La renacida marca EBRO ha conseguido mucho en muy poco tiempo. En apenas 2 años de vida desde su relanzamiento, la marca española ya cuenta con una importante variedad de modelos a nuestro alcance, el S900 es el más grande y mejor de todos ellos.
Ver todas las fotos (33)Del Sahara al Alto Atlas. Recorremos 1.000 kilómetros por Marruecos a bordo del EBRO s900 PHEV.Javier Gómara[email protected]Publicado: 24/05/2026 10:00
19 min. lectura
... Síguenos en GoogleEn pocos años el panorama automovilístico europeo ha cambiado mucho. La aparición de nuevas marcas, lejos de facilitar la decisión de compra, la han complicado. En esta nueva era, la renacida marca EBRO lleva dos años intentando abrirse hueco en España con una oferta que hoy cuenta con cuatro modelos diferentes, aunque pronto sumará uno más, el primero eléctrico. Respaldado por el vasto imperio de Chery, EBRO tiene en el s900 el coche más importante de todos. Un SUV que tiene la difícil tarea de dar imagen a la marca que quiere posicionar sus híbridos como "los híbridos del pueblo".
Los s900 listos y limpios para el viaje. Acabarán igual de listos, pero mucho más sucios.EBRO empezó vendiendo SUV de gasolina, luego se pasó a los híbridos enchufables, ahora a los híbridos y, como ya he dicho, dentro de poco a los eléctricos. Todo ello en algo más de 24 meses. Aprendiendo de la cultura china, el ritmo de trabajo es extenuante. No se para, no se para de lanzar coches ni de actualizar los que ya están presentes. El ejemplo más claro es el EBRO s400 híbrido. Apenas unos meses después de lanzarse oficialmente a la venta ha recibido una importante -y necesaria- actualización mecánica.
Este frenético ritmo de crecimiento y expansión, sumado a una oferta comercial muy competitiva, ha hecho que EBRO ya sea una de las marcas por las que más nos preguntéis. En apenas 2 años de vida están a punto de superar la barrera de las 20.000 unidades vendidas. Un registro al alcance de pocos. Los s400 y s700 son sus coches de volumen, mientras que el EBRO s900 es el que tiene que dar esa imagen de poder, saber estar y, por qué no decirlo, premium. Un término excesivamente -y no siempre para bien- utilizado a día de hoy.
EBRO ha querido demostrar la calidad de sus productos con un viaje muy atrevido.A principios de año tuve ocasión de hablarte sobre el nuevo s900. Su primera toma de contacto tuvo lugar en la provincia de Málaga y ya entonces me dejó un buen sabor de boca. Ahora he vuelto a probarlo, durante mucho más tiempo y también por el sur, más al sur: en Marruecos. EBRO nos ha invitado a una espectacular ruta por el país. Más de 1.000 kilómetros recorridos en tres maratonianas jornadas a bordo del s900. La gran pregunta es: ¿qué he podido sacar en claro? Te lo cuento.
Lo primero que quiero decir es que Marruecos, para todo aquél que no haya estado, es un país increíble. En apenas un par de horas de vuelo de Madrid te plantas en la bulliciosa y loca ciudad de Marrakech, donde te esperan más de un millón de personas y casi el mismo número de motos. Este es nuestro punto de partida en un viaje que nos va a llevar al sur a escasos kilómetros con la frontera de Argelia. Hoy es fácil completar 1.000 kilómetros a bordo de casi cualquier coche, pero no es lo mismo la comodidad de las autopistas españolas que la red de carreteras de Marruecos.
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El palmeral del Draa es uno de los más grandes del mundo.El primer día nos reserva la más larga de las jornadas de conducción. 464 kilómetros, menos de la distancia que separa a dos grandes ciudades españolas como son Madrid y Sevilla. En condiciones normales este trayecto puede completarse en apenas 4 horas a ritmo tranquilo. Sin embargo, en Marruecos esa cifra se duplica. Nada de autopistas. Por delante más de 8 horas de conducción por lo que en España consideramos como carreteras nacionales o regionales de segunda y tercera categoría.
Nada más emprender la marcha Marruecos empieza a dejarnos muy claro que no va a ser un viaje tranquilo. Ni el tráfico ni el estado del asfalto -cuando lo hay- ponen fácil avanzar. Tras el parabrisas se adivinan las todavía nevadas cumbres del Alto Atlas, el primer punto de parada. El Col du Tichka, a 2.260 metros de altitud, nos muestra uno de los millones de paisajes diferentes que conforman el territorio de Marruecos. El antiguo paso de caravanas abierto por los franceses a principios del siglo pasado es hoy una serpeteante carretera bien asfaltada cargada de autobuses y vehículos de turistas, entre los que nos encontramos.
