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Pedro Luis Domínguez Quevedo, en una de las terrazas situadas en la plaza de Santa Ana, con vistas a la Catedral. Arcadio Suárez Quevedo: «'El Baifo' es volver a casa para contar quién soy de verdad»El artista grancanario firma su disco más identitario tras un retiro creativo en Ibiza y un regreso emocional a Canarias
Jorge Rivero Pablos
Las Palmas de Gran Canaria
Viernes, 24 de abril 2026, 08:41
vuelve a la escena, pero esta vez lo hace desde su casa, desde ese lugar donde sus raíces emergen y lo mueven. Su tercer trabajo musical, 'El Baifo', es un álbum con aroma a Canarias impregnado en cada una de las notas que resuenan al encender este nuevo proyecto. «A mí me llena de orgullo saber que la gente me ve como un representante de las islas… pero yo solo soy uno más», afirma Quevedo al ser preguntado por su relación con Canarias y su música.'El Baifo' es, en esencia, la mirada de un artista hacia su tierra y sus raíces. Es la imagen que se le aparece cuando regresa en avión a su ciudad, porque es aquí donde empieza todo: su casa, su familia y sus amigos. «Cuando estoy fuera, pienso en Las Palmas, es la imagen que se me viene». Por eso esta nueva etapa musical está profundamente ligada al archipiélago. «Para mí es muy importante estar cerca de Canarias, volver y hacer las cosas desde aquí. Creo que es la forma más natural y la que fomenta que las cosas salgan como soy yo».
Al fin y al cabo, todo este regreso es un acto de celebración, la vuelta a lo que siempre ha sido, y de ahí nace este álbum. Su nueva música funciona como un refugio y un punto de encuentro con los jóvenes de Canarias, porque de eso se trata, la visión de un chico más que, tras su triunfo musical, regresa a su «casa». Es una historia contada con mimo, donde hay espacio para el disfrute, pero también para la reflexión y la añoranza. «Quiero que la gente, cuando la escuche, se emocione. Yo, a día de hoy, tras haberlo escuchado muchas veces, sigo recibiendo el mensaje», confiesa.
«Quiero que la gente, cuando la escuche, se emocione. Yo, a día de hoy, tras haberlo escuchado muchas veces, sigo recibiendo el mensaje»
Este nuevo trabajo es un viaje de sensaciones en el que los distintos momentos se reparten con precisión para transmitir exactamente lo que pretende. Con sonidos profundamente identificativos de la cultura de las islas, los instrumentos canarios, como las chácaras, el tambor herreño o el timple de Hirahi Afonso, se entrelazan con una producción actual y festiva. El álbum construye un círculo medido al milímetro para contar una historia perfectamente hilada, con subidas y bajadas que no son casuales, sino que responden a un motivo de peso: «Esas subidas y bajadas para mí representan lo que son las islas. Cómo es vivirlas desde fuera o desde dentro. Es la historia de mi vida, esa dualidad entre la nostalgia del pasado y la celebración», cuenta en una entrevista a Canarias7.
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El artista Pedro Luis Domínguez Quevedo. Arcadio SuárezLas colaboraciones más esperadas
La montaña rusa emocional que atraviesa 'El Baifo' también se refleja en las colaboraciones que lo componen. El álbum se mueve entre la raíz y la celebración, y lo hace a través de voces que amplifican esa dualidad. En 'Hijo de Volcán', uno de los temas más conmovedores del proyecto, Los Gofiones aportan un halo de pertenencia y memoria colectiva que eriza la piel desde la primera escucha. Ese sentimiento se entrelaza con el pulso caribeño de Tonny Tun Tun y Elvis Crespo en 'Gáldar y 'La Graciosa', dos colaboraciones que imprimen un sello latino y confirman la versatilidad del disco.
Incluso Nueva Línea, el grupo revelación de los últimos carnavales, se suma a la fiesta con 'Al golpito', una de las canciones más disfrutables del álbum.
Entre todas las colaboraciones, había una que estaba escrita desde el principio. «La única colaboración que tenía clara era la de Lucho RK, La Pantera y Juseph. Era necesario un tema los cuatro juntos», cuenta. Algo va a pasar es la confirmación de aquellos cuatro «chiquillos» que empezaron a hacer música por diversión y que hoy ocupan un lugar propio —y merecido— en la industria musical nacional. «Entre todos nos hemos apoyado mucho, aunque tengamos proyectos distintos», añade.
