- ELEANOR OLCOTT, JOE LEAHY, ZIJING WU Y DEMETRI SEVASTOPULO
Mientras Washington teme que la inteligencia artificial se descontrole, las empresas chinas priorizan igualar su nivel tecnológico, dejando la regulación global atrapada en un clima de desconfianza mutua.
Investigadores estadounidenses alertaron este mes sobre la amenaza potencialmente existencial que representa la inteligencia artificial (IA), pero sus homólogos chinos afirman que la determinación de Estados Unidos de dominar esta tecnología dificulta encontrar puntos en común en materia de seguridad.
Think tanks y empresas tecnológicas chinas han mantenido conversaciones informales con sus pares estadounidenses antes de la cumbre que se celebrará la próxima semana entre el presidente estadounidense Donald Trump y el líder chino Xi Jinping, y que será seguida de cerca en busca de indicios de que sus gobiernos puedan cooperar en los riesgos que plantea la IA.
Las personas involucradas en las conversaciones de las últimas semanas explican que ambas partes comparten muchas preocupaciones sobre los peligros que plantean los sistemas de IA potentes y potencialmente incontrolables. Sin embargo, añaden que la rivalidad tecnológica entre Estados Unidos y China ha dificultado acordar "salvaguardas" para gestionar el riesgo.
Estas tensiones salen a la luz después de que Dario Amodei, consejero delegado de Anthropic, publicara un ensayo el fin de semana pasado en el que pedía a los principales laboratorios estadounidenses que ralentizaran el ritmo de desarrollo de la IA.
Amodei también argumentó que cualquier ralentización debería crear mecanismos para que Estados Unidos mantenga su ventaja tecnológica sobre China, como la restricción del acceso de Pekín a chips avanzados y la intervención contra las empresas chinas que entrenan a sus modelos utilizando resultados de sus rivales estadounidenses, en un proceso denominado destilación.
Xiao Qian, vicedecana del Instituto de Gobernanza Internacional de la IA de la Universidad de Tsinghua en Pekín, cuyo departamento ha participado en conversaciones extraoficiales con sus homólogos estadounidenses, afirma que los expertos chinos se muestran decepcionados por los comentarios de Amodei.
"Sentimos cierta preocupación o decepción porque los expertos de la comunidad de seguridad de la IA en China desean colaborar con Estados Unidos en la gestión de los riesgos fronterizos, pero el ensayo de Amodei hizo que la gente sintiera que el margen de cooperación era aún más limitado de lo esperado", explica Xiao.
El hecho de que Amodei vincule la cuestión con la seguridad nacional "dificulta aún más cualquier posible cooperación. Así que las cosas se están complicando cada vez más".
Global Times, el tabloide nacionalista del Partido Comunista, criticó el lunes la afirmación de Amodei de que un liderazgo chino en IA supondría un "grave peligro para Estados Unidos y el mundo".
El diario recogía las declaraciones de un "experto" chino que afirmaba que las palabras de Amodei "corrían el riesgo de convertir la seguridad de la IA en un asunto geopolítico de suma cero, en lugar de abordar un desafío global que requiere la cooperación entre las principales potencias de IA", añadiendo que el directivo actuaba movido por "intereses comerciales".
Bajas expectativas
De cara a la cumbre entre Trump y Xi del 24 de septiembre, personas al tanto de las conversaciones dentro del Gobierno estadounidense indican que tienen muy pocas expectativas de que los líderes lleguen a un acuerdo sustancial sobre la IA.
China afirmó en mayo que ambos líderes habían acordado establecer un diálogo sobre la IA en una cumbre en Pekín, pero desde entonces no se han celebrado conversaciones formales sobre el tema. Trump aseguró haber discutido con Xi las "salvaguardas" para la IA, pero el fin de semana pasado declaró que no eran necesarias en Estados Unidos.
Otra fuente de fricción son las acusaciones estadounidenses de que los laboratorios chinos están tomando atajos desarrollando modelos mediante la destilación. En una reunión ministerial del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico celebrada en Chengdu en julio, Bill Guidera, funcionario del Departamento de Comercio de Estados Unidos, expresó su preocupación por la destilación de modelos en discusiones con la Administración del Ciberespacio de China, según fuentes cercanas a las conversaciones. Funcionarios chinos rechazaron las acusaciones calificándolas de infundadas, y argumentaron que ignoraban los avances independientes de las empresas nacionales.
