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Queremos ser fontaneros pero no trabajar como los fontaneros

Queremos ser fontaneros pero no trabajar como los fontaneros
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Queremos que haya fontaneros, pero no queremos serlo bajo las condiciones actuales. Los oficios técnicos viven hoy una edad de oro de demanda, impulsados por la transición energética y la necesidad de infraestructuras para la propia IA, pero su atractivo sigue estancado en viejos estigmas y precariedades. En un escenario donde los sectores con escasez de personal pagan ya salarios de hasta 54.000 euros, el reto de la economía española no es solo formar a nuevos profesionales, sino convencer a una generación quemada por la pantalla de que el futuro también se construye —y se paga muy bien— lejos de un escritorio. Leer
ProfesionesQueremos ser fontaneros pero no trabajar como los fontanerosActualizado 21 MAY. 2026 - 18:52

Queremos que haya fontaneros, pero no queremos serlo bajo las condiciones actuales. Los oficios técnicos viven hoy una edad de oro de demanda, impulsados por la transición energética y la necesidad de infraestructuras para la propia IA, pero su atractivo sigue estancado en viejos estigmas y precariedades. En un escenario donde los sectores con escasez de personal pagan ya salarios de hasta 54.000 euros, el reto de la economía española no es solo formar a nuevos profesionales, sino convencer a una generación quemada por la pantalla de que el futuro también se construye —y se paga muy bien— lejos de un escritorio.

El fontanero puede considerarse una metáfora del nuevo mercado laboral: es un oficio necesario, difícil de deslocalizar, resistente a la automatización completa y, sin embargo, todavía poco deseado como proyecto profesional si no viene acompañado de un mejor salario, de estabilidad y condiciones. Un reciente estudio de LinkedIn concluye que casi siete de cada diez españoles considerarían cambiar a un trabajo de oficio si éste ofreciera mejores condiciones.

La investigación de LinkedIn insiste en que este cambio de percepción coincide además con una creciente demanda de estos perfiles en sectores clave para la economía española, como comercio minorista (71%), transporte, logística y cadena de suministro (66%), agricultura y ganadería (65%), construcción (54%) o manufactura (51%). Sin embargo, y pese a esta evolución, el trabajo de oficina continúa siendo la opción laboral más atractiva para el 43% de los españoles encuestados. De hecho, la realidad actual del mercado laboral hace que tan solo el 31% elija un empleo de oficio y apenas un 20% opta por profesiones vinculadas al sector servicios.

Los españoles quieren ser fontaneros, pero no les gustan las condiciones de trabajo de este oficio. Lo que realmente dice el mercado es que los oficios han recuperado valor económico y social porque sostienen la vivienda, la energía, la industria, la logística, los cuidados materiales de la vida cotidiana y la infraestructura física de la economía digital. Pero también dice que la demanda por sí sola no crea atractivo.

Para que un joven, una mujer, un trabajador de oficina quemado o un parado de larga duración elija un trabajo de oficio, nuestro mercado laboral tendrá que ofrecer algo más que vacantes: tendrá que brindar buenos salarios, seguridad, formación pagada, progresión, certificaciones, prestigio, conciliación posible y empresas que traten estos trabajos como carreras técnicas, no como mano de obra intercambiable.

No es baja cualificación

Un trabajo de oficio no es necesariamente un empleo de baja cualificación. Cedefop, la agencia europea para el desarrollo de la formación profesional, define a los trabajadores de oficio como "profesionales que aplican conocimientos y habilidades específicas para construir y mantener edificios, formar metal, instalar estructuras, ajustar máquinas, reparar equipos, producir alimentos, trabajar madera, textiles u otros materiales, normalmente con herramientas manuales, eléctricas o maquinaria". En esa categoría entran albañiles, carpinteros, fontaneros, soldadores, instaladores y reparadores eléctricos, mecánicos electrónicos, trabajadores de alimentación y otros perfiles técnicos manuales.

ESCO, la clasificación europea de capacidades, competencias, cualificaciones y ocupaciones, funciona como un diccionario que identifica ocupaciones y habilidades relevantes para el mercado laboral y la educación en Europa. Desde esta aproximación, el oficio moderno no se define sólo por el nombre del puesto, sino por una combinación de habilidades técnicas, seguridad, diagnóstico, trato con clientes, uso de herramientas digitales, interpretación de planos, mantenimiento, resolución de problemas y aprendizaje continuo.

