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Pol Rodríguez: «'Ravalear' es una fantasía hiperrealista que nace de mi sed de venganza»

Pol Rodríguez: «'Ravalear' es una fantasía hiperrealista que nace de mi sed de venganza»
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«Es una crítica al virus especulativo que todos llevamos dentro», afirma el director sobre la serie que se acaba de estrenar en HBO Max
Pol Rodríguez: «'Ravalear' es una fantasía hiperrealista que nace de mi sed de venganza»

«Es una crítica al virus especulativo que todos llevamos dentro», afirma el director sobre la serie que se acaba de estrenar en HBO Max

Regala esta noticia Añádenos en Google Pol Rodríguez, durante el rodaje de 'Ravalear'. (Lucía Faraig)

Iker Cortés

Madrid

26/05/2026 a las 00:09h.

Pol Rodríguez (Barcelona, 1977), ganador del Goya a la mejor dirección junto a su amigo Isaki Lacuesta por 'Segundo premio', la cinta de Los Planetas, ... se inspiró en una vivencia familiar para alumbrar 'Ravalear', la serie que desde hace unos días está disponible en HBO Max. Durante 90 años, su familia había regentado Can Lluís, un restaurante en El Raval, donde daba de comer a los vecinos del barrio, hasta que un fondo buitre compró el edificio en el que se encontraba el local y tuvieron que abandonar el negocio. Rodríguez parte de esta historia personal para trazar las líneas maestras de 'Ravalear', una ficción que codirige de nuevo con Lacuesta, está protagonizada por Enric Auquer, María Rodríguez Soto, Quim Ávila y tiene como antagonistas a Sergi López y Alba Guilera.

-No es la primera vez porque de alguna manera, en algunos de mis proyectos parto tanto de los sitios donde he vivido o de los ambientes donde he crecido y es materia que me ayuda muchísimo para enfrentarme al proyecto y para tener una proyección emocional

-¿Cómo ha gestionado toda esa exposición?

-En realidad la exposición no ha sido tanta. 'Ravalear' sí que parte y se inspira en la historia que nos pasó a mi familia, pero solo es eso. A partir de ahí, todo es una ficción: yo cojo elementos biográficos, pero lo que hago es dramatizarlos y ponerlos en el género thriller y usarlos de manera dramática y hay hasta un punto de divertido en ello. Me he divertido muchísimo encontrando cosas o imaginándome esos personajes, cómo podían ser en mi ficción, y dándoles la visión y el punto de vista para la venganza.

-¿Había sed de venganza?

-Totalmente, no me escondo para nada. Yo hice este proyecto pensando hasta dónde hubiese llegado yo mismo, si no hubiese respetado las leyes y hubiese intentado salvar el restaurante y enfrentarme a este gigante inmobiliario. Y ahí hay mucho de esto, para mí es como una fantasía hiperrealista.

Vitalidad

«El Raval es un barrió dinámico per se. Tú andas por El Raval y no te puedes parar, hay una energía que te empuja siempre»

-La puesta en escena es brutal, con una urgencia que te pone en la piel de quien, como una espada de Damocles, se enfrenta a un desahucio.

-Desde el primer momento, quería hacer una serie que fuera muy dinámica. El Raval es un barrio dinámico per se, o sea, tú andas por El Raval y no te puedes parar, hay una energía que te empuja siempre. Es un barrio donde pasan mil cosas, donde hay situaciones muy distintas entre sus vecinos, gente muy precaria, gente al contrario, porque hay muchos turistas, entonces es un sitio muy de contrastes. Y luego sí que quería transmitir un poco esta urgencia y esta presión que sientes cuando te enfrentas a un proceso de desahucio y a una lucha con un fondo de inversión, que te das cuenta de que no estás en igualdad de condiciones y tienes que buscar soluciones en un terreno al que tú no estás habituado porque tú no conoces esa realidad de calle y no sabes cómo puedes defender tu sitio. Y empiezas a crear estrategias con las que a veces te equivocas y acaban en una deriva y en una espiral que te va atrapando y no sabes cómo salir de ahí.

-Es una feroz crítica.

