Daniela Miazzo, creadora artística
«No me gusta la expresión 'malvivir': el arte no es una lucha, es un gran desafío»La creadora italiana afincada en Málaga rechaza el mito del artista precario y reflexiona sobre su propia carrera
Regala esta noticia Añádenos en Google Daniela Miazzo, en la calle Compañía. (Ñito Salas) 21/08/2026 a las 00:08h.Daniela Miazzo (Vicenza, Italia, 1991) es una de las mentes más creativas y vibrantes del panorama artístico actual en Málaga. La primera y más importante ... medida que ha tomado cuando ha podido es irse de vacaciones unos días. «Es necesario para poder seguir creando», asegura. En esta entrevista explica cómo es la vida del artista y señala por qué no le gusta la expresión «malvivir». Al mirarse en el espejo ahora sólo tiene ganas de sonreír, aunque no siempre ha sido así.
–Totalmente. Es mi marca personal. Podría haber sido peor, sin duda. Le agradezco muchísimo a mis padres que me hayan puesto Daniela.
–¿Una creadora se puede tomar vacaciones?
–Por salud mental hay que tomárselas. Este año he tenido la suerte de haber trabajado mucho y me he podido tomar 40 días. No es fácil tener tanto tiempo para dedicarlo a una misma, sobre todo siendo artista, un sector que mucha gente piensa que es siempre precario. He trabajado muy duro para que en mi caso no sea así. Además, para crear y gestar la próxima obra hace falta tener un momento de pausa y contemplación.
–La cuota de autónomo aún le duele o, citando a Shakira, está ya «facturando» en otras dimensiones.
–¡Yo soy team Shakira a tope! Afortunadamente tenemos proyectos importantes con clientes más grandes, así que la cuota de autónomo no me pesa.
–En general, ¿del arte se vive o se malvive?
–Sinceramente, no me gusta la palabra «malvivir», porque creo que es etiquetar de forma negativa al mundo del arte. Como cualquier trabajo, tiene sus luces y sus sombras. Es verdad que hay lugares donde el arte está más valorado y mejor pagado que en el sur de España, lo cual es una pena. En mi entorno, la mayoría de mis amigos artistas necesitan tener otro trabajo para salir adelante. Más que una lucha, que no me gustan las palabras bélicas, es un gran desafío.
–Desde fuera proyecta la imagen de una persona muy extrovertida. ¿Es su personalidad real o funciona a veces como un escudo?
–El escudo me lo pongo más bien cuando tengo que ir a eventos y prefiero no ser tan extrovertida. Pero sí, la extroversión es parte de mí, tengo muchísima energía. Eso no quita que tenga un día malísimo en el que me quiera enterrar a cien metros bajo suelo, pero por lo general vivo con alegría.
–¿Qué le quita el sueño en estos momentos?
–Ahora mismo tengo entre manos un proyecto que se sale totalmente de mi zona de confort. Me quita el sueño porque no sé exactamente cómo va a salir ni cómo va a evolucionar. Pero sé que tengo a mi lado a personas que me sostienen y me apoyan, así que intento meditar y dormir lo mejor posible.
–¿Cuándo descubrió que quería dedicarse al arte?
–Fue a raíz de una crisis personal. Ocurrió allá por 2014 o 2015. Yo estaba trabajando en una tienda con un horario convencional, pero fue un año de escalada en el que me encontraba muy mal. Hubo un momento en el que me vi desde fuera y me dije: «No estás bien contigo misma, hablas mal a la gente, aquí pasa algo». Hice una introspección muy profunda y me di cuenta de que no estaba haciendo lo que de verdad me apasionaba.
–¿Qué representa Málaga para usted?
–Para mí Málaga representa el nacimiento y el trampolín de lanzamiento. Es el lugar donde he podido nacer como artista real y la ciudad que me dará el impulso para llegar aún más lejos con mi trabajo.
–Cuando siente la necesidad de desconectar o refugiarse, ¿a qué rincón de la ciudad suele acudir?
–Tengo dos lugares favoritos. Uno es cualquier playa tranquila cerca de Sacaba, antes de las torres. Y el otro, que me encanta, son los Montes de Málaga.
–Si pudiera cambiar algo de la ciudad, ¿qué sería?
–Me gustaría que hubiera más comprensión hacia las necesidades de los ciudadanos que vivimos aquí día a día; por ejemplo, más zonas verdes. También me encantaría importar un proyecto que han hecho en mi ciudad natal, Vicenza: se llama 'Muros Libres'. El ayuntamiento habla con los propietarios de paredes o fachadas degradadas y las cede como lienzo libre para que cualquier artista pueda ir a pintar y aprender. Me parece una idea buenísima.
Carácter
"El escudo me lo pongo cuando voy a eventos y trato de no ser tan extrovertida"
–¿Una memoria de la infancia que le saca una sonrisa?
–Me da muchísima risa recordar la silla de diseño de mi padre, diseño italiano de los años 70 en piel de caballo blanco, totalmente pintada por mi hermano y por mí con rotuladores indelebles.
–¿Cuántos amores de verano recuerda?
–Uy, siempre he sido una chica de relaciones muy largas, así que amores de verano como tal... creo que he tenido tres.
–¿Cuál ha sido el artista que más ha escuchado a lo largo del verano?
–Onda Trópica. Mucha cumbia, la verdad. La cumbia siempre aporta alegría.
–Este año ha sido de gran intensidad profesional, incluyendo su exposición propia en el Centro Cultural María Victoria. ¿Qué proyectos futuros nos puede adelantar?
–Muy pronto voy a empezar a impartir talleres con la asociación AMAS en Mia's Garage, un espacio precioso en El Perchel. A partir de septiembre tendremos una programación enfocada en arte y salud mental. También daré talleres en el Centro MVA. Por otro lado, a la asociación ha llegado una figura maravillosa a la que llamamos la «conseguidora de proyectos». Gracias a ella hemos presentado propuestas intergeneracionales, con realidad aumentada y enfocadas en salud mental. Y tal vez... no lo quiero gafar, pero se viene una app bastante potente.
–¿Qué es lo que más echa de menos de Italia?
–El queso y la mozzarella de búfala. Y de mi tierra, los campos. Yo soy de la Llanura Padana, todo es campiña y un paisaje prácticamente liso; eso lo echo un poco de menos.
–Para los lectores que viajen a Italia, más allá de la pasta o la pizza, ¿qué especialidad gastronómica considera imprescindible?
–Si hablamos de queso, la burrata es lo mejor del planeta. Pero si van a mi zona, lo primero que pido al llegar es una tapa de Speck, un embutido ahumado increíble, o un croissant relleno de crema pastelera de la pastelería de mi pueblo. La crema de allí está hecha en otro planeta.
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