Esta es una de las razones por las que los oficios están ganando atractivo. La inteligencia artificial puede redactar informes, programar, generar imágenes o asistir en tareas administrativas, pero no puede presentarse en una vivienda para reparar una fuga, subir a una cubierta, instalar una bomba de calor, soldar una tubería o diagnosticar una avería eléctrica en una fábrica. Así por ejemplo O*NET, la base ocupacional del Departamento de Trabajo de Estados Unidos, describe a los electricistas como profesionales que instalan, mantienen y reparan cableado, equipos y sistemas conforme a códigos técnicos, incluyendo alumbrado, intercomunicadores y sistemas de control. Es una ocupación física, pero también normativa, técnica y de diagnóstico.

También el informe Future of Jobs Report 2025 del Foro Económico Mundial identifica la tecnología, la transición verde, los cambios demográficos, las tensiones geoeconómicas y la incertidumbre económica como motores de transformación laboral hasta 2030. Entre los empleos que crecerán con fuerza aparecen perfiles tecnológicos y verdes, pero también ocupaciones de primera línea vinculadas a construcción, transporte, agricultura, energía e infraestructuras.

El informe Labour shortages and surpluses in Europe 2024, elaborado para la Autoridad Laboral Europea y EURES, identifica entre las ocupaciones con escasez más extendida a soldadores, oxicortadores, cocineros, profesionales de enfermería y electricistas de edificios. También señala que muchas de las carencias persistentes se concentran en construcción, ingeniería, transporte y otros trabajos técnicos.

Y la transición energética es otro gran motor de cambios: En su World Energy Employment 2025, la Agencia Internacional de la Energía concluye que el empleo energético mundial creció en 2024 más rápido que el conjunto de la economía, hasta alcanzar 76 millones de empleos, impulsado por la inversión en infraestructuras energéticas. El mismo informe advierte de que los perfiles técnicos aplicados son los más difíciles de contratar: electricistas, trabajadores de líneas eléctricas, instaladores solares fotovoltaicos, tuberos, instaladores de gas y soldadores figuran entre las ocupaciones energéticas con mayores restricciones de oferta.

La paradoja de la IA

Incluso se da una curiosa paradoja: la propia inteligencia artificial está creando demanda de oficios físicos. Jensen Huang, consejero delegado de Nvidia, afirmó recientemente en un discurso en Carnegie Mellon que "la expansión de la IA requerirá fábricas, centros de datos, electricidad, refrigeración, obra, acero, fontanería e instalación eléctrica". Según Reuters, en Estados Unidos el auge de centros de datos, renovables y redes eléctricas está intensificando la falta de trabajadores de energía, construcción y redes. Serían necesarios allí alrededor de 507.000 trabajadores adicionales en transmisión, red e infraestructura energética hasta 2030.

Además, los salarios internacionales ayudan a entender por qué muchos jóvenes y trabajadores de mediana edad miran de nuevo hacia los oficios. En Estados Unidos, la mediana anual de los electricistas fue de 62.350 dólares en mayo de 2024, y el Bureau of Labor Statistics prevé que el empleo en esa ocupación crezca un 9% entre 2024 y 2034, mucho más que la media. Los fontaneros, tuberos y especialistas de vapor tuvieron una mediana anual de 62.970 dólares, con el 10% superior por encima de 105.150 dólares. Los técnicos de calefacción, climatización y refrigeración registraron una mediana de 59.810 dólares y una previsión de crecimiento del 8%.

Situación en España

En España, la demanda se concentra en varios frentes. El primero es la construcción, especialmente las actividades especializadas, rehabilitación, eficiencia energética y vivienda. La Fundación Laboral de la Construcción señaló que en 2024 la afiliación del sector alcanzó 1.409.887 personas, un 1,9% más que el año anterior, y que el Régimen General superó el millón de afiliados, la cifra más alta desde 2010. BBVA Research identifica la falta de mano de obra como "una de las barreras más relevantes para la actividad constructora" y advierte del problema añadido que supone que desde 2019 haya aumentado la proporción de trabajadores mayores de 45 años.

El segundo frente es la industria manufacturera. El SEPE señala en Tendencias del mercado de trabajo en España 2026 dificultades para cubrir vacantes de soldadores y oxicortadores, mecánicos y ajustadores de maquinaria agrícola e industrial, operadores de máquinas-herramienta, instaladores de cerramientos metálicos, carpinteros metálicos, reparadores de equipos eléctricos y chapistas. Esta lista muestra que la escasez no afecta sólo al albañil tradicional, sino a la base técnica de la industria: metal, mantenimiento, maquinaria, electricidad y reparación.

El tercer frente es la energía. En nuestro país, la transición hacia renovables, electrificación, rehabilitación energética y autoconsumo exige instaladores eléctricos, técnicos de mantenimiento, especialistas en climatización, frigoristas, montadores, perfiles de operación y mantenimiento, y trabajadores con capacidad para combinar conocimiento eléctrico, digital y normativo. La guía salarial de Adecco para energéticas identifica perfiles ligados a mantenimiento, coordinación de equipos y ejecución de proyectos energéticos, mientras que su guía industrial recoge posiciones como técnico de mantenimiento, soldador y frigorista.