-Sí, al virus especulativo y a nosotros como sociedad, pues todos tenemos un poco metida la especulación inmobiliaria y sacar rédito a un piso. Nos han educado con que tienes que tener una casa, tienes que comprártela y no puedes estar de alquiler. Tenemos como una condición sobre la vivienda como un valor o un producto, cuando debería ser un bien universal. No hay que sacar crédito de un sitio donde tienes que ir a vivir. Si empezamos con esas dinámicas, lo que pasa es que acabamos abusando unos de los otros, acabamos especulando unos contra los otros y esto es como muy peligroso. Y eso es lo que me interesaba: ver hasta qué punto nosotros mismos llegamos a estos límites.

-De hecho, la serie no es nada maniquea. Carga contra el fondo y contra el agente inmobiliario al que da vida Sergi López, pero también muestra la cruda realidad de los okupas, cobrando alquileres o quedándose con las mejores viviendas en detrimento de otras familias...

-Sí, la idea era enfrentarte a personajes humanos. Y sí que son, más que los malos, los personajes antagónicos. Claire (Alba Guilera) es una broker de un fondo de inversión que hace su trabajo. Es lógico, dentro de su día a día, su religión es el beneficio y todo lo que se salga de tener beneficio no entra en sus planes porque está educada así, porque trabaja de eso, y esas son sus técnicas. Quizá el personaje más rastrero es Cristóbal (Sergi López), porque es un personaje bisagra que transita en los dos lados y es un tipo que quiere pertenecer a otra clase social y no tiene escrúpulos para traicionar a cierta gente. Pero sí que es verdad que cuando empiezo a investigar, me doy cuenta de la complejidad de cada uno de estos puntos. ¿Cuántas horas echa al día una tipa de un fondo de inversión? Trabaja de 18 a 20 horas diarias y está hecha mierda, tanto que tiene que trabajar de pie porque si no se duerme. Y dices, coño, esta tía la está pasando fatal con una crisis de ansiedad que yo no lo querría en mi día a día. Pero también te das cuenta, en el colectivo okupa, obviamente, no todo se hace correctamente. Con lo cual hay muchos grises en la serie. Me interesaba mucho mostrar estos grises, la necesidad de cada uno de estos colectivos y el abuso de cada uno de estos colectivos. Cómo al final el interés de un piso vacío nos afecta a todos y nos lleva a todos a una deriva un poco bizarra.

Pol Rodríguez. (Víctor Lafuente)

-'Ravalear' trata un problema que se encuentra ya en buena parte de España. ¿Por qué cree que los políticos no están tomando medidas?

-Está muy claro, porque hay unos intereses económicos de empresas y de holdings. Es así, lo vimos en el 2008 claramente cuando el Estado rescató a unos bancos y ese dinero nunca se devolvió al Estado. A partir de ahí, la deriva donde estamos ahora es mucho más compleja, con esa permisividad de que entren fondos y capital extranjero, porque obviamente las arcas del país están vacías... Todo esto ha llevado a que hoy el 50% de las compraventas de España se hacen sin hipoteca y eso significa que si tú quieres comprarte un piso, con hipoteca, pues ya tienes el 50% menos de opciones, y también que el que no pueda comprar el piso y tenga que ir de alquiler ya va a tener a un 50% de gente que puede decidir a qué precio ponerse ese piso en al alquiler.

Optimista

«Hay esperanza porque sí creo en la protesta y en el pueblo. Nos podemos levantar y pedir explicaciones»

-¿Hay esperanza?

-Yo creo que sí hay esperanza porque sí creo en la protesta y en el pueblo y es lo que yo he hecho con 'Ravalear', protestar ante esta situación. Lo que tenemos que hacer es protestar y pedir explicaciones y responsabilidades a los políticos. Creo que sí que nos podemos levantar y pedir explicaciones, porque si no, no hay solución posible. Las reglas no son para todos iguales. Tú te compras tu vivienda y tienes un impuesto, tú compras una segunda vivienda y no tienes impuestos. No me jodas. O sea, para vivir tengo que pagar impuestos y para especular, ¿no? Eso no es el mismo juego, señores.

-¿Qué dificultades han tenido para introducir las cámaras en El Raval?

-Ninguna. Hemos trabajado en el barrio supercómodos. Fue un éxito encontrar un edificio vacío en el centro de El Raval, donde pudiésemos construir un restaurante en el que funcionaran las planchas, las freidoras, y que tuviera los apartamentos vacíos para poder rodar. Estaba en ruinas y lo construimos todo. Yo podía hacer un plano secuencia, ir del restaurante, subir las escaleras y entrar en los pisos sin problema.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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