El 23 de septiembre de 2023, durante el debate de la frustrada investidura de Alberto Núñez Feijóo, el presidente del Gobierno y secretario general del PSOE ejecutó uno de sus célebres golpes de efecto. El número uno dejó su lugar en la tribuna de oradores al diputado socialista y ex alcalde de Valladolid, Óscar Puente. Un hecho muy relevante, porque a partir de entonces el orador que humilló a Feijóo -"señor Feijóo, de ganador a ganador..."- se convirtió en el alter ego de Pedro Sánchez. Aquello empoderó definitivamente al ex alcalde vallisoletano, que hizo un uso sin complejos ni matices del poder que Sánchez puso en sus manos.
Puente fue nombrado ministro de Transportes y se designó a sí mismo tuitero en jefe del Gobierno de España para disparar en el mundo digital de la mañana a la noche contra los medios críticos, contra periodistas del ámbito progresista, y sobre todo contra Feijóo, la diana favorita de sus insultos. Muchos le han recordado estos días su hiriente ironía contra Alfonso Fernández Mañueco en la ola de incendios del pasado verano. Puente es el político socialista más ensalzado por los más intensos cafeteros de Pedro Sánchez, a la vez que el ministro que más enemigos internos ha reclutado en esta legislatura por la "soberbia y la arrogancia" que muchos altos cargos socialistas han sufrido en sus carnes. "Se ha dedicado a insultar a todo el mundo", denuncian sus compañeros de partido.
"El domingo por la noche no sabíamos a lo que nos enfrentábamos, la gestión de una tragedia con tanto dolor y tantas víctimas es muy dura, y difícil. Teníamos el fantasma de la dana muy presente y la exigencia era muy elevada. Óscar Puente se hizo cargo desde el primer momento por decisión del presidente. Tomó las riendas, y te puede caer mejor o peor, pero en este tipo de situaciones es cuando se demuestra la valía de un gestor. El ministro ha sacado al alcalde que fue, ha dado la cara durante toda la semana, respondió a todas las preguntas que hizo Feijóo en cuestión de horas y en menos de cinco días ya tenemos una hipótesis clara de las causas del accidente". Éste es el resumen que hacen las fuentes oficiales de la Presidencia del Gobierno. "Óscar ha superado una situación muy difícil en la peor semana posible para un Gobierno", concluyen.
El ministro de Transportes, en la última de sus extenuantes ruedas de prensa, aseguró que su cargo está a disposición del presidente, pero que no teme la destitución. En efecto. Bien sabe él que Pedro Sánchez y la dirección del PSOE están entusiasmados con su gestión comunicativa de una tragedia que ha puesto en cuestión los fallos y la capacidad de un servicio público, como es el transporte ferroviario en España. Todas las fuentes consultadas aseguran que la confianza de Sánchez en Puente se ha reforzado aún más. Con entusiasmo, incluso. "Ha dado la cara incluso sabiendo que se la podían partir". Dar la cara es una de las cualidades más valoradas hoy en día en un Gobierno que no atraviesa su mejor momento de fortaleza política y de credibilidad.
El ministro de Fomento ha logrado, incluso, que los críticos del PSOE, liderados por Emiliano García-Page, se hayan situado al lado del Gobierno sin fisuras. La oposición del PP, principal objetivo del activismo digital del ministro, ha puesto en cuestión las informaciones oficiales sobre las causas del accidente y las labores de rescate, pero no todo el partido. El presidente andaluz, Juanma Moreno, ha guardado un exquisito respeto institucional hacia Sánchez y su ministro de Transportes.
El presidente del Gobierno suma un acontecimiento dramático más a sus ya casi ocho años en Moncloa. "Desgraciadamente, tenemos ya mucha experiencia en gestionar crisis", reiteran en Moncloa.
Sin embargo, como en la propia realidad de la Alta Velocidad Española (AVE), joya de la corona del transporte, no es oro todo lo que reluce. Algunos altos cargos socialistas advierten que una cosa es ganar la comunicación, lo que se llama el "relato" en esta era política, y otra distinta pensar que lo sucedido no va a aumentar el descontento de la ciudadanía con este Gobierno. "El accidente viene precedido de muchas denuncias sobre los fallos de los trenes y mal estado de la infraestructura, del sindicato de maquinistas y muchos expertos. Todos los viajeros han experimentado este mal funcionamiento y Puente nunca ha reconocido fallos. La tragedia de los trenes será una cosa negativa más en la falta de credibilidad del Gobierno". Las mismas fuentes expresan su preocupación por el enfado de las víctimas debido a la tardanza en recuperar los cadáveres y a las dudas sobre el retraso en detectar el tren Alvia, con numerosos fallecidos en su interior.
Las federaciones socialistas que concurrirán a las elecciones de Aragón, Castilla y León y Andalucía no temen que la gestión de la tragedia tenga incidencia en las campañas electorales, según fuentes de esas comunidades.