Según el artista canario, el éxito que vive esta generación no surge de la nada. «El éxito de ahora es hereditario… no viene de una generación que irrumpió de repente», afirma, reconociendo el trabajo silencioso de décadas de artistas canarios que abrieron camino cuando casi nadie miraba hacia las islas.
Respecto a su colaboración con Elvis Crespo, a quien describe como «un tío súper humano«, Quevedo recuerda especialmente la grabación del tema en la isla que le da nombre, un entorno que terminó impregnando la canción de una energía cálida y espontánea. Allí, cuenta, pudo disfrutar del proceso y del ambiente que generó el puertorriqueño entre todo el equipo. «Cuando veo a gente que lleva 30 años en la industria y sigue siendo cercana… eso es una lección», reconoce.
Para Quevedo, todas estas uniones surgieron de manera orgánica. «Lo que me pedía el cuerpo al escuchar las canciones era colaborar con estas personas. Todo se dio como un proceso muy normal», explica.
El artista Pedro Luis Domínguez Quevedo. Arcadio SuárezIbiza, el lugar donde todo comenzó
Quevedo recuerda el camp de Ibiza como un retiro creativo y emocional que llegó en un momento de calma antes de un año que se intuía frenético. Allí se reunió con sus amigos para hacer música sin presión, simplemente por el placer de crear. En ese ambiente de desconexión, risas y conversaciones largas nació 'Ni Borracho', compuesta en la última noche del encuentro. Aquella canción lo «movió» y terminó convirtiéndose en la chispa que encendió el resto del disco. En ese mismo espacio coincidieron Juseph, Lucho RK y La Pantera, una energía colectiva que más tarde cristalizaría en proyectos como 'Algo va a pasar'.
«Había terminado, había sacado Buenas Noches, ya llevaba varios meses fuera, y dentro de nada me iba para Latinoamérica con el tour. Sentí la necesidad de crear música», recuerda el artista.
El proceso creativo del álbum se extendió por distintos lugares del mundo, y esa itinerancia se percibe en las canciones. «Hay temas del álbum que se nota que están escritos fuera de Canarias, y eso se nota en esa añoranza», reflexiona. Las composiciones fueron surgiendo entre viajes, giras y regresos a casa, y esa mezcla de distancias y retornos atraviesa todo el proyecto. De hecho, la última canción en completarse fue «Flakito», tal y como él mismo confirma.
«Fue un momento de decir: vale, me voy a juntar con mis amigos de nuevo, vamos a pasarlo bien, a hacer música, que es lo que nos gusta», recuerda.
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El artista Pedro Luis Domínguez Quevedo. Arcadio SuárezSu recuerdo del 24 de mayo de 2025 y su próxima gira
Su etapa de 'Buenas Noches' fue, quizá, la más distante de Canarias en apariencia, aunque en el fondo las islas nunca dejaron de estar presentes. Y si hay un día que resume esa conexión emocional, es el 24 de mayo de 2025. Aquella noche, el Estadio Gran Canaria se convirtió en el epicentro de un acontecimiento histórico, más de 41.000 personas llenaron el recinto para vivir uno de los conciertos más multitudinarios que ha visto el archipiélago. Cuando las luces del escenario, instalado en el centro del campo de su equipo de toda la vida, se encendieron y comenzó a sonar el reloj, el rugido del público confirmó que Quevedo ya era parte de la memoria colectiva de su tierra.
El éxito fue rotundo. Y también emotivo. La aparición sorpresa de Los Gofiones, interpretando 'Ay mi Gran Canaria' y 'Somos Costeros', dejó una de las estampas más simbólicas de la noche. Aquella imagen, profundamente arraigada en la identidad isleña, terminaría siendo una de las semillas que darían forma a 'Hijo de Volcán', uno de los pilares más sentimentales de 'El Baifo'.
Sin embargo, para Quevedo, el recuerdo de ese día es más difuso. Aunque asegura no ser de los que se ponen nerviosos al subir al escenario, aquella noche fue la excepción. «Ese día iba con el piloto automático. Por desgracia, recuerdo muy pocas cosas del escenario. Probablemente, la presión me jugó un mal momento», admite. Y aun así, lo considera uno de los momentos «más importantes» de su carrera. Su gira 'Buenas Noches' reunió a más de 320.000 personas, pero nada se comparó con cantar en su isla, ante su familia, sus amigos y quienes lo han apoyado desde el principio. «Cuando me bajé del escenario, recuerdo que no sabía si quería vomitar o qué quería», confiesa. Aprender a gestionar esa presión fue, reconoce, un proceso complejo.
