- LEILA ABBOUD, BARBARA MOENS Y NIC FILDES.
Siguiendo el ejemplo de Australia, Europa endurece el control digital infantil, aunque la eficacia de las medidas genera dudas ante la facilidad para burlar restricciones técnicas y las discrepancias regulatorias.
Los países europeos están avanzando hacia la prohibición general del acceso de los menores a las redes sociales, a pesar de las dudas sobre su implementación y el riesgo de una nueva batalla con las tecnológicas estadounidenses.
Con Francia a la cabeza y cerca de aprobar una ley, España, Grecia, Países Bajos y Dinamarca también han anunciado que tomarán medidas para mantener a los jóvenes fuera de plataformas como TikTok, Instagram y X. El Parlamento británico ha mantenido debates preliminares y el Gobierno ha iniciado consultas con las partes interesadas.
Sin embargo, intentos anteriores de regular las plataformas en línea han fracasado debido a las muchas maneras que existen de evadirlas. Las iniciativas en Francia y Reino Unido que restringían el acceso de menores a sitios pornográficos fueron ampliamente eludidas mediante redes privadas virtuales que ocultan la ubicación, mientras que algunas empresas se negaron a cumplir los requerimientos.
Clara Chappaz, embajadora francesa para asuntos digitales, declaró a Financial Times que si suficientes países implementaran controles en las redes sociales, los hábitos de los niños evolucionarían, incluso si las medidas fueran imperfectas.
"La mejor manera de ser efectivos es que los países trabajen juntos. Es como con los cigarrillos: con el tiempo, hubo un punto de inflexión", afirmó, añadiendo que las normas francesas sobre pornografía han reducido a la mitad la exposición de los menores.
Riesgos asociados
El movimiento para restringir el acceso de los menores a las redes sociales surge después de que los científicos descubrieran que su uso está asociado con un mayor riesgo de depresión y ansiedad, soledad y dismorfia corporal. Los padres también están cada vez más preocupados por la frecuencia y la dificultad de controlar el acoso en estas aplicaciones.
El año pasado, Australia promulgó la primera prohibición mundial del acceso de los menores de 16 años a las redes sociales. Desde diciembre, las empresas deben realizar comprobaciones de edad o se arriesgan a multas de hasta 50 millones de dólares australianos (30 millones de euros) por infracciones sistemáticas.
Si bien la ley aún se encuentra en sus etapas iniciales, han surgido desafíos para su aplicación a medida que los jóvenes usuarios cambian a otras aplicaciones de redes sociales que aún no están cubiertas o burlan los controles de edad.
El Gobierno australiano afirma que la prohibición está funcionando, ya que las empresas tecnológicas han eliminado 4,7 millones de cuentas identificadas como pertenecientes a menores, pero admite que la plena aplicación del régimen llevará años.
A diferencia de Australia, el marco regulatorio de la UE podría complicar su aplicación, ya que Bruselas, y no las capitales nacionales, es el único organismo que puede imponer sanciones a las principales plataformas de redes sociales a través de su Ley de Servicios Digitales (DSA). Los críticos advierten de que las normas nacionales podrían resultar ineficaces, poniendo en riesgo la confianza pública.
A medida que crece el impulso para endurecer las restricciones, la resistencia de la industria tecnológica se ha vuelto evidente, rompiendo con la tradicionalmente discreta presión en Bruselas.
Cuando el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, prometió la semana pasada vetar el acceso de los niños a las redes sociales, acusando a las plataformas de "adicción, abuso, pornografía, manipulación y violencia", se enfrentó a una furiosa respuesta de Elon Musk. "El sucio Sánchez es un tirano y un traidor al pueblo español", escribió Musk en X, su red social.
Pavel Durov, fundador de la aplicación de mensajería cifrada Telegram, envió una andanada a todos los usuarios españoles advirtiéndoles de que Sánchez "podría convertir a España en un estado de vigilancia bajo la apariencia de protección".
"No es una cuestión sólo de los niños; requiere que las plataformas utilicen controles estrictos, como identificaciones o biometría... Lo que erosiona el anonimato y abre la puerta a la recopilación masiva de datos", añadió el multimillonario ruso.
En Bruselas y en las capitales nacionales, empresas tecnológicas como Meta y TikTok presionan contra las prohibiciones totales, argumentando que son una respuesta terminante a las preocupaciones de los padres y que las salvaguardas existentes, como la restricción de las cuentas para los adolescentes, son suficientes. Advierten que las prohibiciones corren el riesgo de empujar a los niños hacia plataformas no reguladas, y Meta ha argumentado que la verificación de edad debería gestionarse a nivel del sistema operativo o de la tienda de aplicaciones.
Independientemente de la presión de la industria, el creciente impulso en países como Francia y España, respaldado por un fuerte apoyo público, ha obligado a la Comisión Europea a actuar con mayor decisión. El debate se ha centrado en los umbrales de edad y los métodos de verificación, considerados durante mucho tiempo el punto débil de la protección infantil en línea.
Esto marca un cambio respecto de hace tan sólo unos años, cuando Francia aprobó una ley que restringía el acceso a las redes sociales para los menores de 15 años, que requerían el consentimiento de los padres, pero Bruselas la bloqueó por entrar en conflicto con la DSA.
Sin embargo, persisten las divisiones entre los países de la UE y en el seno de la Comisión sobre hasta dónde se puede llegar.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha expresado su firme apoyo, y en septiembre declaró que estaba observando las restricciones de Australia "para ver qué próximos pasos podemos dar en Europa", añadiendo que "son los padres, no los algoritmos, quienes deberían criar a nuestros hijos".
La jefa de Tecnología de la UE, Henna Virkkunen, ha abogado, en cambio, por aplicar la legislación vigente para proteger a los niños, señalando que cada país tiene diferentes sensibilidades en cuanto a los límites de edad.
La mayoría de las plataformas de redes sociales ya establecen una edad mínima de 13 años, pero su aplicación depende de la declaración propia del usuario.
Verificación de edad
Francia planea exigir a los sitios web que realicen verificaciones de edad, como hizo Australia, pero algunos abogan por las llamadas soluciones basadas en tiendas de aplicaciones, que obligarían a los menores de 16 años a verificar su edad a través de Apple o Google, en lugar de hacerlo con cada aplicación individual. Esto también limitaría la transferencia de datos personales. La Comisión está desarrollando un prototipo de aplicación de verificación de edad que dificultaría que los jóvenes eludan las restricciones mediante VPN u otros métodos alternativos.
Dariusz Standerski, secretario de Estado del Ministerio de Asuntos Digitales de Polonia, afirmó que un enfoque sistémico de este tipo sería mejor. "Quiero una ley que se pueda ejecutar. De lo contrario, es sólo teoría", declaró.
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