Cada kilómetro en Marruecos cuesta el triple recorrerlo que en España.No hay tiempo que perder y tras un breve pit stop volvemos a encender los motores del s900, los cuatro que tiene (uno térmico y tres eléctricos). Durante esta primera parte se ha mostrado como lo que es, un excelente SUV híbrido enchufable, cómodo, silencioso y bien asentado sobre la carretera. Siguiendo rumbo al sur nos alejamos de la ruta habitual de turistas y empezamos a conocer el Marruecos de verdad, dejando atrás diferentes kasbah y ksar, como el de Ait Ben Haddou, quizá el más famoso de todo el país al haber sido escenario de películas y series como Gladiator y Juego de Tronos, entre muchas otras.
Aunque no hacemos muchas paradas, cuesta avanzar, sobre todo cuando cruzamos los bulliciosos mercados locales. En Marruecos todos los días hay mercados puesto que la falta de congeladores y neveras hace imposible en hacer la compra semanal o mensual que acostumbramos a hacer en España. Atravesamos Ouarzazate, quizá la más importante urbe de la región y pronto nos encontramos con el Rio Draa, el río más largo del país y el hogar de uno de los palmerales más grandes del mundo. Centenares de kilómetros de palmeras a las orillas, casi secas, del río. La noche cae antes de llegar a nuestro destino, Mhamid, el último pueblo antes de la frontera con Argelia.
Día 2: Mhamid - Boumane Dades
El s900 toca la arena del Sahara con mucha más soltura de la esperada.Tras más de 12 horas de viaje el día anterior, incluyendo las habituales paradas turísticas y alimentarias, hoy nos aguarda un día más corto, pero no por ello menos intenso. Nada más salir del hotel nos encontramos con más palmeras y con las primeras dunas de arena, imposible verlas la noche anterior. A pesar de la paliza del viaje destacamos el altísimo confort de marcha del s900, incluyendo sus asientos delanteros con masaje. Hoy, temiéndolo mucho, será el aire acondicionado el que tiene que estar preparado para darlo todo.
Siendo imposible llegar a las dunas por carreteras asfaltadas, tocamos los primeros caminos de tierra y piedras con el EBRO. Al fondo, en el horizonte, las dunas de el Hnite. Arena del Sahara empieza a acumularse en la carrocería y en el interior del coche, pero da igual. El paisaje es imponente y nada impide al s900 seguir avanzando. Ponemos el modo Arena y en ningún momento tenemos la sensación de que el coche va a quedarse atascado. Tomamos las fotos de rigor y nos tomamos un breve café preparado con la carga V2L que el s900 trae de serie. El enchufe alimenta a una Nespresso que se convierte en un poderoso aliado.
Carga V2L. Ideal para alimentar otros objetos eléctricos cuando no hay enchufe.La siguiente parada es Tamegroute, un pueblo famoso por su artesanía alfarera. Su imponente Ksar, que hoy todavía da cobijo a decenas de familias, esculpe algunas de las joyas hechas de arcilla más imponentes que hayamos visto. Todo hecho a mano y con materia prima local, incluyendo las hojas de palmeras secas que alimentan los hornos. Se moldean desde piezas elementales, como tejas y baldosas, hasta jarrones, platos y todo tipo de objetos decorativos. Algunos de ellos se cargan en el gran maletero del s900 con 448 litros de capacidad cuando las dos plazas adicionales están plegadas.
Seguimos rumbo al norte atravesando increíbles paisajes y atractivas carreteras de montaña, como el puerto de n'Tazazert donde cada curva nos descubre un Marruecos diferente. Pasamos de la arena del desierto a las rojas tierras de los puertos de montaña, incluyendo los verdes paisajes de cultivos y palmeras que abrazan el cauce del Draa. Hoy, con menos kilómetros a nuestra espalda, aproximadamente 300, llegamos a nuestro destino. Al día siguiente nos espera la etapa reina donde el s900 tendrá que seguir demostrando todo su arsenal de cualidades. Hasta la fecha, tras casi 800 kilómetros hechos, ni un solo problema y todavía no ha hecho falta repostar. Quedan más de 120 kilómetros de autonomía.
Día 3: Boulmane Dades - Marrakech
El punto más alto de la ruta: 3.005 metros sobre el nivel del mar.Última jornada de esta gran experiencia a través de Marruecos. Hoy, son poco más de 300 kilómetros, pero casi 8 horas de conducción. Al s900 se va a tener que ganar el pan kilómetro a kilómetro pues por delante le esperan -y a nosotros- varias horas por caminos y pasos de montaña no asfaltados. El EBRO y sus neumáticos Michelin van a ser puestos a prueba. La comodidad del asfalto dura poco. El morro del s900 pronto empieza a picar hacia arriba. La carretera se retuerce. Antiguos pasos de caravanas que durante gran parte del año están cerrados por las nevadas que se acumulan en el Atlas. De hecho, todavía quedan sus restos congelados a más de 2.000 metros de altitud.