«Por desgracia, recuerdo muy pocas cosas del escenario. Probablemente, la presión me jugó un mal momento»
Ahora, la etapa de El Baifo le abre la puerta a regresar al estadio con otra mirada. «Quiero volver al estadio para disfrutarlo entero esta vez». Aunque todavía no hay detalles, ni se pone fechas concretas sobre la próxima gira, sí tiene claro que las ganas de volver a la carretera están intactas. Y esta vez, con un proyecto que invita a celebrar. «Lo musical será muy disfrutón por la idiosincrasia del álbum», asegura. Su objetivo es claro, «llevar un trocito de las islas a todos los lugares a los que lleguemos».
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El artista Pedro Luis Domínguez Quevedo. Arcadio SuárezCinco años después, Quevedo confirma su reinado sin perder la esencia
Han pasado algo más de cinco años desde que la voz de Quevedo irrumpiera en el panorama musical y rompiera las reglas hasta posicionarse como uno de los artistas españoles con mayor proyección internacional. Desde entonces, el estrellato se ha convertido en su territorio natural: acumula más de 28 millones de oyentes mensuales en Spotify, cifras previas incluso a la semana de lanzamientos de 'El Baifo'.
En este tiempo, Quevedo se ha consolidado como el artista canario más relevante de las últimas décadas, un ascenso que tuvo su punto de inflexión con 'Cayó la noche remix', el éxito colectivo que supera los 326 millones de reproducciones y que marcó un antes y un después en su carrera. La confirmación definitiva llegó con la 'BZRP Music Sessions #52', convertida en himno del verano de 2022 gracias a aquel 'Quédate' y en un símbolo de orgullo para Canarias, con más de 2,62 millones de escuchas en la plataforma. «Intento no ser tan consciente de todo para vivir más tranquilo… vivir el día a día», reconoce.
«Hay cosas que Pedro no haría si no fuese Quevedo, y al revés. Al final, Pedro seguramente no es capaz de subirse al escenario»
Pero, a pesar de la magnitud de los números, Quevedo sigue siendo Pedro. «Hay cosas que Pedro no haría si no fuese Quevedo, y al revés. Al final, Pedro seguramente no es capaz de subirse al escenario». Ese binomio es esencial para entender el equilibrio entre la persona y el artista en el que se ha convertido.
Su día a día es sencillo, similar al de cualquier joven con una vida alejada de los focos mediáticos. Y eso, en gran medida, es gracias a su círculo cercano, quienes lo mantienen con los pies en la tierra y le permiten vivir de forma orgánica y natural. «Eso me hace ser agradecido con la vida que tengo», reflexiona.
El artista Pedro Luis Domínguez Quevedo. Arcadio SuárezQuevedo, Bad Bunny y la inspiración
El pasado mes de febrero, con el lanzamiento de 'Ni Borracho', las redes sociales estallaron en debate. Por un lado, quienes celebraban el tema como el nuevo himno oficioso del carnaval; por otro, quienes lo interpretaban como un intento de subirse a la ola de Bad Bunny. Pero, lejos de cualquier estrategia calculada, Quevedo insiste en que la canción nació de un impulso genuino: volver a lo que le pedía el cuerpo, a sus raíces y a su identidad más personal.
Eso no significa que esconda su admiración por el puertorriqueño, una de las figuras más influyentes de la música global. «Todo el mundo sabe que a mí me encanta Bad Bunny… es mi inspiración máxima. Es una inspiración para todos… pero no he intentado meterme en folclore porque no es el momento», explica con naturalidad.
Para él, la música es un proceso continuo de inspiración y retroalimentación. Nada surge de la nada. «Los artistas se han inspirado en otros artistas toda la vida. Yo empecé a hacer música porque escuchaba música», reflexiona. Y pone como ejemplo su BZRP Music Sessions #52: «No me levanté en mi casa y dije 'quédate'… escuché un montón de artistas para poder crear esa canción», recuerda, desmontando la idea de la genialidad espontánea.
Aun así, defiende con firmeza su sello propio. «Tengo una manera muy única de hacer las cosas… mi visión, mi manera de escribir, mi voz. El que quiera entenderlo lo entenderá… y el que no, pues irá a Twitter a llorar», sentencia, consciente de que la autenticidad también implica incomodar a algunos.
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