El ex presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero intercedió ante la cúpula de Junts per Catalunya para intentar que aprobaran al menos el primer decreto de vivienda impulsado por el Gobierno. Según confirman a EL MUNDO varias fuentes participantes en las conversaciones, el histórico líder socialista intervino in extremis para tratar de desatascar su posición.
La irrupción de la figura de Zapatero ante Junts se produjo en coordinación con el Gobierno de Sánchez. A través de Whatsapp, la vía que habitualmente emplea con el equipo de Carles Puigdemont, el ex presidente del Gobierno entró en escena ofreciéndose a uno de los principales dirigentes de la formación nacionalista para mediar y que cambiaran de posición.
Las fuentes consultadas por este periódico describen la participación de Zapatero en este proceso como «una toma de temperatura, una aproximación para ver dónde estaban los temas insalvables». Pero también un ofrecimiento para incorporarse a las conversaciones e intentar sortearlos.
De esta forma recuperó por unas horas un rol similar al que había venido desempeñando durante los últimos años como interlocutor del Ejecutivo de Sánchez ante la cúpula de Junts. No en vano, el propio equipo del ex presidente catalán siempre se refería a Zapatero como «el bombero que aparece cuando hay un incendio que el resto no puede solucionar» tras las interminables discusiones para la confección de la ley que acabó borrando los delitos del procés.
En el cruce de mensajes de los últimos días, el ex presidente del Gobierno pidió, aprovechando la confianza adquirida con los líderes de Junts durante la negociación de la Ley de Amnistía en Suiza, que le aclararan si había «margen» para reconducir su posición contraria a los dos decretos de vivienda. Toda vez que Junts concluyó que los textos aprobados por el Gobierno «alentaban una mentira» y «no resolverían el grave problema de la vivienda sino que podrían agravarlo».
Se ofreció para tratar de solventar los «temas insalvables»
El ex presidente no participó en ningún momento en las reuniones previas entre ambas formaciones y apareció en escena cuando Junts transmitió que su decisión era irrevocable y no tenía ya marcha atrás. La réplica a Zapatero por parte de los lugartenientes de Puigdemont consistió en aclararle que, efectivamente, era un asunto «decidido»; incidieron en que no se trataba de «una ocurrencia»; y que la única alternativa que tenía el PSOE era apoyar el texto alternativo que les facilitaría su portavoz, Míriam Nogueras, que transformaba en «voluntario» el alargamiento de los contratos de arrendamiento de vivienda que finalicen antes del 30 de junio de 2028 e incluía medidas de bonificación fiscal, como la deducción en el IRPF por adquisición de vivienda habitual.
En el marco de las conversaciones entre independentistas y socialistas ambas formaciones se cruzaron numerosos reproches. Por parte de Junts, que los decretos habían incorporado cuestiones que no estaban en las primeras versiones, cuestión que el Gobierno negó. La «descalificación» pública lanzada por los secesionistas contra los decretos generó, abundan las mismas fuentes próximas a las negociaciones, una «decepción» en el Gobierno que desembocó en que se «dispararan todas sus alarmas» cuando Junts convocó a su Ejecutiva a una reunión que celebró última hora de la tarde el pasado jueves.
Desde el partido de Puigdemont se le replicó que ya estaba «decidido»
El ex presidente socialista ha retomado de esta manera sus contactos con Junts después de meses en los que apenas se había cruzado algunos mensajes sueltos de cortesía con Puigdemont y alguno de sus principales lugartenientes. La ruptura entre Junts y el Gobierno dio paso a la interrupción total de las relaciones y los contactos se retomaron, también vía mensaje, tras la imputación de Zapatero en el caso Plus Ultra o tras la decisión del Tribunal de Justicia de la Unión Europea de apoyar esencialmente la Ley de Amnistía en cuya confección participó personalmente Zapatero.
Los contactos prosiguieron de manera indirecta el pasado mes de agosto para sondear la posición de los secesionistas casi un año después de la fractura con el Ejecutivo de Sánchez, siendo calificados por los socialistas como una «muy débil expectativa de reencuentro» que ahora ha saltado definitivamente por los aires.
A pesar de que no ha sido una cuestión que se haya abordado explícitamente durante los últimos días entre PSOE y Junts, sobrevuela sobre todo este proceso la inminente decisión del Tribunal Constitucional sobre la aplicación de la Ley de Amnistía a Puigdemont. Tras la decisión del Tribunal Supremo de que esta norma no era aplicable al delito de malversación cometido por el ex presidente catalán, los nacionalistas siempre exigieron al PSOE que solventara esta cuestión por la vía de influir en la Corte de Garantías que preside Cándido Conde-Pumpido.
«¿Vosotros mandáis o no mandáis?», le llegaron a espetar al propio Zapatero en las últimas reuniones de Suiza los dirigentes de Junts, allá por finales de agosto de 2025. Éstos siempre han creído que los socialistas han influido en el Constitucional pero para dilatar lo máximo posible su pronunciamiento y, de esta manera, intentar impedir que Junts rompiera por completo su apoyo al Gobierno. Zapatero desplegó siempre un discurso para apaciguarles en el que recordaba que el mismo Constitucional ya recortó en 2010 aspectos clave del Estatuto de Autonomía de Cataluña que impulsó desde su Gobierno y llegó a considera que la mención a Cataluña como nación carecía de eficacia jurídica y valor normativo.
El pronunciamiento del Constitucional sobre Puigdemont es inminente y permitirá finalmente el regreso de quien ha estado 9 años prófugo de la Justicia española. El ex presidente catalán siempre ha trasladado a los socialistas que por mucho que exigiera la aplicación de la norma, un fallo a su favor no se traduciría automáticamente en un cheque en blanco en favor del PSOE. De ahí que cuando su vuelta es ya prácticamente un hecho se haya desmarcado del Gobierno hasta dejarlo al borde del abismo.