Poco a poco, giro a giro, vamos ascendiendo por lo que en su día fue una carretera de montaña. Hoy solo quedan los restos. Algunos pequeños vestigios de civilización que han sido arrasados por las lluvias y las bajas temperaturas. Alcanzamos el punto más alto del día y de todo el viaje, el alto de N'Ait Hmed a una altitud de 3.005 metros. El termómetro marca 18 grados, la temperatura más baja que vamos a ver. Nuestra única compañía son las cabras que reinan las cumbres y un par de beduinos a caballo, los únicos que vemos en un Marruecos donde reina el burro como principal herramienta de trabajo.
Marruecos sorprende tras cada curva. El paisaje cambia muy rápidamente.En un sube y baja constante, seguimos avanzando con pasmosa facilidad por los caminos dejados de la mano de Dios. Ausencia total de vida en decenas de kilómetros. El s900 sigue impertérrito ante cualquier obstáculo, rotura de terreno, piedra o río vadeado. Se está ganando el pan kilómetro tras kilómetro sin dar señales de fatiga. Nada cruje. Sigue siendo cómodo, algo a lo que ayudan sus asientos, su climatizador y su equipo de sonido. Los paisajes impresionantes nos dejan sin palabras. Es fácil reconocer otras regiones del mundo, como Estados Unidos, Nepal, Colombia... Marruecos es el país de los mil paisajes por algo. No deja de sorprenderme.
Tras más de 5 horas por caminos llenos de piedras y polvo, atravesando pueblos en los que obviamente nos convertimos en el centro de todas las miradas, volvemos a tocar el asfalto. El navegador nos dice que todavía nos quedan 2 horas para llegar a Marrakech, pero eso no quiere decir que los retos se hayan quedado atrás. Es hora de enfrentarse, una vez más al tráfico que rodea a la ciudad. Adelantar se convierte en un juego de niños gracias a los 426 caballos de potencia del EBRO s900. Como ya habrás podido imaginar, la batería hace tiempo que se agotó, pero no por completo porque nunca llega a descargase más allá del 16%.
El s900 ha demostrado ser un coche preparado para todo lo que se proponga.Siempre queda ese remanente para cuando sea necesario aprovechar todo el rendimiento, algo que hacemos en cada adelantamiento por las concurridas carreteras que nos llevan a Marrakech. Camiones, coches, burros, motos, bicis...todo queda atrás con un simple golpe al acelerador. Lo mismo ocurre cuando transitamos por la ciudad. Pocas urbes sufren tanto caos de movilidad como Marrakech. Sencillamente no hay reglas y como el s900 es el más grande de todos, no supone ningún problema moverse. El morro impone al resto de ocupantes de la vía. Llegamos sanos y salvos.
Tras más de 1.000 kilómetros y más de 24 horas de conducción, ponemos pie a tierra con un excelente sabor de boca. Primero, imposible no reconocerlo, por Marruecos. Por su gente, por sus paisajes y por su comida. Un país que merece la pena conocer más allá de sus principales ciudades. Es totalmente seguro recorrerlo de norte a sur y de este a oeste. Su variedad de escenarios es absoluta. Desde el desierto al Alto Atlas pasando por el valle del Draa y multitud de pasos y escenarios que nos han dejado completamente enamorados. Deseando volver para conocer, seguro, algo nuevo y mejor.
Ni uno de los siete coches de la caravana ha tenido el más mínimo fallo.Y por supuesto, también hay que reconocer la enorme labor del EBRO s900 que se ha llevado la peor parte del viaje sin mostrar ni una sola queja. 7 han sido los coches utilizados en esta particular caravana moderna y ninguno de ellos ha sufrido el más mínimo percance o fallo. Ni siquiera un pinchazo, algo que todos esperábamos teniendo en cuenta la ruta. Excelente. Nos lo ha puesto muy fácil y, además, ha sido sorprendentemente cómodo. Hay que destacar la buena labor de puesta a punto. Me ha sorprendido su amortiguación. Sin ser neumática, entrega un excelente compromiso entre confort y dinamismo.
Si a principios de año -durante la primera toma de contacto- el EBRO s900 me llamó mucho la atención, tras recorrer 1.000 kilómetros con él por todo Marruecos, solo puedo decir cosas buenas. Sí, tiene algunas cosas en las que mejorar, como el software y algún que otro detallito de asistentes a la conducción y elementos de seguridad, solucionables con una sencilla actualización remota, pero es un producto sensacional. Si buscas un coche familiar, con 7 plazas, cómodo, espacioso, equilibrado y de buen precio -menos de 50.000 euros- a día de hoy pocas alternativas hay mejores. Además, como bien he podido demostrar es fiable.
La bulliciosa Marrakech nos despide en este gran viaje a través de Marruecos.Este artículo trata sobre
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