La Casa Blanca advirtió públicamente a Pekín que Estados Unidos tomaría medidas contra China por la destilación de modelos. La Agencia de Seguridad Nacional y otros organismos de seguridad acusaron la semana pasada a varios grupos chinos, entre ellos DeepSeek y Alibaba, de destilar modelos, algo que, según afirmaron, se realizó "probablemente con el conocimiento del Gobierno chino".
Expertos chinos señalan que las acusaciones de destilación de modelos dificultan alcanzar un consenso. "Las afirmaciones que atribuyen el desarrollo de modelos chinos a la destilación de modelos estadounidenses... generan preocupaciones en materia de seguridad y presión política en torno a la cooperación en tecnologías avanzadas", explica Sun Chenghao, investigador del Centro de Seguridad y Estrategia Internacional de la Universidad de Tsinghua.
Varios expertos señalan que ambas partes se centran en amenazas diferentes de la IA. Mientras que el debate en Estados Unidos gira en torno a los riesgos existenciales futuros y en cómo evitar que la IA se descontrole, los reguladores chinos se centran en riesgos existentes como el hackeo, y en cómo prevenir la difusión de material políticamente sensible.
"A China no le conviene implementar una supervisión estricta ahora, ya que el país va por detrás en la IA", explica una persona familiarizada con la postura de los reguladores chinos.
Varios ejecutivos e inversores de importantes grupos chinos de IA señalan que también hay poca discusión de relevancia dentro de ellos sobre los riesgos catastróficos o existenciales de la IA.
"No se habla en absoluto de la seguridad de la IA en las reuniones de inversores", asegura un inversor de dos grandes empresas chinas de modelos de lenguaje. "Ha sido muy recientemente cuando han comenzado algunas conversaciones entre investigadores y en charlas informales, pero nada comparable a lo que ocurre en Estados Unidos. La gente está muy centrada en mejorar sus capacidades y resolver los problemas actuales".
Un ejecutivo de una empresa china de IA explica que desarrolladores líderes como DeepSeek y Moonshot aspiran a lograr la inteligencia artificial general, pero normalmente dan por sentado que sus pares estadounidenses alcanzarán este hito primero.
"La empresa que desarrolle primero la IA general tendrá que responder a las cuestiones éticas", afirma el ejecutivo. "Las empresas chinas están centradas en ponerse al día y en encontrar la manera de generar beneficios".
El temor escala en China
Aun así, la preocupación por los riesgos de la IA está escalando posiciones en la agenda política de China. El domingo, el Ministerio de Seguridad del Estado emitió una de las advertencias más completas hasta la fecha por parte de una alta autoridad china sobre los peligros que plantea la IA, detallando amenazas que van desde ciberataques y robo de datos hasta inestabilidad política y conflicto militar.
La persona cercana a los reguladores chinos asegura que la declaración fue una "insinuación a Estados Unidos de que hay margen para hablar de la IA durante la reunión entre Xi y Trump", lo que demuestra que a los funcionarios chinos "les preocupa la agenda de la amenaza de la inteligencia artificial".
Las principales empresas de IA de ambos países no han mantenido conversaciones formales y directas sobre los riesgos, pero algunos de sus empleados se han sumado a las charlas informales organizadas por think tank. Aun así, muchos en el sector consideran fundamental que se celebren conversaciones directas entre los gobiernos.
Las personas involucradas en las conversaciones informales indican que entre las áreas de posible acuerdo se encuentran el desarrollo de sistemas de evaluación comunes para valorar la seguridad de los modelos, mecanismos para revelar usos maliciosos de la IA y canales formales para que ambos países se alerten mutuamente si los sistemas avanzados de IA se comportan de forma imprevista o llevan a cabo acciones perjudiciales.
Una persona que participó en las conversaciones propuso un sistema de este tipo a la Administración Trump, pero fuentes cercanas a la situación señalan que no hay indicios de que la propuesta prosperase.
Scott Singer, codirector de la Iniciativa de IA de China del Carnegie Endowment for International Peace, que también ha participado en las conversaciones entre ambas partes, afirma que los riesgos "cada vez más graves" que plantea la inteligencia artificial impulsarán en última instancia a Washington y Pekín a buscar puntos en común.
"Hemos llegado a un punto en el que los riesgos son lo suficientemente amenazantes para ambos países como para que sea necesario un diálogo", sostiene. "El Gobierno chino es pragmático en su política exterior y el Gobierno estadounidense está liderado por un negociador... Existe demasiado riesgo en no contar con un canal formal de comunicación para ambas partes".
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