El cuarto frente es el transporte, el sector de logística y la cadena de suministro. El informe europeo de EURES subraya la escasez en transporte y almacenamiento, con especial tensión en conductores y operadores de maquinaria móvil. En España, el informe salarial de Randstad Research 2026 analiza bandas retributivas en sectores como retail, logística y transporte, ingeniería, química y farma, salud, IT, ventas y finanzas, lo que permite comparar dónde se paga mejor la competencia técnica y dónde la presión de demanda todavía no se traduce plenamente en salarios altos.

El quinto frente es el mar y determinados oficios de difícil cobertura. El Catálogo de Ocupaciones de Difícil Cobertura del SEPE incluye frigoristas navales, maquinistas navales, mecánicos navales, carpinteros de aluminio, montadores de carpintería metálica, instaladores electricistas de edificios y viviendas y conductores-operadores de grúa.

Los más demandados y mejor pagados

Si buscamos cuáles son los oficios más demandados a escala internacional, la respuesta incluye a electricistas, trabajadores de redes eléctricas, instaladores solares, técnicos de climatización y bombas de calor, soldadores, tuberos, mecánicos industriales, técnicos de mantenimiento, operadores de maquinaria, trabajadores de construcción especializada y conductores u operadores logísticos. En España, la lista se podría concretar en soldadores, mecánicos y ajustadores industriales, electricistas, frigoristas, fontaneros, oficiales de construcción, carpinteros metálicos, operadores de grúa, técnicos de mantenimiento, instaladores energéticos y perfiles navales. La demanda se reparte principalmente entre construcción, industria, energía, transporte-logística, agroalimentación, naval y servicios técnicos.

Por o que se refiere a los más cotizados, globalmente los mejores salarios aparecen donde coinciden escasez, riesgo, certificación, responsabilidad técnica, disponibilidad y barreras de entrada: ascensores, redes eléctricas, electricidad industrial, tubería especializada, soldadura homologada, mantenimiento industrial, climatización avanzada y energía. En España, los datos agregados no permiten decir que "ser fontanero" garantice un salario alto, pero sí muestran que energía e industria pagan mejor que servicios de baja cualificación. Según la Encuesta Anual de Estructura Salarial del INE, el salario medio anual en España fue de 28.049,94 euros en 2023, mientras que la actividad mejor remunerada fue suministro de energía eléctrica, gas, vapor y aire acondicionado, con 54.447,96 euros; en el extremo opuesto, hostelería registró 16.985,78 euros.

No todos los oficios pagan bien, y no todos pagan mal. Un oficial con experiencia, certificaciones, movilidad, disponibilidad o cartera propia de clientes puede mejorar mucho su retribución. Un trabajador de entrada, sin certificación o en actividades intensivas en subcontratación, puede encontrarse con salarios modestos. Adecco, por ejemplo, sitúa perfiles industriales esenciales como técnicos de mantenimiento, soldadores y frigoristas dentro de guías salariales que permiten ver diferencias por experiencia, ciudad y especialidad. Y Randstad Research analiza casi 400 posiciones en 14 sectores y ocho localizaciones, lo que confirma que la remuneración depende tanto del oficio como del sector, la región, la experiencia y la posición dentro de la cadena de valor.

El atractivo de un oficio no se mide sólo por el sueldo. Se mide también por la seguridad, la salud, los horarios, los desplazamientos, la climatología, la carga física, la autonomía, la estabilidad y la carrera profesional.

Una persona puede estar dispuesta a cambiar a un oficio si ve estabilidad, un buen salario, aprendizaje y futuro. Pero puede rechazarlo si el paquete real incluye madrugones, obra, frío, calor, desplazamientos, riesgo de lesión, subcontratación, presión de plazos, poca flexibilidad, salarios iniciales discretos y una imagen social todavía inferior a la del empleo de oficina. Eurofound mide la calidad del trabajo en siete dimensiones: ingresos, perspectivas, habilidades y autonomía, tiempo de trabajo, intensidad, entorno social y entorno físico.

Y la Formación Profesional es parte de la solución, pero no toda la solución. La OCDE sostiene que "ampliar el acceso a la FP será clave para responder a la demanda de trabajadores cualificados y adaptarse a las transiciones verde y digital". En España, los datos del Ministerio de Educación muestran que la FP dual mejora la inserción: en Grado Medio, la afiliación el primer año es del 40,1% y en Grado Superior del 63,2%; tres años después, asciende al 64,6% y al 72,1%, respectivamente.

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Fuente original: Leer en Expansión
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