y que eso se refleja en la literatura popular y en ... su premio más importante, el Planeta. Señalaba Carrión que muchos de los premios Planeta de este siglo XXI jamás habrían sido premiados en el siglo XX, y que la causa de que algunos de los últimos ganadores tengan más que ver con el famoseo que con el oficio de escritor es la caída en picado de lo que se le exige a un superventas.
Para ilustrar esto, comparó a Stefan Zweig, que era un best seller del siglo XX, con el último premio Planeta. El escritor catalán afirmaba, con toda razón, que este nivel ínfimo del 'mainstream' es un fracaso colectivo, y señalaba la educación como una de sus causas. Ponía como ejemplo de este descalabro formativo el hecho de que muchos profesores de secundaria hoy escojan superventas mal escritos como lectura obligatoria. También la incapacidad de darle tiempo a una narración, de disfrutarla más allá de los hitos de la trama, lo cual es muy evidente en las series de televisión, que se ven obligadas a empezar con un 'flashforward' porque no hay paciencia. Todo ha de suceder de forma inmediata.
En la solapa se dice que el autor tiene 'una voz directa y sin adornos'. Basta adentrarse en sus páginas para comprender que es un subterfugio para encubrir su pobreza de lenguaje e imaginación
Añado que esta falta de paciencia para leer un libro o ver una película se lo he escuchado decir a no pocos padres con hijos adolescentes. Por lo visto, acostumbrados a la absoluta dispersión de la atención propiciada por el uso de internet, muchos no son capaces de concentrarse ni de profundizar.
Estoy de acuerdo en que, en buena medida, esto es un problema del sistema educativo. Un problema que además viene de lejos y que ahora se ha agudizado. Si bien antes no leíamos 'best sellers' mal escritos en el bachillerato, sí nos encontrábamos demasiado a menudo con profesores que no amaban la literatura ni eran capaces de enseñarla bien y trasmitir entusiasmo.
La falta de paciencia para leer un libro o ver una película se lo he escuchado decir a no pocos padres con hijos adolescentes
Recuerdo también que, aunque yo estudié filosofía, de vez en cuando cursaba alguna asignatura de literatura en la facultad de filología hispánica. Allí me sorprendía encontrarme con estudiantes (futuros maestros) que no leían nada, salvo lo prescrito en el programa. Estoy hablando de los años noventa. Tengo algunos conocidos que son profesores universitarios y me cuentan que hoy la situación es similar o peor.
Carrión es optimista y piensa que, puesto que ahora hay en el mundo más lectores que nunca, la minoría que todavía lee buena poesía y narrativa no deja de ser numerosa, y que gracias a ello la literatura resistirá. Que los dioses letraheridos le oigan.
Esta funcionalidad es sólo para suscriptores
Escucha todos los capítulos del podcast de Historia de ABC
Reino Unido prohibirá cocer marisco vivo: el fin de una tradición bajo el debate del bienestar animal
Seleccionamos las aspiradoras sin cable más potentes y prácticas para casa