Con lazo. Sin lazo. Envueltos bien. Envueltos de aquella manera. Pensados. Improvisados. Personales. Materiales. Valiosos. Emotivos. Los reglaos pueden ser de muy distinta naturaleza y origen. Una puesta en escena, una coyuntura y una características especiales entre quien da y quien recibe. Pero si el que recibe es un presidente del Gobierno, hay implicaciones, tesituras. ¿Puede? ¿Debe? ¿Es ético?Las millonarias joyas descubiertas en una caja fuerte a José Luis Rodríguez Zapatero tienen estupefacta a la mayor parte del PSOE, que precisa de respuestas y aclaraciones ante las dudas de un origen, un destino, un uso por determinar... En su declaración del miércoles ante el juez, y en su posterior comunicado a los medios, obvió todo lo relativo a las millonarias alhajas, cuya primera tasación las cifra en 1,3 millones de euros.
La investigación judicial en curso y las informaciones que se han conocido en los últimos días no restan un ápice la «confianza» que Pedro Sánchez tiene depositada en que el ex presidente del Gobierno pueda demostrar su inocencia. De hecho, ambos líderes han mantenido contacto «todos estos días» desde que el juez José Luis Calama le imputó por presuntos delitos de corrupción, el pasado 19 de mayo. «Respaldo a José Luis. Le he trasladado mi ánimo personal y mi confianza en su inocencia».
En esa formación de filas que ha trasladado Sánchez de mantener el apoyo al «mito» socialista, el actual presidente del Gobierno quiso echar un capote a su antecesor justificando el regalo de las joyas. Desde Bruselas, a donde se desplazó para participar en un Consejo Europeo, admitió que también ha recibido regalos, situándolos en la parcela de la «representación institucional» y por el «reconocimiento a la amistad que en este caso tiene ese país con España». Y fue cuando lanzó el salvavidas a Zapatero en medio de la tormenta que lo zarandea: «Todos los presidentes hemos recibido regalos». Un intento de minimizar la gravedad de la investigación actual y las acusaciones del juez al ex líder socialista.
Sin entrar a valorar el hecho de que uno de los quid de la cuestión sea que Zapatero pudiera no haber declarado las joyas o por qué las guardaba en una caja fuerte en su despacho, Sánchez sí quiso hacer hincapié en que «la España de 2007 no es la España de 2026», una reflexión que compra y valida la explicación lanzada desde el entorno de Zapatero de que las joyas fueron un regalo del rey de Arabia Saudí en ese año durante una visita a España. «Ni la legislación de hoy es la legislación de 2007. Afortunadamente en esto también se ha legislado, se ha regulado», quiso añadir en un intento de separar su desempeño con el de Zapatero.
Preguntado específicamente por sus regalos, Sánchez trasladó a los periodistas que desconoce cuáles son los que ha podido recibir en estos ocho años de mandato. «Ni sé cuáles son, porque evidentemente son cosas que no se dan cuando uno está bilateralmente reunido con el líder de ese país».
Otro líder socialista, también ex presidente, Felipe González, tuvo que responder por los regalos recibidos. A preguntas de los periodistas, dijo que las joyas que recibió durante su mandato «estaban todas en el Consejo de Ministros», dando a entender así que no las escondió en ninguna caja fuerte, informa Marta Belver. Además, reclamó respeto a la «presunción de inocencia» y aseguró tener un «sentimiento de dolor familiar» por la imputación de sus hijas.