“En SpaceX, realmente eres responsable de un producto de principio a fin”, expresa un exempleado que comenzó en la compañía en 2009 y pasó unos seis años supervisando parte de su software. “Sabía que si el software no funcionaba, era mi culpa. Se trata de dejar que los expertos tomen decisiones expertas, para bien o para mal, y la mayoría de las veces funcionó”.
El ingeniero, que solicitó el anonimato para relatar conversaciones delicadas, afirma haber visto a Musk demostrar este principio en numerosas ocasiones, incluyendo una reunión en la que el director ejecutivo se emocionó hasta las lágrimas por haber permitido que un proyecto clave sufriera un retraso considerable. “Nunca llegaremos a Marte si esto es lo que aceptamos”, recuerda que dijo Musk sobre la demora. Cree que los líderes de equipo presentes en la reunión lo interpretaron no solo como un llamado a retomar el rumbo, sino también como una demostración de confianza y autoridad, en lugar de una gestión excesivamente controladora.
Las ofertas de empleo actuales de SpaceX exigen que los ingenieros contratados demuestren una gran responsabilidad, desde la concepción hasta la entrega. La empresa también incorpora esta idea mediante el título informal de "ingeniero responsable", que se menciona en los anuncios de trabajo. "Los ingenieros responsables asumen sus errores y colaboran con las personas necesarias para encontrar soluciones", comenta Tom Mueller, primer empleado de SpaceX y director ejecutivo de Impulse, la empresa desarrolladora de la nave espacial.En SpaceX, en última instancia, Musk toma las decisiones importantes y corrige el rumbo cuando es necesario, y todos los demás se alinean para cumplir sus directivas, explica Crabtree. "Así es como siempre se ha gestionado la empresa", añade. "Y quiere que siga siendo así después de salir a bolsa".
Qué cambiará en SpaceX
SpaceX se enfrenta a grandes desafíos. La compra del deficitario laboratorio de investigación en IA de Musk, xAI, ha hecho que la empresa en su conjunto no sea rentable. Su sueño de llegar a Marte requiere un cohete más potente, que SpaceX aún no ha logrado operar de forma fiable. Además, la posibilidad de una mayor competencia y una regulación gubernamental más compleja siempre estará presente.
Si SpaceX fracasa, su excesiva participación accionaria probablemente solo le dará la culpa a Musk. Los mayores fondos de pensiones públicos del país instaron a Musk a ceder parte de su control antes de la salida a bolsa; pero no lo hizo.
“Si crees en los mercados libres y justos, la voluntad del pueblo debería importar”, manifiesta Rob Lalka, profesor de negocios en la Universidad de Tulane y autor de Los alquimistas del capital riesgo: cómo las grandes tecnológicas convirtieron las ganancias en poder. “La concentración de poder implica que creen saber más que los mercados públicos”, añade.
Cada vez surgen más empresas que imitan los valores y la cultura de SpaceX. Decenas de exempleados de SpaceX han fundado startups. Manning, el exingeniero, es ahora el director ejecutivo de la empresa de satélites Xona Space Systems. El concepto de "responsabilidad total" no está escrito en las paredes ni en los materiales de capacitación, pero se refleja en valores corporativos como la responsabilidad y la ambición, señala. "Contratamos a personas inteligentes para que nos digan cómo se deben hacer las cosas y asuman la responsabilidad". En los próximos años, Musk, SpaceX y su red de colaboradores demostrarán hasta dónde puede llegar esta mentalidad.
Artículo originalmente publicado enWIRED. Adaptado por Mauricio Serfatty Godoy.