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'Radio Sarajevo', asedio, pilas y ositos de gominola

'Radio Sarajevo', asedio, pilas y ositos de gominola
Artículo Completo 629 palabras
La guerra de Bosnia recibió una atención mediática inédita hasta entonces. El impacto pervive en muchos de quienes asistimos por televisión a escenas como las de civiles esquivando la muerte a diario en la avenida de los francotiradores. Durante casi cuatro años, Sarajevo se convirtió en el escenario de una cacería humana a manos de las fuerzas serbobosnias, que disparaban arbitrariamente desde las colinas que rodean la ciudad. Si alguna vez se preguntó cómo resistieron sus habitantes, le entusiasmará este libro.Tijan Sila tenía sólo diez años cuando empezaron a caer las primeras bombas sobre Sarajevo. El autor reconstruye en una apasionante novela su experiencia desde el comienzo de la guerra hasta su exilio a Alemania en 1994. Lo hace desde la mirada infantil –una perspectiva menos habitual en la literatura sobre la descomposición de la antigua Yugoslavia–, que Sila traduce en una narración cruda , atravesada por la ternura y los destellos de humor negro. De ahí nace buena parte de la intensidad emocional de un relato con ecos de Spiegelman y Kertész que es capaz de mostrar el horror de la guerra sin caer en el victimismo ni en los excesos sentimentales.Narrativa 'Radio Sarajevo' Autor Tijan Sila Traducción Javier García Albero Editorial Libros del Asteroide Año 2026 Páginas 200 Precio 19,95 euros Valoración ****A partir de esa mirada, Sila compone una crónica extraordinariamente lúcida de la cotidianidad bajo el asedio , donde su alter ego infantil tiene que aprender a convivir con la violencia, la precariedad y el aburrimiento. A la escasez de los suministros básicos, se añade la dificultad de hacer las cosas normales a su edad: ir a la escuela, jugar en la calle o escuchar música, la afición preferida de Tijan. La radio es para él un objeto tan preciado que conseguir pilas se convierte en una necesidad. En uno de los momentos más significativos de la novela, él y sus amigos pretenden que unos cascos azules les den cigarrillos a cambio de un calendario pornográfico que han encontrado entre los escombros. Su superior lo impide, pero les entregan un pequeño botín: pilas y ositos de gominola.Noticia relacionada No No Investigación 'Safaris humanos' en Sarajevo: la aterradora trama de los millonarios que cazaban civiles Walter MayrLa guerra va corrompiendo a todos alrededor de Tijan. Sus padres, una pareja mixta de respetados profesores universitarios, se ven impotentes ante la catástrofe: ella sigue llenando la despensa de libros cuando todos recomiendan aprovisionarse; él se muestra tan incapaz de empuñar un arma como de conseguir lo esencial para su familia. Sus vecinos se vuelven más hostiles, reproduciendo a pequeña escala las fracturas fratricidas del país. Sus amigos Rafik y Sead pasan de las travesuras infantiles hacia formas cada vez más siniestras de envilecimiento. El exilio en Alemania no acaba con los estragos. La adaptación no resulta sencilla, especialmente para sus padres, que no logran sobreponerse al desarraigo ni a su degradación social. Sin embargo, no estamos ante un libro dominado por la desesperanza. En 'Radio Sarajevo' subyace un impulso obstinado de supervivencia , encarnado en una pequeña radio roja convertida en símbolo de un futuro posible más allá de la guerra.

La guerra de Bosnia recibió una atención mediática inédita hasta entonces. El impacto pervive en muchos de quienes asistimos por televisión a escenas como las de civiles esquivando la muerte a diario en la avenida de los francotiradores. Durante casi cuatro años, Sarajevo se ... convirtió en el escenario de una cacería humana a manos de las fuerzas serbobosnias, que disparaban arbitrariamente desde las colinas que rodean la ciudad. Si alguna vez se preguntó cómo resistieron sus habitantes, le entusiasmará este libro.

Tijan Sila tenía sólo diez años cuando empezaron a caer las primeras bombas sobre Sarajevo. El autor reconstruye en una apasionante novela su experiencia desde el comienzo de la guerra hasta su exilio a Alemania en 1994. Lo hace desde la mirada infantil –una perspectiva menos habitual en la literatura sobre la descomposición de la antigua Yugoslavia–, que Sila traduce en una narración cruda, atravesada por la ternura y los destellos de humor negro. De ahí nace buena parte de la intensidad emocional de un relato con ecos de Spiegelman y Kertész que es capaz de mostrar el horror de la guerra sin caer en el victimismo ni en los excesos sentimentales.

A partir de esa mirada, Sila compone una crónica extraordinariamente lúcida de la cotidianidad bajo el asedio, donde su alter ego infantil tiene que aprender a convivir con la violencia, la precariedad y el aburrimiento. A la escasez de los suministros básicos, se añade la dificultad de hacer las cosas normales a su edad: ir a la escuela, jugar en la calle o escuchar música, la afición preferida de Tijan. La radio es para él un objeto tan preciado que conseguir pilas se convierte en una necesidad. En uno de los momentos más significativos de la novela, él y sus amigos pretenden que unos cascos azules les den cigarrillos a cambio de un calendario pornográfico que han encontrado entre los escombros. Su superior lo impide, pero les entregan un pequeño botín: pilas y ositos de gominola.

'Safaris humanos' en Sarajevo: la aterradora trama de los millonarios que cazaban civiles

La guerra va corrompiendo a todos alrededor de Tijan. Sus padres, una pareja mixta de respetados profesores universitarios, se ven impotentes ante la catástrofe: ella sigue llenando la despensa de libros cuando todos recomiendan aprovisionarse; él se muestra tan incapaz de empuñar un arma como de conseguir lo esencial para su familia. Sus vecinos se vuelven más hostiles, reproduciendo a pequeña escala las fracturas fratricidas del país. Sus amigos Rafik y Sead pasan de las travesuras infantiles hacia formas cada vez más siniestras de envilecimiento.

El exilio en Alemania no acaba con los estragos. La adaptación no resulta sencilla, especialmente para sus padres, que no logran sobreponerse al desarraigo ni a su degradación social. Sin embargo, no estamos ante un libro dominado por la desesperanza. En 'Radio Sarajevo' subyace un impulso obstinado de supervivencia, encarnado en una pequeña radio roja convertida en símbolo de un futuro posible más allá de la guerra.

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Fuente original: Leer en ABC - Cultura
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