El PNV selló ayer su entente con EH Bildu para aumentar la imposición del euskera en la administración vasca. El pacto alcanzado entre las dos formaciones nacionalistas permitirá que hoy el Parlamento Vasco apruebe solo con los 27 votos del partido de Aitor Esteban, la abstención de Bildu y el voto en contra de PSOE vasco, PP, Sumar y Vox que a partir de ahora será cada administración vasca la que establezca los índices de plazas públicas en las que el euskera será requisito obligatorio.
La alianza nacionalista representa, para el catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad vasca Alberto López Basaguren, un 'Lizarra lingüístico'. «Es un acuerdo entre nacionalistas dejando al margen y pasando de lo que puedan pensar el resto de partidos. Con independencia de que en el ámbito político suponga o no fricciones entre los partidos de gobierno, yo creo que puede tener importantes efectos sociales», advirtió ayer Basaguren tras anunciarse el compromiso que hoy se visualizará en la Cámara vasca. Partidos y sindicatos nacionalistas firmaron un pacto soberanista en 1998 que excluía al resto de fuerzas vascas con el que ETA anunció un alto el fuego que duró apenas un año.
Los dos partidos avalan la propuesta impulsada por el PNV que califican de «una vía adecuada y técnicamente prudente» que tiene como objetivo «realizar una contribución efectiva a la normalización del euskera en las administraciones públicas vascas y a la garantía de los derechos lingüísticos de la ciudadanía».
El cambio determinante que avalan con su acuerdo las dos formaciones nacionalistas supone la eliminación de los índices generales de obligado cumplimiento que fueron acordados en la Ley de 1982 aprobada por PNV y el PSOE vasco con Herri Batasuna en contra.
«EH Bildu mantiene los presupuestos que defendió en su día Herri Batasuna y es ahora el PNV el que asume ahora visión de cómo se debe de afrontar el tema lingüístico», sostiene Basaguren que participó como experto en la ponencia parlamentaria que tenía como objetivo lograr un acuerdo amplio incluyendo a partidos nacionalistas vascos con el resto de fuerzas parlamentarias.
Los índices de obligado cumplimiento que ahora se eliminan estos índices establecen, según la doctrina jurídica del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco (TSJPV), el máximo de plazas en las que el euskera es obligatorio. Las sentencias judiciales que han dado la razón a aspirantes no euskaldunes fueron descalificadas por PNV, EH Bildu, sindicatos nacionalistas y grupos de fomento del euskera como una «ofensiva judicial». Una interpretación que no comparten la mayoría de los vascos porque el 50% descarta esta presunta «ofensiva» y el 47,6% ha manifestado, según el Deustobarómetro, que ya hay «demasiadas exigencias» de euskera para optar a un puesto de funcionario en el País Vasco.
«No es solo esta reforma que puede estar vinculada al proceso de estabilización de los interinos tenga repercusión práctica para mucha gente va más allá de la reforma de la Ley de empleo. Están saliendo muchas cosas que ponen de manifiesto de que el futuro en materia lingüística viene de un acuerdo exclusivamente entre nacionalistas», advierte López Basaguren .
El compromiso de continuidad entre PNV y Bildu para monitorizar conjuntamente los efectos de la reforma y para acordar futuros cambios deja fuera de juego al resto de partidos vascos. Además, si consideran que no hay «suficiencia estructural» con los cambios se abren a implementar la propuesta de Bildu que plantea la obligación de saber euskera para todos los funcionarios sin índices ni generales ni particulares aunque admite cadencias en algunos municipios en virtud de su realidad sociolingüística.
Aunque el PNV justifica esta ruptura con el PSOE vasco como elemento de protección jurídica para blindar las convocatorias de empleo público, el abogado Ignacio López Lera constata los problemas que acarreará con su aplicación.
«No se trata de cuestionar el euskera ni la obligación de las Administraciones públicas de garantizar la atención en las dos lenguas oficiales. El problema es que la norma deja un margen muy amplio a cada ayuntamiento y entidad pública para decidir qué plazas tendrán perfil lingüístico preceptivo, vencido o diferido», sostiene el abogado irunés. López Lera ha sido el letrado vasco que representando a funcionarios interinos y trabajadores de sociedades públicas ha logrado las sentencias más importantes en defensa del principio de igualdad y de acceso a la función pública frente a los denominados «derechos lingüísticos» que enarbolan PNV y EH Bildu.
«Sustituir un índice general por índices propios de cada entidad no elimina el problema: puede trasladarlo a cada ayuntamiento. Si no existen criterios homogéneos, objetivos y verificables, podrían producirse situaciones muy distintas entre municipios y, en la práctica, impedir el acceso al empleo público a personas que cumplen los requisitos de mérito y capacidad pero no poseen perfil lingüístico», constata el abogado López Lera tras la entente nacionalista.