Lunes, 19 de enero de 2026 Lun 19/01/2026
RSS Contacto
MERCADOS
Cargando datos de mercados...
Política

Pilar Alegría y las víctimas voluntarias del sanchismo

Pilar Alegría y las víctimas voluntarias del sanchismo
Artículo Completo 894 palabras
 Leer

La memoria es corta en política, pero hubo una vez que Pilar Alegría fue antisanchista. Y no una cualquiera. De apariencia juvenil y moderna, origen humilde, experiencia política de nivel y un grado de desconocimiento suficiente como para ser el rostro de una renovación, fue una de las personas elegidas por Susana Díaz para formar parte del núcleo duro de su candidatura a liderar el PSOE. Alegría había ascendido rápido en el socialismo aragonés y ejercía como mano derecha de Javier Lambán en la época de la guerra entre Pedro Sánchez y los barones del partido, lo cual tenía implicaciones políticas interesantes: no apoyar los pactos con cualquiera con tal de gobernar, no dejarse arrastrar por el populismo para competir con Podemos y mantener al PSOE como una fuerza de Estado y baluarte en la izquierda de la democracia de 1978.

No es Alegría la única en haber saltado de una acera a la de enfrente, pero la verdad es que impresiona ver las fotos de aquellos tiempos. De la presentación de la candidatura de Susana Díaz, mano a mano con Eduardo Madina, al paseo por Ferraz camino a la sede del partido que encabeza este artículo. En la noche de la derrota, aquel día de llantos susanistas y baroniles, ocupó un lugar destacado junto a Susana y otras dirigentes como Elena Valenciano o Soraya Rodríguez. Un grupo de apestadas desde entonces. Su lugar lo ocuparon quienes salieron a continuación. Los vencedores: Sánchez, flanqueado por Ábalos y Cerdán.

En el viaje que llevó a Pilar Alegría de un grupo a otro está la historia reciente del PSOE y el punto exacto en el que Pedro Sánchez ha colocado al partido. Incluso cuando Alegría ya había entrado en el Gobierno como ministra de Educación y había pasado a ser vista por ciertas personas como una traidora, muchos dentro del PSOE la seguían considerando como una esperanza a la que agarrarse tras la esperada derrota electoral de 2023. Ella, junto a otros ministros y dirigentes que formaban el grupo de los sanchistas pero no mucho, parecía dispuesta a recoger los restos del desastre de los indultos y los pactos con Bildu para reconstruir el partido.

Pero aquello no ocurrió nunca. Lejos de eso, Alegría ha sido partícipe voluntaria de todos los desmanes de esta legislatura. Haber sido la portavoz del sanchismo en los dos últimos años no es algo de lo que alguien pueda recuperarse fácilmente, porque la hemeroteca no es aquí refugio sino condena, y ahí quedan para siempre tus atribuladas explicaciones de la amnistía, tus justificaciones de la corrupción y tu comida con Paco Salazar.

En los vídeos tiktokeros por los que ha apostado para la campaña en Aragón, y más allá de lo afortunados o no que estén siendo, se aprecia el alivio por haber abandonado la silla caliente del Consejo de Ministros. Pero la realidad siempre vuelve y una vez que has cruzado determinados límites no tienes escapatoria. Ahora toca defender la última barrabasada, que no es sólo una financiación a la carta para Cataluña pactada con Junqueras en reuniones clandestinas e impuesta al resto de comunidades autónomas, sino que además trae un regalo dedicado a ella, como es haber situado a Aragón, y no a ninguna otra, en el último puesto de la tabla de desigualdad autonómica.

Ella aspira a que la derrota en las elecciones del 8 de febrero no sea tan dolorosa como para obligarle a dimitir. Un resultado que le permita sentarse discretamente en la oposición en las Cortes de Aragón mientras se consuma el naufragio nacional sería más que suficiente para Alegría, como lo es para todos los candidatos socialistas. Un lugar en el que sobrevivir en espera de tiempos mejores.

El sondeo de Sigma Dos que publicamos hoy le deja poco margen, aunque de momento puede decir que peor ha sido lo de Gallardo en Extremadura. La tendencia es la misma que en el resto de España: sube el PP, sube más Vox y baja bastante el PSOE. Parte de los votos socialistas van a otros partidos de izquierda, pero otra parte va al centro y la derecha, materializándose el trasvase entre bloques que el muro de Sánchez quería evitar.

Alegría tiene una fidelidad de voto de sólo el 59%, así que el desastre puede ser mucho mayor y la campaña va a ser importante. Si consolida el 25,8% de intención de voto de la encuesta de hoy y se queda en la horquilla alta de 20 escaños, puede tener salvación. Si se desliza hacia los 18 escaños será difícil, porque significará que ha ido regular esta estrategia de defender las cesiones a los independentistas ante un electorado que, con Lambán y la Alegría de antaño, llevaba una década entendiendo que los privilegios a la comunidad vecina eran un perjuicio para la suya. Entendiéndolo bien, vaya. Que uno haya decidido ser una víctima voluntaria no significa que los demás también tengan que serlo. Aragón dirá.

Fuente original: Leer en El Mundo - España
Compartir